Cinco grupos muy distintos y una organización ejemplar // LPA BMusic Festival 2026 – Parque Litoral El Rincón, Las Palmas de GC – 11/09/2026

Por primera vez me tocó vivir el “LPA BMusic Festival” con la pulsera de acreditación en la muñeca. Eso cambia algunas cosas, pero no las importantes. Sigo siendo el mismo tipo que lleva media vida escuchando heavy metal, que disfruta más delante de la valla que en una zona tranquila y que no necesita fingir que conoce todas las canciones para saber cuándo una banda está funcionando. Fui a contar lo que pasara. Y pasaron bastantes cosas.
La jornada del viernes arrancó a las siete de la tarde con Loncha Velasco y terminó bien entrada la madrugada con FUET! Entre medias quedaron BALA, ANGELUS APATRIDA y DEF CON DOS. La final de “LPA Emer-Gente” completó la programación en el segundo escenario, aunque esta crónica se centra en las cinco actuaciones que pude seguir desde primera fila. Cinco grupos muy distintos y una organización que, en líneas generales, clavó los horarios.
Los cambios se hicieron sin eternizarse y cada banda salió prácticamente cuando tocaba, algo que parece básico hasta que uno recuerda la cantidad de festivales donde el reloj acaba sirviendo de decoración.
Entrar fue fácil y rápido. Dentro había baños, puestos de comida y una zona de bebidas bien montada, sin obligarte a cruzar medio recinto cada vez que querías pedir algo. También se agradecían los bancos y los espacios con mesas y sillas desde los que se podía seguir el concierto con comodidad. No todo el mundo quiere pasar ocho horas pegado a una valla; tener alternativas sin perder de vista el escenario ayuda a que el festival lo disfruten públicos y edades muy diferentes.

LONCHA VELASCO
Con LONCHA VELASCO empezó de verdad mi aventura. Aún no había demasiada gente delante del escenario, algo normal por la hora, pero ellos se comportaron como si el recinto estuviera lleno. Desde mi sitio, prácticamente pegado a la valla, se veía perfectamente de qué iba aquello: rap, punk, metal, electrónica y un cachondeo que no daba descanso.
El cantante no paró quieto. Hablaba con el público, corría de un lado a otro y convertía cada tema en un pequeño número. En un momento apareció con corona y capa para acordarse del rey Juan Carlos I. La Chica Yeyo, Piratas del Mechero, El Señor de los Orillos y La Sustancia X fueron algunas de las que pude reconocer, junto a ese Apatrullando la ciudad que entró como si llevase toda la vida en su repertorio. No hacía falta conocer la discografía para engancharse: bastaba con mirar el escenario y dejarse arrastrar por la gamberrada.

LONCHA VELASCO
Debajo de las bromas había banda. Las guitarras pegaban, los cambios entraban donde tenían que entrar y el concierto nunca se convirtió en una sucesión de chistes con música de fondo. Su propuesta funciona porque se lo creen y porque obligan a participar hasta al que ha llegado sin saber muy bien qué va a encontrarse. Conmigo lo consiguieron.

BALA
Cuando aparecieron BALA ya había bastante más gente delante. Yo seguía en primera fila y había escuchado algunas canciones antes del festival, pero verlas allí me dejó una pregunta rondando desde el principio: ¿cómo pueden sonar tan grandes siendo solo dos?
Ánxela Baltar con la guitarra y Violeta Mosquera a la batería. Nada más. No hay bajo, no hay una banda escondida y no parece faltarles nada. La guitarra salía gorda y áspera, mientras la batería golpeaba con una fuerza que desde la valla se notaba en el pecho. Las dos se repartían las voces y ese intercambio evitaba que el concierto cayese en una sola dinámica.

BALA
Reconocí Equivocarme, con ese arranque cantado desde el fondo del pecho. También apunté frases sueltas de otros temas, algunas en inglés, pero no voy a bautizar canciones por aproximación para rellenar una lista. Lo que sí quedó claro fue el recorrido del concierto: partes más contenidas que de pronto desembocaban en una descarga seca de guitarra y batería, sin adornos y sin tiempo para acomodarse.
El humo y las luces rojas y moradas les sentaban de maravilla. Ánxela se movía con la guitarra mientras Violeta tocaba como si la batería le debiera dinero. Después del humor de Loncha Velasco, BALA cambió el gesto de la tarde. Menos fiesta y bastante más rabia. Dos músicas, dos voces y un directo que pesó mucho más de lo que hacía pensar una formación tan pequeña.

ANGELUS APATRIDA
A las diez llegó el concierto que yo llevaba esperando toda la tarde. ANGELUS APATRIDA era mi apuesta segura y no tardaron ni un tema en darme la razón. Fueron brutales.
Para entonces el espacio frente al escenario estaba mucho más apretado. Desde la primera descarga se notó el salto: guitarras rapidísimas, una batería que no daba descanso y Guillermo Izquierdo cantando y tocando como si llevar aquello al límite fuese un día normal en la oficina. Yo continuaba delante de la valla y cada riff llegaba directamente al pecho.

ANGELUS APATRIDA
Abrieron con One of Us y fueron cayendo Snob, Cold, We Stand Alone, Violent Dawn, Give ‘Em War y You Are Next, además de Propaganda, la versión de Sepultura. No me hace falta enumerar cada corte para explicar lo que ocurrió. La banda sonó compacta, rápida y con una precisión bestial. Las dos guitarras se entendían sin pisarse, el bajo sostenía el golpe y la batería empujaba como una locomotora.
Lo mejor es que toda esa técnica no los volvió fríos. Hubo melenas volando, piernas sobre los monitores y mucha gente dejándose el cuello. Guillermo mantuvo el contacto con las primeras filas sin frenar el ritmo y el grupo encadenó cerca de una hora de thrash metal sin regalar descansos. A veces se usa demasiado eso de que una banda juega en otra liga. Aquí se veía y se escuchaba. Una auténtica apisonadora.

DEF CON DOS
A medianoche llegó mi sorpresa. Voy a reconocerlo: DEF CON DOS no era el grupo que más ganas tenía de ver. Su mezcla de rap, punk y metal nunca ha sido exactamente lo mío y había escuchado alguna canción antes del festival sin terminar de entrar. En directo me cerraron la boca. Así de sencillo.
La gira celebraba los treinta años de Alzheimer y el concierto arrancó con la sintonía de Bienvenidos al Alzheimer antes de entrar en Alzheimer, Yoko Ono y Dímelo tú. A partir de ahí desplegaron un repertorio enorme, con varias voces entrando y saliendo, guitarras y bajo apretando sin dejar huecos y un escenario en movimiento continuo. Desde la valla se veía una banda veterana, pero sin el piloto automático puesto.

DEF CON DOS
El setlist que cayó después en mis manos confirma la magnitud del repaso: veintiún cortes y unos ochenta minutos. Sonaron Muertos del rock, Pánico, Poco pan, El coche, Victoria, De cacería, Pégale al ruido, Mi reino, Heterosexual, Acción mutante, A.M.V., Ultramemia, Ellas denunciaron, El día de la bestia y Armas, entre otros. Había nostalgia, claro, pero el concierto no vivió únicamente de ella. Las canciones siguen entrando porque la banda las defiende con fuerza y porque buena parte del público todavía puede gritar cada frase de memoria.
Mara Gilbert, primera mujer con un papel protagonista en las voces de DEF CON DOS, no estaba allí para cubrir una cuota ni posar en el centro. Cantó, provocó, recorrió el escenario y aportó un color distinto a la formación. Yo había llegado con mis prejuicios y salí admitiendo lo evidente: DEF CON DOS me ganó.
Cerrar a las dos de la madrugada era una papeleta complicada. El público llevaba siete horas de conciertos y una parte se marchó después de DEF CON DOS. Aun así, delante del escenario quedaba bastante gente y FUET! no salió a cumplir el expediente. Salió a dar guerra.

FUET!
Rubén Armisén recorrió el escenario, se agachó, encaró cada parte y soltó esos gritos agudos que marcan el sonido del grupo. Álvaro Morales y Gonzalo Sánchez levantaron una pared de guitarras, con Roberto de Baltasar al bajo y Héctor Sánchez a la batería empujando sin parar. Mucho movimiento, cambios de ritmo y cero postureo. Se plantaron después de varias bandas con muchísima carretera y no se achicaron.
El setlist fue corto y bien medido: Tigger, Kitkat, Green Lights, Think Think Think, LDG, 252, Make It Happen, Glowing, Doomed, Roll With It, Mexican Flags y Becoming a Ghost. Canción, golpe y a por la siguiente. Yo seguía pegado a la valla, grabando los últimos minutos de una jornada que ya pesaba en las piernas. FUET! cerraron con ruido, sudor y la sensación de que todavía les queda mucho escenario por comerse.
Fuera del escenario
Fuera del escenario todavía me llevé otra de las grandes sorpresas de la noche. Tuve la suerte de hablar y hacerme fotos con Mara Gilbert, de DEF CON DOS; con el bajista de LONCHA VELASCO, y con Guillermo Izquierdo, cantante y guitarrista de ANGELUS APATRIDA. Tres personas que venían de dejarse la piel sobre las tablas y que me trataron con una cercanía y una naturalidad tremendas.
Nada de poses ni de ir de superestrellas. Hubo buen rollo, conversación y tiempo para las fotos, como si no acabaran de bajarse de un escenario delante de cientos de personas. Después de vivir los conciertos pegado a la valla y conocerlos allí detrás, casi podía decir que ya me podía morir tranquilo. Aunque mejor lo dejamos para después de la próxima edición.
Organización y balance
La organización funcionó muy bien durante toda la jornada. Los accesos fueron rápidos, los horarios se respetaron de forma general y los servicios estaban bien repartidos. Baños, comida, bebidas y lugares donde sentarse parecen detalles secundarios hasta que pasas tantas horas dentro de un recinto. Aquí ayudaron a que todo fuese cómodo sin quitarle ambiente al concierto. También quiero destacar el trato recibido al acceder con la pulsera y la facilidad para moverme y trabajar sin historias raras.
Si tengo que señalar algo mejorable, sería el horario de FUET! Poner a una banda joven a comenzar a las dos de la madrugada, después de un concierto largo de DEF CON DOS, significa asumir que parte del público ya se habrá ido por puro agotamiento. Ellos defendieron el hueco con ganas, pero merecían encontrarse delante a más gente. No es una crítica al grupo ni un desastre organizativo; es el único ajuste que yo estudiaría para otra edición.
Me fui del Parque Litoral con los oídos zumbando, un montón de vídeos en el móvil y varias ideas que no llevaba al entrar. ANGELUS APATRIDA confirmó exactamente lo que esperaba. BALA sonó como una banda del doble de tamaño. Loncha Velasco convirtió la primera hora en una fiesta. DEF CON DOS fue la sorpresa que me hizo tragarme mis propias palabras. Y FUET! todavía tuvo energía para cerrar aquello pasadas las dos.
No sé si existe una manera correcta de escribir una crónica de metal. La mía fue esta: pulsera de acreditación, primera fila, libreta a ratos y el móvil cuando hacía falta. El resto lo pusieron cinco bandas que no se parecían entre sí y un festival que supo darles sitio. Yo tuve la suerte de estar allí delante para verlo.





























