STEVEN WILSON, TEATRO VORTERIX – BUENOS AIRES – 12/05/2015
La Gran Bestia Prog…
Steven Wilson es el héroe de muchos. De esa multitud que atestó el porteño Teatro Vorterix, muy temprano para ser martes. Y enciende en sueños la vigilia. ¿Qué se traerá entre manos, dedos y alma el (¿ex?) líder de PORCUPINE TREE? Bien vale recurrir y parafrasear a LOS REDONDOS, la legendaria y extinta banda argentina para hablar del genio detrás de la máquina. De aquella rockerísima “Bestia Pop” a esta “Bestia Prog”. En su tercera visita a la Argentina, el ritual de ver y escucharlo se mantiene inalterable. Los fanáticos del inglés chistan y hacen callar a los murmuradores de siempre. Es que asistir a un show de Steven Wilson es algo que no va a repetirse nunca. Suena exagerado pero es así. La tercera vez, dentro de “los parámetros Wilson”, nunca será la vencida. Y a las 20:40 h, inusual horario para el arranque de un recital, la banda pone primera a nivel sonoro y visual. Porque, también vale aclararlo, acá se escucha y también se ve.
“First Regret” y “3 Years oOder”, canciones que abren su nuevo disco “Hand. Cannot. Erase” empiezan a calentar corazones, cerrar bocas, abrir bien los ojos y los oídos. Los músicos no son los mismos (faltan en esta gira Guthrie Govan y Marco Minemann) pero Dave Kilminster (guitarrista de un tal… Roger Waters) y Craig Blundell (baterista de FROST y PENDRAGON), sostienen el andamiaje de perfección sonora. Emitir sonido tapando melodías o acordes es considerado herético en un set de Steven y si hay lugar para el diálogo el único permitido es el del cantante, locuaz como nunca y permisivo como jamás: once minutos de fotos, algo que siempre rechaza, hicieron las delicias de los fotógrafos que a priori lucían desalentados por no poder plasmar en imágenes.
Steven comenta y apunta contra la aduana argentina por retenerle sus equipos y hacerlo sufrir hasta algunas horas antes del show. Y arriesga que a nuestra aduana “no le gustan los ingleses. O los rockeros. O ambos”. Lo que nos gusta a todos los presentes son las canciones, magnánimas, dramáticas, reposadas, intensas que desde “Insurgentes” o “Grace For Drowning” viene desplegando la banda de Wilson en vivo. Hubo que esperar casi una hora para que aparezca algún hit de esos que conmueven. El festejado “Lazarus”, por pertenecer a su etapa en PORCUPINE TREE, y también una perlita que sorprendió: “Thank U” de Alanis Morisette. Pero lo que muchos esperaban y esperábamos sucedió. Una gema sónica, como la calma que antecede al huracán y que recuerda al mejor Radiohead: la hora señalada para “Harmony Korine”, aunque desde lejos no se ve pero vaya si se siente. Entre tema y tema, Wilson se permitió la humorada de comentar que entre sus colaboradores tenía al “hijo de un criminal de guerra”, en alusión a Leo Blair, primogénito del ex primer ministro inglés, Tony Blair. Una humorada más en una noche en la que quedaba mucha tela para cortar y otra para mostrar.

Como aquella primera vez en Argentina, la escenografía de Steven se valió de una tela que cayó sobre los músicos, no en el principio como en aquel inolvidable debut, sino cuando la noche entraba en su inevitable final. “The Watchmaker”, y de regalo otra maravilla de PORCUPINE TREE, “Sleep Together”, hace delirar a la audiencia que no se mueve por falta de lugar. Es que a esta altura, hay que decirlo y reclamarlo: Los fans y Steven merecen un sitio acorde a la convocatoria, y no uno donde poco más de 1500 personas apiñadas ven y oyen lo que pueden. Un Teatro como el Vorteriz le queda chico a un Wilson que ya no se siente como tal. “Un Viejo de mierda”, se autodefine por llevar ni más ni menos que 25 años en la música. Condensados en dos horas y cuarto. 135 minutos de las maravillas de un menudo y hasta casi nerd británico que agiganta a cada visita su convocatoria, de la mano de algunos clásicos “porcupineros”, hits solistas y novedades que dejan con la boca abierta. Es que Steven Wilson es sin dudas la Gran Bestia “Prog” y por tercera vez ofreció un recital Redondo.



























