BLAZE BAYLEY – THE MAN WHO WOULD NOT DIE

Crítica

Siempre es un placer escribir sobre el gran (y minusvalorado) Blaze Bayley, el hombre que tuvo la fortuna de reemplazar temporalmente a Bruce Dickinson al frente de Iron Maiden, aunque como era de esperar, no dejara contentos a todos.

Sin embargo y pese a quien le pese, Blaze es un cantante como la copa de un pino, y lo ha ido demostrando disco a disco, tanto en su etapa previa con Wolfsbane como con los dos buenos discos que grabó con Maiden (especialmente The X Factor, que le iba como anillo al dedo) y, por supuesto, su excelente recorrido en solitario. Su timbre de voz atípico en el mundo del heavy metal (canta un tono por debajo de lo habitual) lleva la mayoría de veces a conclusiones equivocadas acerca de su capacidad para cantar, algo muy lejos de la realidad si nos molestamos en escucharlo con detalle, especialmente en temas que se amoldan a su voz como los que escuchamos en su nuevo trabajo, “The Man Who Would Not Die”.

Este título no es una casualidad, ni está puesto al azar: es la resistencia de Blaze a abandonar la música, el inmortal Blaze Bayley que seguirá repartiendo caña pese a quien le pese, contra viento y marea. Si cuando comenté su anterior álbum, “Blood And Belief”, hablaba de los problemas personales por los que había pasado (alcohol, abandono de su esposa, depresiones, etc.), la vida no le fue mejor al bueno de Blaze después de tan pesimista álbum.

Sin entrar en profundidad en sus problemas discográficos y de managers, y el cambio absoluto hasta dos veces de la banda al completo, todos estos aspectos son claves para entender la mala leche que Blaze ha metido en este álbum, dureza, crítica y garra como pocos saben transmitir. Porque una de las virtudes que tiene es que esa mala leche la transforma en energía vital, y eso es lo que transmite al escucharlas.

El álbum en sí continúa con el estilo de “Silicon Messiah”, “Tenth Dimension” y “Blood And Belief”, heavy metal pero con algunas novedades: elementos thrash, incluso death (me remito a temas como “Robot”, que recuerda a In Flames) y mas velocidad en general en los temas, acorde con la agresividad predominante en prácticamente todo el álbum. Pero por supuesto, no faltan en ningún momento las excelentes melodías de guitarra del colombiano Nico Bermúdez y de Jay Walsh, señas de identidad de los álbumes en solitario de Blaze.

El disco es buenísimo, de gran calidad. Variado, con temas muy cañeros como la propia “Robot” que he citado antes, la soberbia apertura con el tema que da nombre al álbum y el combo demoledor que forma junto con “Blackmailer”, con un Blaze estelar a las voces. Con temas más Maiden como “Samurai” (y no sólo por su inicio al estilo Harris), temas más lentos y emotivos como “While You Were Gone” o “At The End Of The Day”, y otros tremendamente interesantes y llenos de cambios de ritmo como “Smile Back At Death” o la soberbia “Serpent Hearted Man”, de aires orientales, que cierra el álbum de forma inmejorable.

Los únicos puntos negativos que le veo, es que a veces la voz no termina de encajar en ciertos pasajes y aparece metida con calzador, pero son pocas excepciones y no deslucen el resultado final. Tampoco encontramos solos llenos de virtuosismo (de hecho, los solos son cortos y sencillos, bastante práctico), y temas como “A Crack In The System” son de los que menos me dicen.

En definitiva, este nuevo álbum de Blaze Bayley (del que siempre me declararé fan absoluto) es si no el mejor, de los mejores de su carrera en solitario, y bastante mejor y más inspirado que “Blood And Belief”. No esperaba menos de Blaze, gran disco y gran 9 que se lleva, porque se lo merece.

Blaze Bayley:

• «Blaze» Bayley Cook (voz)
• Nico Bermúdez (guitarra)
• Jay Walsh (guitarra)
• David Bermúdez (bajo)
• Lawrence Paterson (batería)

01. The Man Who Would Not Die
02. Blackmailer
03. Smile Back At Death
04. While You Were Gone
05. Samurai
06. A Crack In The System
07. Robot
08. At The End Of The Day
09. Waiting For My Life To Begin
10. Voices From The Past
11. The Truth Is One
12. Serpent Hearted Man

Puntuación: 9

Autor: Luis Bellés

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