AERIS – TEMPLE

Crítica

Desde Nantes llegan AERIS, un proyecto que forma parte de otro mayor, llamado 1NAME 4ACREW, surgido en Francia para que jóvenes músicos de Jazz presten su talento a la fusión con otros estilos, como el Metal. De entre los fundadores de 1NAME 4ACREW, el guitarrista Manuel Adnot es el responsable de formar AERIS, un cuarteto de Metal instrumental y Post-Rock, así como de crear el trío de Jazz SIDONY BOX, lo que deja claro la versatilidad, la inquietud y la creatividad de este músico.
En el primer disco de AERIS, “Temple”, nos encontramos con siete temas agrupados en dos partes en los que podemos disfrutar de una música muy elaborada y compleja, en la que notamos esa intención de mezclar diferentes influencias en un concepto unitario y coherente a pesar de la variedad, dando como resultado un sonido muy personal y sorprendente.

La primera parte de este disco se titula “Flame”, y está formada por los tres primeros temas, los más contundentes del álbum. Empezamos con “Fire theme”, un tema de ritmo potente, pero en el que podemos escuchar unas melodías de guitarra muy conseguidas, en la que Manuel y Louis exploran las diferentes sonoridades del instrumento para introducir unos punteos netamente metaleros que gustarán a los fans de los sonidos más cañeros. No obstante, el resto de los músicos de AERIS también tienen momentos de lucimiento, sobre todo durante los cambios a ritmos menos potentes, en los que Emerson, el bajista, y Boris, el batería, tienen ocasión de lucirse. Son cinco minutos muy experimentales que no dejarán a nadie indiferente.

Este tema se empalma con el siguiente, “Hidden sun”, un tema de sonidos más densos en el que buscan crear atmósferas más opresivas e incluso inquietantes en algunos momentos, especialmente al principio. El desarrollo del tema es muy lento, con la guitarra llevando la voz cantante durante casi toda su duración, experimentando con el sonido en busca de dar forma a esas atmósferas a las que hacíamos referencia hace un momento. Cuando hacia la mitad del tema empiezan a entrar los demás instrumentos, lo hacen para dar completar esas atmósferas y redundar en esa densidad del tema que lo acerca al Doom.

Un tema mucho más corto (poco más de dos minutos) es “Rising light”, el que cierra esta primera parte, en el que AERIS vuelven a la fuerza del primer tema. Aunque arranca con la misma densidad con la que había acabado “Hidden sun”, cuando llevamos aproximadamente la mitad de su duración, el tema se acelera con ritmos potentes y melodías de guitarra muy conseguidas que gustarán a los amantes del virtuosismo. Es tan corta que, cuando nos queramos dar cuenta, se habrá terminado dejándonos con ganas de más.

Y entonces es cuando llegamos a la segunda parte del disco, “Richard-Horizon-Robot”, abierta con la propia “Richard”, un tema que empieza con unos ritmos muy complejos que dan paso a un sonido machacón y repetitivo. No obstante, a lo largo de los alrededor de dos minutos y medio que dura este tema, los cambios de ritmo son continuos, hasta el punto de que no sabremos a qué atenernos. De nuevo, el grupo vuelve a tirar de su vena más experimental buscando crear sonidos muy originales.

Este tema se empalma con “Horizon”, un tema tranquilo en el que las melodías evocadoras nos envuelven y hacen que nuestra imaginación vuele. La repetición constante, en bucle, de una partitura muy sencilla pero preciosa hace que estemos ante un tema muy fácil de reconocer y de recordar. Al final, se van añadiendo nuevos sonidos a esa melodía, lo que completa el tema y lo hace más redondo si cabe.

Con unos punteos sencillos de la guitarra empieza “Robot”, un tema cargado de virtuosismo, aunque fácil de escuchar, en el que casi parece que nos plantean un juego para que intentemos captar todos los matices que se introducen en la interpretación de cada músico. Los cambios de ritmo hacen que sea un tema sorprendente, en el que la experimentación es la pieza clave de todo lo que se está haciendo.

Ya fuera de esas dos partes está “Captain Blood”, el tema más largo del disco, en el que el grupo tiene tiempo a demostrar claramente que su virtuosismo y su capacidad para experimentar son enormes. A pesar de los cambios de ritmo y de la gran variedad de sonidos que podemos escuchar, el resultado final es muy compacto, lo que deja muy claro que estamos ante unos músicos sobresalientes.

AERIS han creado con este “Temple” una obra que dejará con la boca abierta a más de uno, y con la que nos invitan a explorar parajes nunca vistos (o, mejor dicho, nunca oídos), demostrando que las etiquetas no tienen sentido cuando lo que se quiere es experimentar y fusionar todas las influencias que se tienen. Vale la pena escuchar “Temple”.

AERIS son:

Manuel Adnot: Guitarras.
Louis Godart: Guitarras.
Emerson Paris: Bajo.
Boris Louvet: Batería.

Track list:

1- Fire theme.
2- Hidden sun.
3- Rising light.
4- Richard.
5- Horizon.
6- Robot.
7- Captain Blood.

Discográfica: Ex-Tension.
Puntuación: 8,5/10.
Autor: Pablo Folgueira.

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