AGALLOCH – ASHES AGAINST THE GRAIN

Crítica

No se han cumplido diez años desde que comenzasen su andanza por el mundo de la música y ya han conseguido lo que muchos otros grupos con igual experiencia aún pugnan por encontrar. Con solo tres larga duración en el mercado Agalloch son una de las bandas con un sonido más personal y depurado. En 1997 sacaron su demo From Which Of This Oath dos años más tarde vio la luz su primer disco Pale Folklore.

Le siguió Of Stone, Wind And Pillor, una recopilación de media hora de temas anteriores al disco con una producción mejorada. Su sonido oscuro y melancólico envuelve al oyente en una atmósfera cargada de sensaciones y tensión constante. En 2002 The Mantle salió al mercado exhibiendo una pericia compositiva y una capacidad para crear ambientaciones fuera de lo normal. Las voces semi-black combinan excelentemente con las trabajadas melodías y el efecto es sorprendente.

The Mantle se ganó un sitio de honor entre los aficionados a este tipo de sonido por meritos propios. Tomorrow Will Never Come y The Grey vieron la luz en 2004 ofreciendo cuatro temas (versiones anteriores y cosas nuevas) magníficos. También en 2004 The Wolves Of Timberline salió al mercado como un EP conjunto de Agalloch y un grupo llamado Nest (reconozco mi absoluta ignorancia respecto a este grupo) con un tema de cada grupo.

Este año ha salido al mercado su tercer larga duración, Ashes Againts The Grain. Se trata de un disco con el sello personal de este gran grupo, cargado de fuerza y melancolía la mismo tiempo. La elegancia del sonido de esta banda natural de Portland (E.E.U.U.) se hace notar en cada corte y su gusto por los sonidos extremos cercanos al black no pasa desapercibido. Como espejo de una imaginación muy activa Ashes Againts The Grain nos ofrece una hora de música del más alto nivel divida en ocho magníficos cortes, a saber:

Limbs: Con un comienzo nada habitual la banda crea una atmósfera de melancolía y desasosiego en el oyente. La base casi doom del tema acompaña a la melodía y construye una telaraña de sonido que nos lleva hasta lugares desconocidos. La habilidad en los instrumentos y una composición excelente son el estandarte de este tema que esta plagado de constantes variaciones y cambios de esquema, hundiendo al oyente en las profundidades de los más oscuros abismos. Casi diez minutos de música dan para mucho y Limbs es una prueba fehaciente de ello. Es importante destacar que Agalloch solo son tres músicos (desde que el teclista Shane Breyer abandonase la banda). La entrada de las voces es el broche que le faltaba a esta canción para llevarnos directamente a las puertas del Hades en una orgía de sensaciones.

Falling Snow: El comienzo de este tema tiene cierta relación con el final del anterior pero es algo menos atípico. La melodía es igual de inquietante y bien conseguida pero se trata de un tema menos ambiental y con más…”agilidad” por decirlo de alguna forma. Se trata de una canción con una composición en la línea del grupo, tiene garra y atrapa al oyente desde el primer acorde. La voz tiene aquí un papel bastante mayor que en el tema anterior y la interpretación de la batería es soberbia. No faltan a la cita las habituales y muy acertadas variaciones en el tema para llevarnos en manos de una agradable sensación a los lugares más oscuros y recónditos de la mente. Excelentes coros hacia el mitad del tema que un poco más adelante tomaran el mando de la línea vocal del tema durante unos instantes. La habilidad de este grupo para combinar distintos tipos de voces y sonidos y conseguir un resultado excelente es abrumadora. Sobresaliente indiscutible.

This White Mountain On Which You Will Die: Se trata de la canción más corta del disco con mucha diferencia (1:39). Es un tema “meramente” ambiental. Sirve para crear una atmósfera tan densa y conseguida que podría cortarse con un cuchillo. Una canción elegantísima que sirve de interludio para lo que viene después.

Fire Above, Ice Below: Esta canción tiene algo especial que no se definir. La atmósfera que consiguen tiene un aire épico, hay ritmos “vikingos” y mucha melancolía y oscuridad. En algunas cosas me recuerda a Twilight Of The Gods de Bathory. Esta podría ser una influencia, muy diluida eso si, en este sonido. Compositivamente es un tema que sencillamente no tiene fallos. Dura más de diez minutos y medio y no se repite ni se vuelve pesada o aburrida. El grupo ha sabido como combinar cada elemento, cada nota, cada silencio para conseguir uno de los mejores temas que he escuchado en los últimos años. Es una de esas canciones que cierras los ojos y tienes la sensación de no estar donde estas y no ser lo que eres. No se puede expresar con palabras la atmósfera que Agalloch ha creado con esta obra de arte. Don Anderson y John Haughm hacen un trabajo fuera de lo normal a la guitarra y los arreglos del tema son absolutamente excelentes. Solo podréis comprenderlo después de escucharlo.

Not Unlike The Waves: El sonido del mar que terminaba el tema anterior inicia este en compañía de un atípico riff. Nos encontramos ante un tema con mucha fuerza dónde la base rítmica y los riffs son más fuertes y tienen más peso en el tema. Se trata de una canción con una atmósfera oscura y densa que te atrapa y no te deja escapar. De nuevo Agalloch exhiben su capacidad compositiva y su habilidad para hacer que sonidos y estilos bastante dispares suenen como uno solo. Este tema me parece de lo mejor del disco y con seguridad ocupa un puesto elevado en el ranking de su discografía. No se le puede poner fallos a la interpretación y compositivamente es una delicia. Es una canción que realmente produce inquietud y que no puedes dejar de escuchar por mucho que te lo propongas. Probablemente sea junto a “Fire Above, Ice Below” el tema que más veces aparezca como candidato a mejor acierto del disco. Es una canción bastante variada y queda de lujo en el momento del álbum dónde esta colocada.

Our Fortress Is Burning I: Aquí tenemos la primera parte de la trilogía que cierra el disco. Es un tema de casi cinco minutos y medio que tiene una fortísima carga ambiental. Algo similar a unas campanadas da entrada a un riff muy adecuado y a una melodía triste y melancólica. Sientes la necesidad de dejarte llevar por la música y recorrer el camino hacia esos recuerdos perdidos. El final es realmente interesante. De nuevo todo un acierto tanto compositivo como interpretativo.

Our Fortress Is Burning II – Bloodbirds: Enlazando a la perfección con el tema anterior la segunda parte de la trilogía continua por el mismo sendero que su predecesora. La composición da un pequeño giro hacia el minuto dos y el oyente presiente que algo va a suceder. El tema anterior es puramente instrumental y este parece seguir el mismo camino, sin embargo no se echan de menos las voces, de hecho te sientes demasiado atrapado por la música para pensar en ellas hasta que hacen su magnífica entrada. Una gran canción que sin embargo no supera a su predecesora.

Our Fortress Is Burning III – The Grain: Cerrando la trilogía tenemos este tema que nos ofrece un comienzo algo “espacial”. Esta sensación entre psicodélica y futurista va creando una interesante atmósfera durante los primeros minutos del tema llegando a inquietar bastante. El sonido va evolucionando casi imperceptiblemente guiándonos por un camino invisible hasta un remanso dónde la paz y la oscuridad más penetrante se funden y nuestra mente deambula en busca de una salida que no existe. Un buen final para un gran disco.

Ashes Againts The Grain es probablemente el mejor trabajo de lo que llevamos de 2006. Se trata de un disco oscuro y lleno de experimentación que hará las delicias de todos los aficionados a este estilo de música. Se trata de todo un acierto compositivo con pocos rivales y las ambientaciones que podemos encontrar en sus cortes no se ven muy a menudo. Probablemente nos pongamos más veces otros discos de este año como el Operation Mindcrime 2 o el inminente Visions Of Eden de Virgin Steel o el esperado A Matter Of Life And Death de Iron Maiden, sin embargo difícilmente podrán reproducir las sensaciones que Ashes Againts The Grain consigue transmitir. No obstante para gusto del que suscribe supera por muy poco a su anterior trabajo The Mantle.

Agalloch:

John Haughm – Voz, Guitarra, Batería, Percusión, Viento.
Don Anderson – Guitarra, Arreglos.
Jason William Walton – Bajo, Arreglos.

01. Limbs
02. Falling Snow
03. This White Mountain on Which You Will Die
04. Fire Above, Ice Below
05. Not Unlike the Waves
06. Our Fortress Is Burning… I
07. Our Fortress Is Burning… II – Bloodbirds
08. Our Fortress Is Burning… III – The Grain

Puntuación: 10

Autor: David Rodrigo (Coon)

<< volver a discos