Crítica
THE WINERY DOGS regresan con su segundo largo de estudio, dispuestos a confirmarse como una banda estable más que un proyecto esporádico. El trío compuesto por Billy Sheehan, Richie Kotzen y Mike Portnoy nos presenta en esta ocasión “Hot Streak”, un disco en el que aseguran haber puesto toda la carne en el asador y haber trabajado de forma mucho más colaborativa que en su anterior trabajo. Hemos podido leer declaraciones en las que afirmaban que este disco era más variado, más coherente y con un sonido más personal. Y no hace mucho que pudimos escuchar su adelanto “Oblivion”, que nos presentaba energía y autenticidad como en su primer trabajo, y las trazas de una elaboración mayor que en aquel se dejaban sentir desde el primer minuto.
Cuando le damos al play es precisamente “Oblivion” la que nos recibe en primer lugar, con su enérgica intro, la guitarra de Kotzen adueñándose de la situación y la batería de Portnoy sonando tan potente y precisa como siempre. Un puente-estribillo pegadizo y espacio para que los instrumentistas se explayen y muestren sus talentos. Un corte visceral pero también muy elaborado, con elementos blues y jazz en su interior. Es un gran comienzo y un aviso de lo que está por venir.
Le sigue “Captain Love”, un tema más afincado en el hard rock tradicional, con una influencia perceptible de AC/DC en sus primeros compases y un desarrollo intenso. Se trata de un corte directo y pegadizo en una línea bastante tradicional, ideal para el directo y la primera muestra que nos da el disco de la falta de barreras que exhibe este trío. En tercer lugar aparece “Hot Streak”, que da título a este trabajo y vuelve a dar una nueva vuelta de tuerca al sonido de este trabajo, con una aproximación muy personal e interesante al hard rock, con pasajes instrumentales que parecen puro “jamming” y un gusto realmente excepcional.
Con la entrada de la elegante “How Long”, con su particular feeling y cierto toque funk nos damos cuenta definitivamente de que THE WINERY DOGS han vuelto a hacer algo que ya plantearon en su anterior trabajo, pero en mayor profundidad: un disco sin etiquetas, sin prejuicios, sin vergüenzas ni barreras. Han hecho el disco que les apetecía hacer sin pensar en cómo tenía que ser. Y eso se nota mucho en la energía que desprende este trabajo: se nota que el trío trabaja muy cómodo junto.
“Empire” se ha convertido en una de mis favoritas de este trabajo, en especial por el sorprendente trabajo al bajo de Sheehan y por su interesante a la par que adictiva melodía. Sorprendente en su desarrollo, es un tema muy divertido e ideal para el directo, con espacio para que el trío deje testamento de sus capacidades interpretativas. Le sigue una íntima y sentida “Fire”, muy elegante, poniendo un punto de color al disco y dando un respiro de las enérgicas acometidas anteriores.
Con “Ghost Town” la banda vuelve a dar un pequeño giro a su propuesta y nos presenta un tema intenso y sorprendente, lleno de trazas jazz, blues y funk en un recipiente rock, perfilando un conjunto muy vivo y fresco. “The Bridge” llega como un tema melódico e interesante, con sobresalientes pasajes instrumentales en los que la guitarra y el bajo dan rienda suelta a su creatividad y habilidades. Es un buen tema, con cierto toque “negro”, que debo reconocer que me pasó ligeramente desapercibido en las primeras escuchas por culpa del que le sigue.
“War Machine” me parece uno de los mejores temas de este trabajo y una representación bastante fiel e interesante del estilo y las capacidades de la banda, con una estructura muy viva y una melodía adictiva, con espacio para la experimentación instrumental y con toda la energía visceral e instintiva de las mejores piezas de rock. Tras ella arrancamos la recta final del disco con una diferente “Spiral” y con otra de las grandes piezas del disco enfrascada en el título “Devil You Know”, un corte enérgico y adictivo que me extrañaría mucho que no se convirtiera en el segundo single de este trabajo.
Finalmente “Think It Over” y “The Lamb” cierran este trabajo en la línea abierta y sin barreras en la que se desenvuelve el disco, presentando sonidos desde el jazz o el funk hasta un hard rock con influencias de WHITESNAKE. “Hot Streak” es un crisolo musical y la mejor continuación posible para la carrera de THE WINERY DOGS. Sencillamente mágico.
TRACKLIST:
01. “Oblivion”
02. “Captain Love”
03. “Hot Streak”
04. “How Long”
05. “Empire”
06. “Fire”
07. “Ghost Town”
08. “The Bridge”
09. “War Machine”
10. “Spiral”
11. “Devil You Know”
12. “Think It Over”
13. “The Lamb”
THE WINERY DOGS son:
Richie Kotzen – Voz, Guitarra, Teclados, Percusión
Billy Sheehan – Bajo, Coros
Mike Portnoy – Batería, Percusión, Coros





