VV.AA. – SIMPATíA POR EL RELATO – ANTOLOGíA DE CUENTOS ESCRITOS POR ROCKEROS

Crítica

No es algo habitual afrontar la cirugía exploratoria de un libro en un webzine dedicado a la música y sus lanzamientos sonoros, rockeros y metálicos, que día a día son cientos y de múltiples colores… Pero por eso mismo, y dado que de lo que estamos hablando es de mantener la llama del rock viva en todas las partes de nuestra vida, sin duda debemos considerar a la literatura como una de esas partes importantes y casi indisolubles del arte de creación musical…

Los músicos, y más concretamente sus almas de compositores y de creadores son, por encima de todo, artistas; y un artista basa su razón de ser en comunicar algo a través de un determinado medio de expresión, ya sea la música, la pintura, la fotografía o, como en este caso que nos ocupa, la literatura (entre las otras mil formas existentes). Un músico transmite mensajes a través de las notas musicales, notas que a su vez, no por norma pero si en un gran porcentaje de las ocasiones si de lo que hablamos es de música contemporánea, acompaña de lenguaje escrito, estrofas con determinada estructura métrica, o sin ella, pero siempre con una intencionalidad literaria muy estrechamente relacionada con la poesía y, de forma más alejada, incluso con la prosa…

Se podría decir que un músico puede llegar a ser una forma frustrada de poeta (algo que viceversa se podría aplicar también) y, por ende, esconde en su interior el alma de un escritor. Como digo, este pensamiento sería nuestro punto de partida a la hora de echarle una primera hojeada a “Simpatía por el Relato”, tal y como lo hicieron en su día los escritores Esteban Gutiérrez Baco y Patxi Irurzun (auto-declarados músicos frustrados en el libro) planteando la idea a multitud de personajes del rock estatal, lanzando el reto a estas almas inquietas que, por la propia naturaleza de su vocación de riesgo y aventura diaria, en la mayoría de los casos no dudaron en responder, ya fuera a ciegas realizando algo de este tipo por primera vez o desde la seguridad de contar ya con una contrastada trayectoria dentro del campo del arte de escribir y contar historias sobre un papel.

De tal modo, y tal y como nos dicen sus autores durante la introducción de este interesante libro, lo que nos encontramos conforme avanzamos en nuestra lectura son las excentricidades, las quejas, las historias reales o inventadas de más de una treintena de músicos que han descargado sobre el papel relatos absolutamente libres y personales, sin ningún tipo de ataduras estilísticas o temáticas, simplemente sus mentes creativas y un lápiz y un papel (o más bien un teclado y un documento en blanco, que conviene que vayamos adaptando ciertas expresiones por más que las de antaño sigan teniendo ese especial cariz romántico y auténtico…). Quedáis por tanto avisados, no vais a encontraros un libro sobre el rock escrito por rockeros. Se trata de un libro de relatos escrito por músicos rockeros. Encontraremos así relatos largos de, a lo sumo, seis o siete páginas con interesantísimas historias de corte real y cercano, o cuentos de página y media llenos de locura, excentricidad o simplemente odas directas a temas cotidianos como el sexo, las drogas, los vampiros o los cuentos infantiles.

La lectura es amena y ofrece la oportunidad de ser entrecortada, la de ser disfrutada a lo largo de los días y no de un solo tirón, pues resulta interesante indagar, junto con nuestra lectura del relato, en la personalidad de quien la escribe, unas veces músicos conocidos por el público más amplio como sería el caso de Enrique Villareal “El Drogas” o Julián Hernández, y en otros menos presentes en el punto de mira mediático, pero también con grandes rodajes dentro de la ruleta del rock and roll patrio (incluyendo aquí grupos, columnistas de prensa musical, managers…).

Creo que no merece la pena enfrascarse en los detalles literarios propiamente dichos de cada relato en cuestión. Y no solo porque el nivel literario es bastante alto en la gran mayoría de los casos (hay auténticas obras maestras del relato corto aquí), sino porque incluso el rigor gramatical (la inclusión de términos y expresiones coloquiales abunda) queda supeditado a la autenticidad de las historias que vamos obteniendo en nuestra exploración, sobre todo si de lo que trata el relato es sobre las múltiples realidades de mundo del rock en todas sus facetas, cosas que encontramos en las aportaciones del siempre presente Kike Babas (Kike Suárez y la Desbandada), con un revelador repaso a la crudeza del rock, el ácido Juan Abarca (Mamá Ladilla) y su acto reivindicativo hacia la cutrez organizativa de nuestro país o el homenaje al espíritu de artista de los músicos y su búsqueda de la perfección que nos plantea Monty de Sweet Little Sister…

Así pues, más allá de los relatos musicales, que sin duda tienen un gran interés por lo revelador y auténtico para lo que nos ocuparía dentro del marco de una Web de música, cabe recalcar que en “Simpatía por el Relato” los músicos se sueltan la melena sobre otro escenario diferente al habitual y salen triunfantes, proporcionándonos un rato muy agradable de lectura más o menos ligera (para nada se podrían considerar ligeros ensayos existenciales como el de Enrique Cabezón y su “Subsidio de Sombras” o la crudeza desgarradora e irónica de la vida de barrio que nos muestra Kutxi Romero en “Barrizal”) y de historias de todo tipo y para todos los gustos, sin pelos en la lengua en la mayoría de los casos, crudos, reales, metafóricos,  sexuales, tiernos o desgarradores. En definitiva, y haciendo una analogía necesaria, conformando un lanzamiento variado y lleno de todos los estilos, como si de todo tipo de canciones se tratasen en un recopilatorio lleno de desorden y de caos, pero al mismo tiempo lleno de atractivo y colorido para quien quiera echar un rato de lectura sin abandonar el olor a cuero y a Rolling Stone.

Nota: Cabe decir que los derechos de autor de este libro son totalmente destinados al comedor social Paris 364 de Pamplona y a la Asociación para la Cooperación con el Pueblo Saharaui “Río de Oro” de Fuenlabrada para el proyecto “Vacaciones en Paz” de acogida de niños saharauis durante el verano.

AUTORES PARTICIPANTES:
Julián Hernández (SINIESTRO TOTAL) Kutxi Romero (MAREA) Kike Suárez “Babas” (KIKE SUÁREZ & LA DESBANDADA) Ajo (MIL DOLORES PEQUEÑOS/AJO) Pablo Tamargo (BLACK HORDE) Monty PEIRÓ (SWEET LITTLE SISTER/THE SHEENAS) Carlos Pina (PANZER) Juan Abarca (MAMÁ LADILLA) Félix FX (EXTREMODURO/HASH/BOSCO EL TOSCO) Indio Zammit (TARZÁN Y SU PUTA MADRE OCUPANDO PISO EN ALCOBENDAS) Antonio Yeska (YESKA) Eduardo Izquierdo (LOS HIJOS BASTARDOS DE HENRY CHINASKI) Josu Arteaga (LA BANDA DEL ABUELO) Antonio Suárez “Lulu” (FORRAJE) Ángel Petisme (ANGEL PETISME)Roberto Moso (ZARAMA)Francisco Nixón (Fran Fernández) (AUSTRALIAN BLONDE) Rubén Pozo (PEREZA) Agnes (LILITH) Enrique Villarreal Armendáriz “El Drogas”  (BARRICADA/TXARRENA) David Mardaras (HORSES OF DISASTER/DAVID MURDERS & THE REPRESENTATIVES OF EVIL) Miguel Conejo “Leiva” (PEREZA) David Suárez “Suarón” (LOS MAJADEROS) Enrique Cabezón (ENBLANCO) Daniel Sancet Cueto (INSOLENZIA) Felipe Zapico Alonso (DEICIDAS) Eduardo García Martín “Luter” (LUTER)Octavio Gómez Milián (EXPERIMENTOS IN DA NOTTE) Kike Turrón (TURRONES) José Luis Moreno-Ruiz (LA ENFERMERÍA ELÉCTRICA) Iñaki Estévez (THE BLACK DOGS/MEN OF ROCK Musika Elkartea..) Javier Gallego “Crudo” (DEAD CAPO)

Puntuación:

Discográfica: Editorial Drakul

Autor: Daniel Velasco Alonso

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