Tony Iommi - From the Dark

Crítica

Hablar de Tony Iommi es hablar de uno de los músicos que definieron el sonido del heavy metal. Fundador de Black Sabbath y responsable de algunos de los riffs más influyentes de la historia del género, el guitarrista británico ha pasado buena parte de sus seis décadas de carrera al servicio de una banda cuyo legado ha terminado eclipsando, en cierta medida, sus proyectos individuales. Con From the Dark (BMG), su primer álbum en solitario de larga duración desde Fused (2005), Iommi vuelve a reclamar ese espacio con un trabajo que reúne muchas de sus virtudes, aunque también evidencia algunos de los límites de una fórmula que conoce a la perfección.

El disco llega después de un año especialmente duro en el plano personal y encuentra al guitarrista acompañado por Jørn Lande a la voz, Becky Baldwin al bajo y Karl Brazil a la batería. Mike Exeter, colaborador habitual de Iommi, se ocupa de la producción, sobria y eficaz, que concede el protagonismo a las guitarras y mantiene los arreglos orquestales en un discreto segundo plano. Frente a Iommi (2000), aquel proyecto con diferentes vocalistas invitados, From the Dark apuesta por una identidad más uniforme. La presencia constante de Lande contribuye a dar continuidad al repertorio, aunque esa cohesión también hace que el álbum se mueva dentro de unos parámetros estilísticos bastante definidos.

«Over The Violent Sun» abre el recorrido con un riff ominoso que marca el tono de lo que vendrá después. Le sigue «Black Times», una composición de tempo lento y marcado carácter doom en la que la guitarra avanza con la pesadez característica de Sabbath. Iommi demuestra que sigue dominando el arte de construir canciones a partir de ideas aparentemente sencillas, dotándolas de fuerza mediante la repetición, el espacio y una afinación sonora reconocible desde las primeras notas. No necesita recurrir a la velocidad ni al virtuosismo constante para imponerse: su principal fortaleza continúa siendo la capacidad de convertir un riff en el centro gravitatorio de una canción.

El problema es que esa fórmula, tan efectiva en sus mejores momentos, puede resultar previsible cuando se mantiene durante buena parte del álbum. La sucesión de tempos pausados, guitarras densas y atmósferas sombrías acaba reduciendo el contraste entre algunas composiciones. No es que falten buenas ideas, sino que el disco podría beneficiarse de mayores cambios de ritmo y de alguna canción capaz de romper con decisión la solemnidad dominante.

En ese sentido, «World Alone» destaca por su carácter más dinámico y por una melodía que facilita la entrada al universo del álbum sin renunciar al peso de las guitarras. Es uno de los cortes más inmediatos y una elección acertada como primer sencillo. «Return Of The Arbalist» también aporta un impulso adicional gracias a una base rítmica firme y a un desarrollo más enérgico. Ambas canciones demuestran que Iommi puede ampliar ligeramente el registro del disco sin perder su personalidad, aunque ninguna llega a convertirse en un equivalente claro de los grandes temas más acelerados de su trayectoria.

Jørn Lande es otra de las piezas fundamentales del conjunto. Su voz, áspera y poderosa, encaja especialmente bien en «Stormwatcher», donde el dramatismo de su interpretación refuerza una composición construida sobre riffs insistentes y arreglos de teclado discretos. En algunos pasajes recuerda a Ronnie James Dio, una asociación difícil de evitar cuando se trabaja con este tipo de material, pero Lande mantiene suficiente personalidad para no quedar reducido a una mera imitación. También destaca en «Beyond The Dead», donde el componente orquestal aporta amplitud y un tono cinematográfico que enriquece el sonido. Sin embargo, el parentesco con distintas etapas de Black Sabbath resulta tan evidente que, por momentos, la evocación pesa más que la sorpresa.

«Death Wake» introduce una tonalidad más melancólica y cuenta con un solo invitado de Brian May, guitarrista de Queen, que añade interés a una pieza cercana por momentos a la balada pesada. Es una colaboración atractiva, aunque no transforma radicalmente el desarrollo de la canción. La mayor ambición llega con «Legacy», un cierre de siete minutos que concentra buena parte de las virtudes y los excesos del álbum. Su progresión pausada, el clima opresivo y el desenlace expansivo permiten a Iommi y Lande construir una conclusión de gran intensidad. Al mismo tiempo, su duración y su insistencia en una misma atmósfera resumen esa tendencia del disco a prolongar recursos que ya han demostrado su eficacia.

La producción de Mike Exeter contribuye a mantener el conjunto compacto y evita que las canciones se extiendan innecesariamente, aunque la homogeneidad sonora refuerza en ocasiones la sensación de estar escuchando distintas variaciones de una misma idea. Los riffs tienen peso, las interpretaciones son convincentes y los arreglos están bien integrados, pero la calidad de la ejecución no siempre va acompañada de composiciones igual de memorables. From the Dark funciona mejor como una obra coherente que como una colección de canciones destinadas a convertirse en clásicos.

Con todo, sería injusto medir este álbum únicamente por comparación con la historia irrepetible de Black Sabbath. Iommi no necesita demostrar que puede superar sus propias leyendas, y el interés de este regreso reside precisamente en escuchar cómo continúa desarrollando un lenguaje musical que ayudó a crear hace más de medio siglo. Las referencias a las distintas etapas de Sabbath están presentes, desde el doom primigenio hasta el dramatismo de la era Dio, pero el disco funciona mejor cuando esas influencias sirven de punto de partida y no como destino.

From the Dark es, en definitiva, un álbum sólido, oscuro y bien interpretado, con momentos destacados y una identidad clara, pero también con cierta falta de variedad y un puñado de composiciones que no terminan de alcanzar la altura de sus mejores referentes. No estamos ante una revolución ni ante una obra incontestable, sino ante el trabajo de un músico que conoce sus fortalezas y sigue sacando partido de ellas. Y cuando Tony Iommi encuentra el riff adecuado, como sucede en los mejores pasajes del disco, todavía demuestra por qué su guitarra cambió para siempre la historia del heavy metal.

Listado de temas:

Over The Violent Sun
Black Times
World Alone
Beyond The Dead
Stormwatcher
Death Wake
Return Of The Arbalist
Legacy

 

Line Up:

Tony Iommi – Guitar
Jorn Lande – Vocals & Lyrics
Karl Brazil – Drums
Becky Baldwin – Bass
Mike Exeter – Keyboards

 

Puntuación: 8,5/10

Discográfica: BMG

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