STILLBORN - LOS ASESINOS DEL SUR

Crítica

El cuarto larga duración de los polacos death-blackmetaleros STILLBORN, ha sido titulado «Los Asesinos del Sur», efectivamente, un título algo chocante tratándose de polacos y de que todas las letras del disco han sido escritas en inglés, salvo el caso de «Kot Wolanda» (séptimo corte), que han usado la lengua materna.

El planteamiento es sencillo y eficaz desde el primer instante, media hora de metal a machete repartido en nueve cortes y una introducción, que parte desde las profundidades abisales como ya podemos escuchar en esa «Overtura 666» que abre el formato desde el rugir de unas sirenas, muy al estilo alarmista que tanto gustan en este género.

La banda se cubre perfectamente las espaldas con una excepcional brutalidad lírica, que se encamina las veces dentro del más advenedizo death metal y la contundencia del black, de hecho tomando por ejemplo el primero corte «Hymn of Destruction» (cuyo título le viene como anillo al dedo), podemos ver esos letales cambios de ritmo y esa histeria a veces apoyadas por una segunda voz redundante, en un corte que funciona bien debido a que han encontrado ese equilibrio sano entre los dos géneros mencionados.

«Diamonds of the Last Water» cuenta con unos frenéticos momentos iniciales, que van a parar a unas guitarras afiladas y repetitivas, mientras el corte entra en una especie de decadencia controlada y se va volviendo más oscuro a medida que pasan los segundos y siguiendo esta misma esencia, proponen «Antonym» que se lee como una canción mucho más pesada, contando con una línea rítmica mucho más enfatizada y marcando los ritmos más agudos sobre los graves de manera muy cuidada, será uno de los cortes en los que el black metal tome mayor control en la composición.

Otro de los cortes de menor duración del plástico es «Son Of The Holy Motherfucker», adaptando la lírica magistralmente y separando los registros  del resto de formas que escuchamos en otras canciones, es un tema puramente salvaje, tal y como demuestran esas partes que pueden sonar invocativas, perfectamente dobladas con un desgarro muy interesante, delegando el resto del corte en las guitarras.

La batería toma un mayor protagonismo en «Blood and Dust» y es que la caja suena realmente aterradora, recordando por ejemplo al previo de la actuación de un pelotón de fusilamiento, tiene unas guitarras al que han dado un toque progresivo un tanto peculiar y que nos desubica en la lectura global de la obra ya que para más inri, casi toda la canción es instrumental salvo el final en el que usan un gutural doble (agudo y grave) para cantar el título del tema reiteradamente y enfatizar la lírica de forma bastante infernal.

Pasamos a «Kot Wolanda», el cual a parte de tener la peculiaridad de estar cantado en su lengua patria, lo cual les queda bastante demoníaco si debo escoger algún adjetivo (sobre todo por el hecho de que no te enteras de nada con respecto a lo que canta, no como en otros temas que al menos puedes seguir la lírica), lo que quería decir es que se trata con permiso de la intro, del tema más corto del trabajo y que han optado por sumar una voz limpia al gutural del que ya hemos hablado en líneas anteriores.

Para dar la vuelta a la tortilla, le sigue la canción que da nombre al trabajo «Los Asesinos del Sur» como la canción más larga del álbum y se plantea, con muchos puntos de vista ya que por ejemplo han incorporado una decadente introducción y una velocidad posterior desorbitada que se va respaldando por la guitarra y por el bajo con mucha seguridad. Es uno de los cortes más completos del trabajo, ya que nos dejan escuchar, casi todos los recursos que han utilizado en esta nueva obra.

Un tema que hasta podríamos tildar de cierta forma como operístico será «Stillborn (Singularieties of the Ordinary Vulgar Boor)», ha sido el que más me ha gustado de la obra porque sabe ajustarse perfectamente a cada momento, ofreciendo distintas sensaciones, aunque básicamente el mejor momento del corte es su introducción, la cual muestra una grandilocuencia fenomenal, así mismo presenta partes de mucha oscuridad y otras más sanas, todo dentro de la música de la banda.

El final de «concierto» lo pone «Whore of the Whores», con esos ritmos rápidos y a la vez aletargados del death metal, con un gutural muy grave que repite inicialmente el título en dos ocasiones, antes de comenzar a desgarrar la canción. Se trata de otra de las joyas del disco con voces dobles, mucha velocidad y esa complicidad inerte entre las guitarras y batería únicamente rota por ese martillo pilón de gutural grave que reitera el título como pasara en primera instancia.

En definitiva, es un trabajo muy en la línea de lo que ha propuesto la banda anteriormente aunque sin terminar de despuntar, el disco es bueno no vamos a decir lo contrario, pero no le veo ningún tipo de brillo especial ni unas ganas locas por subir el listón a sus composiciones.

 

Puntuación: 8.2

Autor: Javier Fraile

Discográfica: Ataman Productions

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