VISION DIVINE – 9 DEGREES WEST OF THE MOON

Crítica

Podríamos presentar esta nueva review como la vuelta a la palestra de la actualidad de una de las bandas más prolíficas del power metal melódico europeo de los últimos años e incluso como el nuevo trabajo compositivo de uno de los guitarristas más influyentes, imaginativos y brillantes de la escena italiana metálica actual. Hablamos, por supuesto, de VISION DIVINE y de su líder y compositor Olaf Throsen, quienes llevan regalándonos varios años seguidos discos en los que han sido capaces de aunar la mejor efectividad del power metal con aquellos elementos más asequibles y enriquecedores del metal progresivo en composiciones realmente atractivas e interesantes.

Con todo ello, y con discos detrás de la talla de “Stream of Consciousness”, de 2004 o “The 25th Tour” en 2007, este nuevo álbum, titulado “9 Degrees West of the Moon”, ya cobra una importancia relevante dentro del maremagnum de lanzamientos con el que nos encontramos a diario. Pero esa relevancia se acrecenta si tenemos en cuenta que 2008 ha representado un cambio muy importante en el grupo: la decisión de Olaf de prescindir de los servicios del solvente vocalista de su últimos tres discos, Michelle Luppi, para recuperar a quien originalmente puso la voz al grupo, al gran Fabio Lione.

Podemos especular que tal cambio responde a motivos comerciales destinados a dar un impulso mayor a la banda y probablemente haya mucha gente que vaya a echar de menos la labor de Luppi al micro. Pero, por otro lado, y visto el resultado de este disco, podemos estar contentos de recuperar, tras el parón indefinido que sufre a día de hoy Rhapsody of Fire, la magnífica voz de Fabio Lione, que me atrevería a decir que se encuentra en el momento más dorado de su carrera. Además, si decides prescindir del trabajo de un gran vocalista como Luppi, que se había hecho con una posición muy fuerte dentro del estilo del grupo, la razón más lógica y normal es la de traer de vuelta a quien inició la andadura de la banda y la puso en mira de todos con un disco de la talla de “Send me an angel” (2002).

Teniendo en cuenta todos estos datos lo que finalmente nos encontramos en el nuevo plástico de los italianos difiere un poco de lo que Olaf nos venía ofreciendo en sus composiciones previas. Es probable que nos encontremos ensimismados con el espectacular trabajo que Fabio hace a lo largo de todo el Lp, que es de lejos lo más destacable del mismo, o quizás resulte que ha sido el propio Olaf quien se ha adaptado al cambio para completar el círculo ofreciendo un trabajo mucho más directo, comercial y probablemente algo menos imaginativo que sus obras predecesoras. A esta consideración sin duda ayuda la presencia de una producción, realizada como viene siendo habitual por Timo Tolkki, a todas luces errónea, algo saturada y apelmazada en muchos temas, y que no hace del todo justicia al trabajo de la banda a lo largo del disco.

Sea como sea estamos hablando de uno de los grupos más solventes de la escena del power metal melódico actual, y eso se nota cuando nos encontramos con temas que, si bien no son lo mejor que ha hecho el grupo en su carrera, funcionan a la perfección y encima nos ofrecen el añadido de la emotividad, pasión y versatilidad con que Lione adorna cada uno de ellos.

Como ejemplo de la combinación que el grupo suele realizar entre su estilo y el mundo del progresivo tenemos el largo corte inicial “Letter to my child never born”, un tema repleto de sensaciones y cambios de ritmo inesperados que contrasta totalmente con el que probablemente sea el single más asequible de Vision Divine en toda su carrera: “Violent Loneliness”. Una canción donde destaca la línea de piano que le aporta un aire muy Nightwish y donde lo realmente destacable vuelve a ser el vuelo vocal de Fabio en el estribillo.

La versión más melódica y clásica de la banda nos la encontramos en cortes similares como el potente “The Streets of Laudomia” o “Fly”, que no son las composiciones más trabajadas que haya hecho el grupo últimamente pero que resultan, al mismo tiempo, muy atractivas de escuchar para los fans del estilo.

Con mucha más potencia, pero también combinando multitud de cambios de ritmo y dando importancia a las guitarras de Thorsen, tenemos temas como el destacable “Fading Shadow” o la sorprendente “The Killing Speed of Time”, donde el grupo, y gracias al registro totalmente gutural de la voz de Lione, se acerca a terrenos del thrash metal suavizados por la continua presencia de los teclados de Alessio Lucatti.

La orquestación y la épica se apodera del emotivo “Angels in disguise”, mientras que el grupo juega a ralentizar su propuesta con «Out in Open Space» un medio tiempo muy potente donde destaca el inteligente latido del bajo a lo largo del tema y la enorme presencia que los coros cobran en el estribillo del mismo.

Para finalizar el disco dos sorpresas. Primero una extraña nana que da título al álbum y que, a ritmo de caja de música, pone punto y final al trabajo compositivo del álbum misteriosa y atractivamente, tanto por la dulzura vocal del corte como por el variado desarrollo a lo largo de sus casi 4 minutos de duración. Y tras ella algo a lo que ya nos tienen acostumbrados los italianos a quienes seguimos su carrera: una versión. En este caso el grupo ha elegido el clásico “Touch of evil” de Judas Priest, uno de los temas estrella del álbum favorito de Olaf Thorsen, “Painkiller”. Es una versión muy fiel a la original a la que el grupo aporta la inclusión de unos más que interesantes teclados y que, en definitiva, acaba por ser un trabajo para lucimiento de la espectacular adaptación que hace Fabio Lione con sus cuerdas vocales. De quitarse el sombrero.

Como bonus track el grupo nos ofrece una demo del tema “Fading Shadow”. Más corta, más cruda y que realmente ofrece más bien poco al cómputo global del álbum.

En definitiva se trata de un trabajo que, dentro de lo que nos tiene acostumbrados la visión privilegiada de Olaf Thorsen, funciona pero no ofrece demasiado. Una colección de 9 temas y una versión que se dejan escuchar con agrado pero que presentan altibajos y denotan una falta de esfuerzo compositivo y de producción algo notable para una banda de la categoría de los italianos (quizás habría merecido la pena esperar un poco más tras el cambio). Por otro lado, es un disco que los fans de la voz de Fabio Lione vamos a disfrutar de principio a fin, una gozada de interpretación.

01. Letter to my child never born
02. Violet loneliness
03. Fading shadow
04. Angels in disguise
05. The killing speed of time
06. The streets of Laudomia
07. Fly
08. Out in open space
09. 9 degrees west of the moon
10. A touch of evil
11. Fading shadow (demo version)

VISION DIVINE son:

Fabio Lione – Voz
Olaf Thorsen – Guitarra
Cristiano Bertocchi – Bajo
Federico Puleri – Guitarra
Alessio «Tom» Lucatti – Teclados
Alessandro Bissa – Batería

Puntuación: 7,25

Autor: Daniel Velasco Alonso

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