DULCAMARA - ASYLUM

Crítica

El Melodeath, o Death Metal melódico de cuna escandinava, ya no es una novedad. Hace tiempo que está sólidamente establecido como estilo, habiendo roto fronteras europeas y extracomunitarias, si bien en España es mayor su aceptación en oyentes que lo degustan que en músicos que lo practican. Dentro de este último bando se sitúan DULCAMARA, que nada tienen que envidiar en lo musical a los combos foráneos salvo el reconocimiento.

“Asylum” es el resultado de un año de trabajo, en el que lo enseñado en sus dos primeras obras se magnifica y perfecciona. Grabado en los Studios Sadman bajo la tutela de Carlos Santos con producción de los propios toledanos, y masterizado con Mika Jussila en los Finnvox Studios de Helsinki, el disco es un tratado sonoro de precisión y elegancia, inmejorablemente presentado gracias a la cubierta de Colin Marks (Sylosys, Impending Doom) y que desarrolla un descenso a los rincones más oscuros del alma humana a través de las 10 canciones que lo componen.

El preludio instrumental con gran presencia de teclados deja paso a “Rata”, en donde las guitarras sincopadas inician el carrusel de melodías. Batería incesante para arropar la desgarrada voz de César, con un convincente pasaje que emana delicadeza y belleza a partes iguales entre riffs entremezclados de ajustado corte.

Growls profundos y mayor crudeza tanto en metales como en densidad de las cuerdas para “Cadena”. Con todo, el nido que construye el teclado acolcha la canción, mezclando dos sabores que fundidos aportan un sabor uniforme y exquisito al paladar del oyente. Débito al Black se genera en “Prototipo”, con un blastbeast cimentado sobre las teclas, en un tema de enrevesado trabajo en las seis cuerdas de Rufo y Rafa, y altamente competitivo con cualquier propuesta que venga de los mares del norte.

En “Madre” encontramos la cara tranquila de Dulcamara. No exenta de fuerza, la pieza obtiene la melodía del teclado en forma de piano y el desarrollo intermedio instrumental a la guitarra, contrastando con los grunts al micrófono, que lejos de parecer artificiales se notan sentidos.

La llegada al ecuador de la obra es suficiente para comprobar que estamos ante un asesino en serie vestido de Armani. El sonido limpio y la ejecución calculada son los dos aspectos más sobresalientes; nada ha quedado al azar ni es fruto de la casualidad.

Otra muestra es “Crisálida”, una canción que cuenta con la colaboración vocal de Aroa Martín (Khael, Stravaganzza) convertida en némesis de César, quien aporta un ramillete de registros que incluye desde guturales hasta alaridos. Las teclas desarrollan una melodía off tempo aportando misticismo al corte, mientras las guitarras y la sección rítmica empastan ganando consistencia.

“Lobo” es otro tema fluido, de movimientos veloces y precisos, con un riff sencillo y cercano a la NWOAHM. La recta final la abre “Infierno”, con Carlos llevando el peso con su batería acelerada y las guitarras breves y afiladas. Acercándose de nuevo a tesituras Black por momentos, pero con una serie de variaciones rítmicas que sorprenden al oído, se convierte en una de las pistas más logradas y ricas en matices, que hará necesaria su repetición en varias ocasiones si de verdad se le quiere extraer lo mucho bueno que tiene.

Diferente y más arriesgada es “Heridas”. Una noria de sensaciones, donde los juegos instrumentales en calma del inicio paulatinamente crecen en un caos organizado de épica construcción. Inclasificable por su personalidad diferente, es una de las mejores canciones del disco por su sonido contemporáneo y lo cuidado de sus detalles. La cortina vuelve a ocultar el imaginario escenario con “Famélico”, término antónimo del álbum. Pausada y con un buen trabajo de estudio a sus espaldas, es otro viaje por diferentes caminos hacia un mismo destino: sublimar el Death Metal melódico.

Majestuoso se destapa “Asylum”, un álbum que pese a tener como fecha de nacimiento el pasado 30 de noviembre es el primer gran trabajo vigente en nuestro país en este 2010. Dulcamara han creado una asignatura obligatoria que imparten con sapiencia y que encontrará acólitos en muy diferentes sectores de nuestro panorama. Sólo se necesita mentalidad abierta, oído capaz de asimilar diferentes conceptos y un calendario que recuerde en qué época vivimos. Recomendado y un acierto seguro si estáis pensando qué pedir (o regalar) para la noche de Reyes.

LISTA DE CANCIONES:

01. Preludio
02. Rata
03. Cadenas
04. Prototipo
05. Madre
06. Crisálida
07. Lobo
08. Infierno
09. Heridas
10. Famélico

MIEMBROS DEL GRUPO:

César Arroyo – voces
Rufino J. Cantero – guitarras
Rafael del Olmo – guitarras
Fernando del Olmo – teclados y sintetizadores
Sergio Fraile – bajo
Carlos Barba – batería
Puntuación: 9

Autor: David Jimenez Rodriguez

<< volver a discos