Thunder - All The Right Noises

Crítica

Siempre es complicado ser objetivo cuando vas a reseñar un disco de una de tus bandas favoritas de toda la vida, sobre todo cuando has salido de España hasta tres veces para verles… pero vamos a intentarlo, jeje. THUNDER es un combo de hard-rock británico con mucha experiencia en baquetearse los escenarios y en sacar discos de mucha calidad, nada menos que desde 1990, cuando las camisas de franela ya empezaban asomar y a amenazar el rock and roll…

Y, aunque en 2010 nos dijeron aquello de “20 años, y se acabó”, se lo pensaron mejor y regresaron cinco años después con un fantástico “Wonder Days”. Desde entonces, otro disco, un refrito acústico de sus temas y este nuevo trabajo, siguen fortaleciendo la sólida discografía de cinco maduros que no llenan estadios, pero cuentan con una fiel armada de seguidores que saben apreciar su buen hacer, tanto en el estudio como arriba de las tablas.

THUNDER pasó, de no aparecer casi por España, a ser parte fija de los festivales veraniegos (¿os acordáis de ellos? Aaaaainns… ), y les pudimos ver en 2017 hasta en tres ocasiones, y de nuevo en 2018 en el Leyendas de Villena. Analicemos, pues, su duodécimo disco de estudio (si quitamos el acústico de sus propios temas), que sale a la venta mañana, 12 de marzo, y que se llama “All The Right Noises”.

El comienzo no puede ser más animado: buen riff clásico, coros, vientos y un ritmo muy movido, conforman uno de los adelantos: Last One Out Turn Off The Lights, o sea, el último que salga que apague las luces, tema que se perfila como una intro fantástica, en el caso de que haya gira de presentación del disco, que esperemos que sí, y que sea pronto. Hace referencia, en palabras de Danny, a la cagada que ha supuesto para el Reino Unido el famoso Brexit, que les ha dejado fuera de la Unión Europea desde enero y al que califican como “una desgracia”.

Destruction es un tema que sorprende, algo oscuro para THUNDER, puede que incluso algo monótono en ocasiones, pero su tema es la enfermedad mental. Construido sobre guitarras potentes, con un ritmo muy machacón, la verdad es que se adentra por caminos raramente explorados por los de Morley. Un tema interesante por la novedad, en el que vuelven los coros femeninos al final hasta el “fade out”.

The Smoking Gun nos trae memorias acústicas de los 90. “Low Life”, o “It Happened” vienen a la mente. Yo estaba esperando que rompieran las guitarras distorsionadas, como ocurre en los dos temas que cito, pero la canción se mantiene acústica y a su ritmo hasta el final, aunque con la incursión, primero una segunda acústica, luego del solo con wah-wah, y finalmente de una armónica y una discreta percusión. El tema va ganando en intensidad y, si a ello unimos que Danny canta de maravilla (¡aún!), no nos aburrimos en absoluto con este interludio lento a la tercera canción.

Otro de los adelantos de que disfrutamos antes de que tuviéramos el disco en nuestras manos, fue Going to Sin City, uno de los temas festivos y coreables del plástico, donde los arreglos de viento vuelven a hacer de las suyas. Ya veo a Danny saltando a sus casi 61 años, con su típico bailoteo característico, porque el tema se presta a ello. Sorprendente el final, con voces armónicas, guitarrazo y llamada de los vientos… todo en dos segundos.

Ese comienzo tranquilo, con bombo, bajo y voz sampleada, y el romper de las guitarras sí lo encontramos en Don’t Forget To Live Before You Die, un consejo que, en los tiempos pandémicos en que nos movemos (lo que nos dejan), no viene nada mal. Y hay que tener en cuenta que el disco se escribió y grabó bastante antes de que el jodido virus cambiara nuestras vidas… Es este un tema también bastante original, diría que poco usual en THUNDER, con un gran solo de Luke y un tratamiento de los coros muy interesante.

I’ll Be The One es uno de los temas que menos aportan, pero no por ello deja de resultar precioso. Típica balada del grupo que nos recuerda a canciones como “I’ll Be Waiting” o a “I’ll be Dreaming”, en la que, sobre unos acordes de piano marcados por Ben (algo previsibles, bien es cierto), Danny canta una bonita línea melódica. Intrascendente, pero no podemos negar que, a estas alturas del disco, el receso viene bien, y, si encima es bonito y con un interesante solo de guitarra, pues mejor.

Seguimos avanzando, y encontramos Young Man, otro tema que comienza con un riff pesado, pero con sus partes melódicas y algo más calmadas, un estribillo efectivo y algún que otro “hey” por ahí en medio… que no sé si me gusta o se lo podían haber ahorrado. Ya me decidiré, jajaja. Su solo es melódico, y apoyado por la sección de viento. Creo que funcionará bien en vivo.

Luego, You’re Gonna Be My Girl tiene cierto feeling bluesero, un regusto a STATUS QUO, incluso. Un tema festivo, típicamente hard-rockero, de esos que no te dejan parar de llevar el ritmo con los pies. Sus coros tipo “doo-wop”, su solo de manual de tercero de blues, y su honky-tonk piano, conforman uno de los números más buen rollistas de este trabajo de los británicos.

Reminiscencias de los tiempos en los que TERRAPLANE desparecía y THUNDER nacía, las encontramos en St. George’s Day, tema suave, “muy de la banda”, que vuelve al tema social (la inmigración, esta vez) donde predomina el tempo lento, la melodía y la rueda de acordes tan explotada por Morley. Para mí, es el tema más característico de este “All The Right Noises”, 150% Luke.

Llegando al final, Force of Nature es un tema escrito desde la mente de Donald Trump… nada menos, con una letra mordaz, y que se abre con un riff de acústica rápido. Ya me imagino a Ben con el “egg shaker” agitando para que la voz de Danny nos introduzca el tema. Poco a poco, se van añadiendo el bajo, otra guitarra y, finalmente, la batería rompe y entra el mismo riff del principio, pero ahora ya con toda la tralla. Buen tema, con un interludio y un solo disonantes, pero muy efectivos.

Y cerramos con She’s a Millionairess, juego de palabras con el género del nombre, que es una gran conclusión, ya que compendia, para mí, buenos ejemplos de lo que los británicos nos han ofrecido especialmente desde su regreso: el “jefe” Luke facturando riff tras riff y ejecutando elocuentes solos, Danny, cantando tremendamente bien pasados los 60, coros de las féminas, Ben apoyando con lo que haga falta, sea guitarra, sea percusión, sea teclas, y una sólida base rítmica formada por Ben y Harry, que son parte esencialísima del sonido “de la casa”.

Un disco, resumiendo, que no pasará, ciertamente a la historia del rock and roll, pero que te hace pasar cincuenta minutos con buenas sensaciones, excelentes temas, sonidos muy variados, contrastes acusados, una producción interesante que te hace sentir en medio de la banda… y todo ello con la clase que solo estos cinco británicos, curtidos en mil escenarios pueden ofrecer. Podéis decir que soy un poco fanático, que, para mí, THUNDER no pueden hacer nada mal… pero es que aún no lo han hecho, jeje, y este es, sin duda, uno de los discos más interesantes en lo que llevamos de año.

Lista de temas:

  1. Last One Out Turn Off The Lights
  2. Destruction
  3. The Smoking Gun
  4. Going To Sin City
  5. Don’t Forget To Live Before You Die
  6. I’ll Be The One
  7. Young Man
  8. You’re Gonna Be My Girl
  9. St George’s Day
  10. Force Of Nature
  11. She’s A Millionairess

 

Thunder son:

Danny Bowes – voz.

Luke Morley – guitarras.

Ben Matthews – guitarras, percusión, teclados.

Chris Childs – bajo.

Gary “Harry” James – batería.

 

Puntuación: 9/10.

Discográfica: BMG.

Autor: Manuel Martínez Ferrándiz.

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