Crítica
Hace tiempo, viendo un DVD de Berri Txarrak, escuché una frase de uno de sus miembros que me encantó. Venía a decir algo así como que tomaron la decisión de dejar sus obligaciones laborales con el fin de sentirse músicos y de dedicarse única y exclusivamente al grupo, para saber lo que se sentía tocando un miércoles en una ciudad extranjera. Está claro que no todo el mundo puede darse el lujo de enfocar la música desde ese punto de vista tan “romántico”, pero creo firmemente que es necesario que haya valientes que se tiren a la piscina y arriesguen, porque son esos mismos valientes los encargados de dignificar un oficio (el de músico) que aquí en España no sólo no se valora, sino que está muy deteriorado e infravalorado.
VIKXIE es un experimentado músico madrileño (militó en Malahierba, In Vitro y Woodnjuice) que después de estar viviendo una década en Inglaterra ha decidido dejarlo todo (o casi todo) para afincarse nuevamente en su ciudad con el sueño de que su proyecto musical consiga calar en la gente. Es por eso que me resultó inevitable no recordar esa frase de Berri Txarrak cuando conocí la historia de VIKXIE. Espirales es el segundo trabajo de este rockero que debutó con un impresionante disco titulado Con la suerte en los talones. Sin tener una producción tan meticulosa como su predecesor, Espirales cuenta con un aliado tremendamente poderoso: el talento a la hora de componer. Nunca me cansaré de decirlo: intérpretes y virtuosos hay muchos, pero los buenos compositores no abundan. Y es en el terreno de la composición donde VIKXIE pisa fuerte. Estamos ante un compositor con una enorme facilidad para crear canciones creíbles que consiguen llegar y transmitir sin renunciar a sus principios y códigos musicales, lo cual hoy en día es todo un lujo.
Antes mencionaba el tema de la producción; si bien nuestros oídos disfrutan mucho con una producción lujosa que le dedica mucho tiempo a ciertos detalles, hay producciones como ésta en las que esa “prisa” (premeditada, tal vez) le otorga al resultado final una crudeza, una frescura y una espontaneidad que pueden considerarse como un punto a favor porque, al fin y al cabo, el rock es eso. Además, ¿quién dijo que la crudeza es incompatible con la elegancia? No, VIKXIE no es el gran Hendrix (y tampoco creo que sea su intención), pero en su haber cuenta con un puñado amplio de buenas canciones capaces de trasladarse a los labios de sus oyentes y eso no sólo es motivo de aplauso para quien escribe ésto, sino que también considero que es una razón de peso para que un músico ya se pueda morir tranquilo y con una mueca de felicidad. Las canciones mandan y al fin y al cabo son las protagonistas principales (aunque mucha gente se olvide).
Hacer un disco tan variado y ecléctico (sus influencias son muy diversas) es una tarea extremadamente complicada y arriesgada, puesto que siempre está presente la amenaza de acabar en tierra de nadie. En ese sentido VIKXIE no sólo sale airoso, sino que desde mi punto de vista también consigue salir victorioso. Tampoco hay que dejar pasar un dato que a mi juicio es importante: estamos hablando de un auténtico artesano de canciones, autónomo, que ha fabricado sus dos trabajos de forma absolutamente independiente, grabando todos los instrumentos él mismo y ejerciendo también de productor, sin prácticamente medios. Es en casos como éste donde se pone a prueba a los músicos. Este madrileño ha conseguido sacar adelante un excelente disco con muy pocos medios. Y es aquí cuando se me viene a la mente la canción de Fito Cabrales en la que dice “lo que de verdad admiro son las flores que crecen en la basura”. Pues bien, yo admiro a los músicos que consiguen salir adelante con mucha dignidad sin necesidad de contar con producciones millonarias (las cuales también me parecen necesarias y válidas) y VIKXIE es uno de ellos.
Desde el primer tema, titulado Hoy, podemos atisbar una de las características más presentes en la filosofia VIKXIE: afrontar las canciones tristes a través de un inteligente «mecanismo de defensa» musical que consiste en darle un enfoque instrumental alegre que provoca un contraste muy atractivo entre la letra y música. Se trata de una canción muy positiva (con un homenaje al My Sharona de The Knack que se fusiona de forma muy natural con las bases acústicas) pese a que nos encontramos con una letra «apocalíptica» que defiende que hasta la apatía es necesaria en ciertos momentos. Continuamos con Juntos los dos en donde el vértiginoso ritmo sí va de la mano de la parte lírica. El corte número tres es Esa mujer, la cual a mi modo de ver es ese tipo de canciones que a lo mejor no entran a la primera, pero que una vez que se instalan en tu mente, no sólo no se van, sino que te van gustando más con el paso del tiempo. VIKXIE es un excelente letriste y lo demuestra de forma absoluta en letras como ésta. En Llévame aporta de forma acertada e inteligente una armónica que arropa con solvencia una canción muy destacable.
Loca de atar y Ella me odia son las canciones en las que se ve de forma más clara ese toquestroke. En la primera no se limita a demostrarnos que las estructuras lineales pueden resultar tremendamente entretenidas y atractivas, sino que nos ofrece una letra explícita con la que más de una persona se sentirá identificada (¿quién no ha estado alguna vez con una de esas personas que adoptan a las mil maravillas el papel de dictadoras sentimentales?). Ella me odiaes seguramente una de las más accesibles del disco y tal vez la que tenga más papeletas para convertirse en uno de los temas imprescindibles de su repertorio en directo. Mr Hyde es otra interesante composición que cala muy pronto en el oyente con un estribillo muy pegadizo. Mary Desconéctame son quizá dos de los temas más complejos y completos (tanto musical como letrísticamente). La letra de Mar tiene momentos realmente conmovedores (me cubro los ojos de barro para verte mejor) mientras que la atmósfera instrumental de Desconéctamedesprende elegancia musical (con cierto olor a cabaret) por los cuatro costados (por momentos uno piensa que algunas partes podrían haber sido compuestas por ese excelente guitarrista llamado Ariel Rot). El disco finaliza con la ajetreada Donde no estés tú, que lanza una frase llena de positivismo que choca con el catastrofismo del comienzo del disco: tengo la guitarra a punto de disparar / tengo más canciones de las que puedes parar.
Y es que volvemos a lo de antes. Las canciones son imparables. Y mientras siga habiendo VIKXIES con una guitarra a mano y dispuestos a echarle coraje (aunque afuera haga frío y llueva), la música puede estar tranquila. Por mi parte, espero de corazón que dentro de un tiempo las pequeñas salas de Madrid se le queden pequeñas. La independencia y la autenticidad no tiene nada que ver con los aforos. Y basta hablar cinco minutos con VIKXIE para darse cuenta de que él, el rock y la autenticidad comparten piso.
Puntuación: 9
Autor: Joaquín Maidagan





