Crítica
Hay bandas que forman parte de la historia del heavy metal y otras que, con el paso de los años, terminan formando parte de la historia personal de quienes las escuchan. WARCRY pertenece a ese segundo grupo. Porque más allá de riffs, estribillos memorables y grandes demostraciones instrumentales, la música de los asturianos siempre ha tenido algo especial: esa capacidad de poner palabras y melodías a sentimientos que, en ocasiones, ni siquiera sabemos expresar.

Cuatro años después de Daimon, Víctor García y compañía regresan con Entre la niebla, su undécimo álbum de estudio, un trabajo que no busca reinventar la fórmula, sino reafirmar aquello que ha convertido a la banda en uno de los grandes referentes del heavy metal nacional. Nueve canciones nuevas que mantienen intacta su personalidad, pero que también dejan espacio para la reflexión, la emoción y, sobre todo, para ese mensaje de superación tan presente en su trayectoria.
El disco abre con Basta de llantos, una composición que va creciendo desde sus primeros teclados hasta desembocar en una explosión de guitarras, bajo y batería. Una buena declaración de intenciones, con ese sonido reconocible que invita a levantar el puño y dejarse llevar. Después llega El hombre en el espejo, uno de los cortes más contundentes del álbum. Pablo García vuelve a demostrar su enorme talento con la guitarra, especialmente en un solo magnífico, mientras Víctor nos recuerda la importancia de mirar atrás sin olvidar todo lo que hemos aprendido por el camino. Una canción que gana todavía más cuando prestamos atención a su letra.
Con Gaugamela encontramos al WARCRY más épico y poderoso. Cambios de ritmo, instrumentación perfectamente ensamblada y una temática histórica que nos traslada al enfrentamiento entre Alejandro Magno y Darío III. Es uno de esos temas donde la banda demuestra que conoce perfectamente los ingredientes de su particular receta musical. Testamento, por su parte, apuesta por unas guitarras de carácter más oscuro, acompañadas por unos teclados de Santi Novoa que aportan profundidad y personalidad. Una composición que invita a detenerse en sus versos y descubrir todo lo que esconden.
Si hay algo que WARCRY sabe hacer especialmente bien es combinar contundencia y sentimiento, y Fénix es posiblemente uno de los mejores ejemplos. Un medio tiempo cargado de emoción, donde la interpretación de Víctor adquiere un protagonismo absoluto. Su mensaje es tan sencillo como necesario: podemos caer, podemos acumular heridas y cicatrices, pero siempre existe la posibilidad de levantarnos una vez más. Una canción de esas que llegan en el momento oportuno y terminan acompañándonos mucho después de haber terminado la escucha.
La larga marcha mantiene esa mirada introspectiva, con un desarrollo más reposado y una interpretación vocal que vuelve a demostrar los matices de Víctor García. Pablo aporta otro de esos solos que ya son parte de la identidad de la banda, mientras la sección rítmica sostiene el conjunto con enorme solvencia.
Y entonces aparece La llama, una de las composiciones más especiales del álbum. Su comienzo pausado, casi desnudo, nos introduce en un paisaje de dudas, cansancio y pérdida de rumbo. Poco a poco, la canción va creciendo, recuperando intensidad hasta convertirse en una invitación a despertar, recuperar la fuerza interior y volver a luchar. Quizá no sea el tema más inmediato del disco, pero sí uno de los que más fácilmente pueden conectar con quien haya atravesado momentos complicados. Porque todos necesitamos, alguna vez, encontrar esa pequeña llama que nos recuerde que todavía queda mucho por vivir.
Lo siento, primer adelanto del álbum, recupera la faceta más directa y desenfadada de WARCRY. Riffs adictivos, una base rítmica contundente y un estribillo de esos que se quedan dando vueltas en la cabeza. Una respuesta musical a las críticas gratuitas y a quienes parecen encontrar siempre un motivo para juzgar a los demás. Finalmente, El pasado cierra el recorrido comenzando de manera delicada, con piano y voz, para ir creciendo progresivamente hasta alcanzar toda la intensidad que merece una despedida.
En el apartado sonoro, Dani Sevillano vuelve a realizar un trabajo notable, consiguiendo que cada instrumento encuentre su espacio y que las composiciones respiren con claridad y potencia. Los teclados tienen una presencia especialmente destacada, las guitarras alternan fuerza y melodía, y la base rítmica de Roberto García y Rafa Yugueros aporta solidez a todo el conjunto. La masterización de Brad Blackwood termina de dar forma a un sonido a la altura de una banda con semejante trayectoria. También merece reconocimiento la portada de Breogán Álvarez, una apuesta artística que acompaña perfectamente la identidad del lanzamiento.
Entre la niebla es un disco de WARCRY en el mejor sentido de la expresión: reconocible, melódico, poderoso y con canciones que tienen algo que contar. No pretende sorprender a quienes esperan un giro radical en su sonido, pero tampoco lo necesita. Su mayor virtud está en mantener viva una identidad musical y emocional que sigue teniendo mucho sentido.

Porque al final, detrás de las historias, las batallas y las metáforas, hay algo que todos podemos reconocer: las dificultades, las pérdidas, las dudas y esa necesidad de encontrar motivos para continuar. WARCRY vuelve a recordarnos que caer forma parte del camino, pero levantarse sigue siendo una elección. Y mientras haya canciones capaces de transmitir algo así, todavía tendremos razones para seguir caminando.
Listado de temas:
1. Basta de Llantos
2. El hombre en el espejo
3. Gaugamela
4. Fénix
5. Testamento
6. Lo siento
7. La larga marcha
8. La Llama
9. El pasado
Line Up:
Víctor García: Voz
Pablo García: Guitarra
Roberto García: Bajo
Santi Novoa: Teclados
Rafa Yugueros: Batería
Puntuación: 8/10
Discográfica: Jaus Records




