AC/DC – BLACK ICE

Crítica

Ya ha llegado la hora. Por fin, ocho años después de su último lanzamiento, la banda australiana más grande de la historia, uno de los grupos más significativos de la escena rock internacional, una leyenda viva vuelve a sacar un disco.  AC/DC vuelven a los ruedos con un nuevo lanzamiento llamado “Black Ice”. Y parafraseando a un compañero, deben ser el único grupo sobre la faz de la tierra que emplea ocho años en encontrar la forma de hacer una canción exactamente igual a la anterior.

Es de dominio público que los australianos no son precisamente la banda más imaginativa del mundo, pero lo que podemos ver en este disco raya el ridículo. De las quince canciones que comprende este nuevo lanzamiento, un mínimo de 13 son perfectamente reconocibles en discos anteriores, con una letra distinta eso si.

Este hecho tiene su parte buena y su parte mala, como todo. Lo bueno es que los fans más acérrimos del grupo van a tener justo lo que querían: temas de ritmos y riffs fáciles y pegadizos y la inigualable actitud del grupo. Lo malo es que el resto de los mortales vamos a encontrarnos con un disco que ya hemos escuchado nuevo o diez veces en los últimos veinticinco años.

El disco lo abre el single del disco “Rock N Rol Train” y ahí comienza un camino por “Ballbr…” a no perdón, que en este disco se llama “Skies On Fire”. Parece que exagero, pero en más de una ocasión he tenido que pararme a leer los títulos de las canciones para asegurarme de que realmente estaba escuchando Black Ice.

A mi, personalmente, esto me parece una tomadura de pelo de un calibre inimaginable. Una desfachatez vaya. Y lo peor es que lo sabíamos de antemano y aún así el disco será un record de ventas. No se si han sacado el disco como una excusa para girar: igual no se han dado cuenta de que no les hace falta. Hacer cosas como lo que AC/DC llevan haciendo con sus últimos discos me parece una falta de respeto a los fans. Nos están vendiendo como nuevas las mismas canciones de siempre. Con cosas como y desde mi punto de vista, lo único que consiguen es estropear un pasado tan magnífico y relevante como el que evidentemente tienen.

La única diferencia notable en este disco con respecto a los anteriores es la producción. Es evidente que es un disco de 2008, con una producción más potente, compacta y nítida.

La parte buena de Black Ice es que todas aquellas personas que hayan disfrutado de los anteriores discos de AC/DC se lo van a pasar igual de bien con este nuevo trabajo. No se puede decir, de ninguna manera, que los temas en este disco sean malos. Si, están repetidos y la imaginación brilla por su ausencia, pero siguen siendo los mismos temas buenos que nos gustaron hace algunos años, cuando salieron por primera vez. “Spoilin’ For A Fight” tiene un curioso “regustillo” a “Highway To Hell” que seguro que le sacará la sonrisa a más de uno y le tendrá unos minutos imitando a Angus y su guitarra.

Black Ice es un disco de quince buenas canciones. Buenas, pero no geniales. Y parte de su encanto se difumina por lo repetitivo de la situación que presenta. Lo malo es que no hay ni un solo corte de los que marcan la diferencia. Y eso que cualquiera de los 15 que completan el disco podría ser un candidato válido. Lo que sucede es que los hemos escuchado tantas veces que ya no sorprenden, ni enganchan ni resultan impactantes.

Puntuación: 6,7

Autor: David Rodrigo (Coon)

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