TRIPTYKON – MELANA CHASMATA

Crítica

Una vez más Tom Warrior regresa a las primeras páginas con un flamante nuevo lanzamiento. Se trata de “Melana Chasmata”, el segundo larga duración para TRIPTYKON, la banda que llegó para ocupar la todavía dolorosa desaparición de CELTIC FROST (creo que nunca dejaré de echarles de menos). Lo cierto es que su debut, el fantástico “Eparistea Daimones”, fue un reemplazo fantástico y puso una piedra más en la evolución de un sonido que nos dejó a todos con ganas de más tras “Monotheist” en 2006. Aquel disco, profundísimo y lleno de detalles, sigue revelando algunas sorpresas aún a día de hoy (en su día ya advertí en la review de la densidad y profundidad de sus composiciones) y nos dejó, inevitablemente, con una necesidad casi vital de saber por dónde iba a continuar todo aquello. Con el EP “Shatter” pudimos disfrutar de un pequeño gran extra y la expectación aumentó.

La carrera de CELTIC FROST nos había enseñado que era muy, muy difícil que Tom G. Fischer nos ofreciera dos grandes discos seguidos. Parecía casi una maldición, que le obligara a ir de verdaderas a joyas a discos mediocres o directamente casi irrelevantes (de “To Mega Therion” a “Into The Pandemonium” fue una gran transición, pero de ahí pasamos al vilipendiado “Cold Lake”, que casi acaba con el grupo y con sus fans, solo para dejarnos renacer con un interesante “Vanity/Nemesis”. Sin embargo, el debut y único largo de APOLLYON’S SUN, “Sub”, fue la continuación de la maldición, que aumentó un capítulo al continuar su camino con un gran disco como fue “Monotheist” y de ahí, finalmente, parecía romperse con el soberbio “Eparistea Daimones”). Lo cierto es que a nadie se le pasaba por la cabeza que tras un debut de tamaño calibre TRIPTYKON pudieran patinar. Y por suerte parece que esta confianza estaba bien depositada, porque “Melana Chasmata” llega para romper definitivamente la mencionada maldición, destapándose como un nuevo gran trabajo.

El disco vio la luz hace tiempo, pero no es la primera vez que digo que hay discos que evidencian un gran trabajo y una gran profundidad en sus composiciones y se merecen un buen tiempo de estudio antes de abordarlos; “Melana Chasmata” es uno de esos discos. La mente compositiva de Tom Fischer nos presenta un nuevo y oscuro viaje que comienza con una potente y directa “Tree Of Suffocating Souls”, un tema en el que descubrimos un sonido que solo puede describirse como una actualización de lo visto en “Goetia”, el tema que abría “Eparistea Daimones”, presentándonos una versión más directa, con menos adornos y que pretende hacer más hincapié en el lado potente y agresivo de la banda. Se trata de un corte que evidencia las influencias más death y tras de la formación y que sin lugar a dudas merece su sitio entre los setlist de la banda. Plagado de potencia y de riffs duros y pesados, el tema no se olvida del lado más técnico de la banda, ofreciendo un desarrollo dónde las guitarras y el bajo dan lo mejor de sí en este apartado, dibujando además unas melodías muy características del “sonido Tom Warrior”. Sobresaliente la sección instrumental que nos llega hacia le minuto cinco. Sin duda “Tree Of Suffocating Souls” es un comienzo excelente para el disco, presentándonos lo que todos podíamos intuir: una evolución bastante lógica sobre el sonido de “Eparistea Daimones” recogida en casi ocho minutos que pasan volando.

A medida que vamos avanzando nos encontramos con temas como “Boleskine House”, “Altar Of Deceit” o “In The Sleep Of Death”, que nos presentan un lado más pesado y doomy del sonido del grupo. Las influencias doom y death de la banda ya estuvieron muy presentes en el anterior lanzamiento y en este brillan con igual o incluso más peso, habiéndole concedido al bajo de Vanja algo más de volumen y presencia, haciendo de estos tramos más doomy un verdaderos bosques de densidad sonora. Uno de los detalles más interesantes que nos encontramos en “Boleskine House” es la aparición de las voces femeninas, a cargo aquí de Simone Vollenweider, creando un contraste realmente interesante con la interpretación vocal de Fischer para darle aún mayor textura a un tema realmente doom y con una estructura imaginativa pero sin llegar a ser enrevesada, ofreciendo la dirección ideal para poder disfrutar del desarrollo melódico. Siempre denso, siempre jugando con las luces y las sombras, el estilo compositivo de Tom Warrior tiene una representación casi perfecta en la densa “In The Sleep Of Death”, que se alarga hasta superar la marca de los ocho minutos, presentándonos un sonido bastante DoomDeath y una de las estructuras con más giros y sorpresas del disco. Posiblemente sea uno de los temas más complejos del disco y nos permite escuchar la voz de Fischer en una perspectiva menos habitual.

Altar Of Deceit”, siendo un tema con una de las mejores interpretaciones generales del disco, con un tempo muy doom y con un regusto casi ácido que lo hace muy atractivo, es quizás uno de los temas que menos llama la atención del disco y que acaba pasando sin más pena que gloria por un tracklist que tiene momentos mucho más interesantes que ofrecernos. Eso si, tiene una gran sección instrumental y un estribillo bastante pegadizo, si es que esa palabra se puede aplicar a la música de TRIPTYKON.

Breathing” nos presenta una intro calmada y pesada que nos hace pensar en un nuevo tema doom, cuando de pronto rompe en una vorágine de agresividad y fuerza, liberando las influencias más Black de la banda. Y es que este tema es lo más cercano a un blast beat que la música de Tom G. Fischer llega en estos días, mostrándonos un tema muy vivo y directo, que nos presenta cambios de tempo y giros sorprendentes a lo largo de los menos de seis minutos que dura, siendo el tema más corto del disco. Con “Aurorae” nos encontramos con uno de los momentos más especiales de este trabajo. Se trata de un tema bastante relajado, con un sonido que recuerda mucho al que nos ofrecieron los franceses ALCEST en discos como “Ecailles De Lune” o “Les Voyages De L’Ame”, es decir, un suerte de “post-black” o “blackgaze” (este sonido se ha definido y re-definido muchas veces en los últimos años, pero creo que las dos definiciones son bastante acertadas, prefiriendo la primera). La presencia de algunos momentos casi luminosos, la voz relajada de Tom o el que las guitarras no terminen de “romper” verdaderamente hasta el tramo final del tema, nos hace pensar que la mente de Tom Gabriel Fischer puede estar pensando en  buscarle los tres pies al gato con estas influencias en su sonido.

Y lo cierto es que no parece nada descabellado que el polifacético músico y artista incorpore este tipo de sonido como un elemento más en futuras composiciones, siendo que “Demon Pact” parece un intento honesto y completo de integrar este sonido con influencias más death y doom, resultando en un tema con bastante cuerpo, pero que fluye sin trabas y nos deja unas interpretaciones potentes y con garra. En mi opinión no termina de conseguir del todo lo que creo que la banda buscaba con una composición así, pero sin duda es un grandísimo intento de innovar y buscar nuevos territorios musicales.

Mucho antes de lo esperado nos aproximamos al final del disco con la extensa “Black Snow”, una oscura y densa suite de casi doce minutos y medio que, indudablemente, pretende ser la evolución y equivalente de “The Prolonging” de “Eparistea Daimones” para este nuevo disco. Es fuera de toda duda la composición más ambiciosa del disco, un monstruo en el que Tom desata todas sus influencias y recursos, ofreciéndonos un tema profundo, imaginativo, lleno de claroscuros, en el que la música encaja perfectamente con el concepto artístico del disco, diseñado una vez más por el tristemente fallecido H. R. Giger. Sin duda “Black Snow” hubiera sido la pieza elegida por la mayoría para poner el punto final a este trabajo, cerrando el disco con la confirmación de una evolución sonora bastante lógica y con alguna pequeña sorpresa, pero Fischer nos guarda un último as en la manga con “Waiting”, otro de los temas menos convencionales del disco, que nos ofrece una presencia importantísima de la voz femenina (en este caso a caro de la bajista Vanja Slajh) y que vuelve a coquetear con ese “post black” que vimos en “Aurorae”, poniendo un punto final exquisito y delicado al disco.

En resumen, “Melana Chasmata” es un grandísimo trabajo, que continúa haciendo avanzar la música de Fischer y nos presenta un avance claro respecto a “Eparistea Daimones”, con muchas cosas lógicas y algunas sorpresas. Profundo, maduro y lleno de detalles, es un trabajo con muy pocos puntos flojos. Musicalmente, desde un punto de vista académico, es un disco mejor y más completo que el anterior. Dicho esto, le falta un poco de esa “chispa” especial que sí tenía su predecesor y que hace que la música nunca sea algo puramente académico. Un gran disco, que estará en las quinielas de muchos entre los mejores del año, aunque no haya terminado de gustarme tanto como el anterior.

 

TRACKLIST:

01.- Tree Of Suffocating Souls
02.- Boleskine House
03.- Altar Of Deceit
04.- Breathing
05.- Aurorae
06.- Demong Pact
07.- In The Sleep Of Death
08.- Black Snow
09.- Waiting

 

TRIPTYKON son:

Tom G. “Warrior” Fischer – Voz, Guitarras
V. Santura – Guitarras, Voz
Vanja Slajh – Bajo, Voz
Norman Lonhard – Batería, Percusión

 

Han Participado:

Simone Vollenweider – Voz femenina en 2
Michael Zech – Guitarra en 6
A. Acanthus Gristle – Voz en 8

 

Puntuación 8,7/10
Discográfica: Century Media
Autor: David Rodrigo (Coon)

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