Vhäldemar – Sanctuary of Death

Crítica

¿Hace falta decir algo de VHÄLDEMAR a estas alturas? Yo creo que no, porque los vascos llevan desde 1999 dando caña con discos de una calidad sobresaliente y con unos conciertos demoledores. Pues bien, están a punto de presentar su séptimo disco, “Sanctuary of Death”, grabado en los Chromaticity Studios bajo la producción, mezcla y masterización de Pedro J. Monge, el propio guitarrista de la banda. El diseño de la portada corrió a cargo de Darkgrove.

En “Sanctuary of Death” nos encontramos con once canciones cargadas de potencia que son verdaderas patadas en la cara desde el primer acorde, dos de las cuales, “Old King’s version (Pt. VII)” y “Devil’s child”, ya nos habían presentado en forma de single este mismo año. Pero vamos a verlo con más calma:

El disco empieza con mucha potencia, con la de “Devil’s child”, canción ya nos habían presentado en forma de single hace algunos meses. Se trata de una verdadera bofetada de caña desde el primer acorde, con una melodía muy reconocible y un ritmo cargado de contundencia que nos hace mover la cabeza casi sin darnos cuenta. Su estribillo es muy pegadizo y tiene un cierto aire épico que hará que nos apetezca cantarlo a gritos en los conciertos.

Continuamos con “Dreambreaker”, una canción directa y cañera que, desde el primer momento, es pura tralla. Después de un punteo muy reconocible, se desarrolla con potencia hasta llegar a un estribillo muy contundente y que se queda en la cabeza desde la primera escucha.

Deathwalker” es una canción que empieza con cierta oscuridad, con el sonido del piano por encima de sonidos de tormenta y de voces indistinguibles, para muy pronto ganar contundencia, aunque manteniendo esa oscuridad, y luego desarrollarse con potencia, haciendo que movamos la cabeza casi sin querer. Su estribillo, muy contundente, se queda en la cabeza desde el primer momento.

Con mucha potencia arranca el tema que da título al disco, una canción que desde el primer momento ya nos deja claro por dónde va. Se trata de un tema contundente y con unas melodías muy logradas en las guitarras, que puede ser un buen ejemplo de lo que este grupo puede hacer. Con un ritmo muy rápido, el tema se desarrolla con fluidez hasta llegar a un estribillo muy conseguido. El trabajo tanto de las guitarras como del teclado son muy buenos.

La diversión continúa con “Forevermore”, que empieza con tranquilidad y cierta oscuridad para luego desarrollarse con mucha potencia, aunque todavía con densidad. Esa densidad se mantendrá durante todo el tema, demostrando que VHÄLDEMAR saben hacer mucho más que dar caña.

La potencia y la caña vuelven con “Heavy Metal”, que es justamente eso, cantarle a nuestra música. Con un estribillo sencillo pero muy efectivo y un trabajo muy conseguido con las guitarras, es una canción que se queda en la cabeza desde el primer momento. El solo de guitarra es una pasada.

Otra canción que ya habían presentado estos últimos meses es “Old King’s version (Part VII)”, que empieza con mucha potencia y caña, siendo una canción muy contundente. Su estribillo es de lo mejor del disco.

Journey to the unknown” es una canción que, desde el primer momento es caña pura. Con un desarrollo muy potente llega hasta un estribillo muy “coreable” que funcionará muy bien en los conciertos. Por su parte, “Brothers” empieza con un riff muy reconocible para luego desarrollarse de forma muy fácil de escuchar, con una letra que se queda en la cabeza desde el primer momento y, sobre todo, con un estribillo muy efectivo. Además, tiene un cambio de ritmo muy efectivo justo antes del solo de guitarra.

Con mucha potencia y, sobre todo, con un punteo muy reconocible, empieza “The rebel’s law”, una canción directa y potente con la que el grupo continúa la fuerza de las canciones anteriores. Es un tema muy cañero que representa muy bien el sonido de VHÄLDEMAR. Su solo es de lo mejor del disco.

El álbum termina con “The last flame”, un tema instrumental que funciona a modo de outro. Empieza con cierta tranquilidad, con el sonido del piano sonando de forma casi acariciante, para luego ganar contundencia y fuerza después de algo más de un minuto, para luego volver a la partitura tranquila y cerrar así el disco.

Como vemos VHÄLDEMAR han creado un disco de lo más interesante que se coloca entre lo mejor de su discografía, con canciones directas y contundentes que funcionarán muy bien en los conciertos.
Vale mucho la pena escucharlo.

Tracklist:

1. Devil’s child.
2. Dreambreaker.
3. Deathwalker.
4. Sanctuary of Death.
5. Forevermore.
6. Heavy Metal.
7. Old King’s version (Part VII).
8. Journey to the unknown.
9. Brothers.
10. The rebel’s law.
11. The last flame.

VHÄLDEMAR son:

Carlos Escudero: Voz.
Pedro J. Monge: Guitarras y coros.
Raúl Serrano: Bajo.
Jandro: Batería.
Jonkol Tera: Teclados.

Discográfica: MDD Records

Puntuación: 9,5/10

Autor: Pablo Folgueira

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