Crítica
Han pasado más de veinte años desde que Despised Icon redefinieron la brutalidad moderna con The Healing Process (2005) y Day of Mourning (2009), y aún hoy siguen marcando el pulso del deathcore sin necesidad de adornos ni artificios. Los canadienses no necesitan demostraciones ni polémicas: su consistencia es su bandera, y su séptimo disco, Shadow Work, es la prueba más sólida de que siguen siendo los auténticos reyes del deathcore técnico.
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Grabado y producido por los propios Alex Erian y Éric Jarrin, y mezclado por Christian Donaldson (Cryptopsy, Shadow of Intent), el álbum suena devastador. Suena real. Nada de sobreproducciones plásticas o exceso de triggers: aquí hay músculo, precisión y toneladas de groove asesino.
Shadow Work es un disco que se siente más oscuro, introspectivo y técnico que su predecesor Purgatory (2019). Las letras giran en torno a la resiliencia, la lucha interna y ese proceso psicológico de enfrentarse a los propios demonios. No es casualidad: Erian ha descrito el disco como “una purga interior hecha sonido”, y la intensidad de cada corte lo confirma.
Desde la inicial “Shadow Work”, el grupo demuestra que sigue sabiendo cómo dinamitar los límites del género: blast beats quirúrgicos, guitarras afiladas y un manejo del tempo que pasa del caos absoluto al groove más denso en cuestión de segundos. El dúo vocal formado por Erian y Steve Marois vuelve a ser una fuerza de la naturaleza, alternando growls profundos con gritos cortantes y una sincronía perfecta que sigue siendo inimitable.
En “Death of an Artist”, Despised Icon mezclan riffs de death técnico con atmósferas disonantes casi black metaleras, alcanzando una complejidad compositiva que no sacrifica ni un ápice de brutalidad. “Over My Dead Body” es puro deathcore de vieja escuela: breakdowns demoledores, ritmos sincopados y una energía violenta que recuerda por qué esta banda sigue estando en otra liga.
“Reaper” y “Corpse Pose” son puro ataque frontal: riffs cortantes, baterías descomunales y una actitud que desprende rabia, pero también maestría. Mientras tanto, “In Memoriam” y “Fallen Ones” muestran una faceta más atmosférica y experimental, incorporando pasajes de guitarra española y melodías sombrías que dotan al disco de profundidad sin perder identidad.
El resultado son 37 minutos de pura agresión controlada, donde cada tema golpea con intención y ningún segundo se siente de relleno. No hay grandilocuencia ni intentos de modernizar el sonido con trucos de moda; solo deathcore hecho con inteligencia, técnica y honestidad.
Shadow Work es, en esencia, la evolución natural de Despised Icon: un álbum que respira madurez sin perder la ferocidad que los definió desde el principio. No hay postureo ni artificio, solo músicos experimentados que siguen perfeccionando el lenguaje que ellos mismos ayudaron a crear.
En tiempos donde el deathcore se llena de orquestaciones, dramatismo digital y una obsesión por el impacto visual, Despised Icon optan por el camino contrario: la autenticidad. Y ganan.

Shadow Work no solo supera a Purgatory; lo eleva. Es un disco compacto, sin fisuras, con una producción nítida y un nivel compositivo sobresaliente. Demuestra que el deathcore puede ser tan técnico, brutal y sofisticado como el mejor death metal, pero con la actitud hardcore intacta.
Listado de temas:
01. Shadow Work
02. Over My Dead Body
03. Death Of An Artist
04. Corpse Pose
05. The Apparition
06. Reaper
07. In Memoriam
08. Omen Of Misfortune
09. Obsessive Compulsive Disaster
10. ContreCoeur
11. Fallen Ones
DESPISED ICON son:
Alex Erian – Vocals
Steve Marois – Vocals
Eric Jarrin – Guitar
Ben Landreville – Guitar
Sebastien Piché – Bass
Alex Grind Pelletier – Drums
Puntuación: 8,75/10
Discográfica: Nuclear Blast





