Crítica
El nuevo trabajo de Axel Rudi Pell, Ghost Town, no solo reafirma su identidad como uno de los grandes arquitectos del hard rock europeo, sino que también consolida una fórmula que, lejos de agotarse, sigue funcionando con una precisión casi milimétrica tras más de tres décadas de trayectoria.

Desde el primer corte, “The Regicide (intro)”, Pell vuelve a apoyarse en esa introducción atmosférica tan característica que actúa como antesala de lo que está por venir. A partir de ahí, el disco se despliega con una combinación reconocible: riffs potentes, melodías accesibles y una producción limpia pero con músculo, donde la voz de Johnny Gioeli vuelve a ser un pilar absolutamente incuestionable.
Uno de los grandes aciertos del álbum es “Guillotine Walk”, un tema que rompe parcialmente con los esquemas habituales del guitarrista. Pell decide contenerse en las estrofas, renunciando a su protagonismo habitual para dejar espacio a una atmósfera más melancólica y narrativa. Este enfoque demuestra que, incluso dentro de sus márgenes estilísticos, todavía hay lugar para matices y decisiones inteligentes.
El corazón del disco probablemente reside en su tema titular, “Ghost Town”, un corte directo, pegadizo y con claras reminiscencias al sonido clásico de Rainbow, una de las influencias más evidentes en toda la carrera de Pell. Aquí todo funciona: gancho, ritmo y ese equilibrio entre fuerza y melodía que define su sello.
Sin embargo, uno de los momentos más destacados llega con “Breaking Seals”, que cuenta con la participación de Udo Dirkschneider. El contraste entre su voz áspera y la de Gioeli genera una tensión muy interesante, aportando un carácter más crudo al tema y convirtiéndolo en una de las piezas más llamativas del disco, tanto por lo musical como por lo simbólico: es una colaboración inédita en la carrera de Pell.
En el apartado más experimental —dentro de los límites del artista— destaca “The Enemy Within”, una composición que mezcla elementos cercanos al doom al estilo de Black Sabbath con melodías de corte clásico y ligeros matices más modernos. A nivel lírico, aborda la lucha interna contra los propios demonios, añadiendo una capa emocional más profunda de lo habitual.
Como es tradición, el disco también reserva espacio para la balada. “Towards The Shore”, con el protagonismo del teclado y piano de Ferdy Doernberg, aporta ese momento introspectivo y evocador que los seguidores esperan, funcionando como un respiro dentro del conjunto.
En líneas generales, Ghost Town no pretende reinventar el sonido de Axel Rudi Pell, y ahí reside tanto su mayor virtud como su principal limitación. El álbum se mueve dentro de coordenadas muy reconocibles, lo que puede alimentar la crítica recurrente de repetición. Sin embargo, lo cierto es que la calidad compositiva, la ejecución impecable de la banda —con mención especial al sólido trabajo de Bobby Rondinelli— y la consistencia del conjunto hacen que esa “falta de sorpresa” no se perciba como un defecto grave.

En definitiva, Ghost Town es un disco que no cambia las reglas del juego, pero las ejecuta con una maestría envidiable. Es, en esencia, Axel Rudi Pell siendo Axel Rudi Pell: fiable, reconocible y tremendamente efectivo. Un trabajo que encantará a sus seguidores y que reafirma que, a veces, la verdadera virtud no está en reinventarse, sino en dominar completamente tu propio lenguaje.
Listado de temas:
The Regicide (Intro) 1:45
Guillotine Walk 4:38
Breaking Seals 5:04
Ghost Town 5:03
Holy Water 5:32
The Enemy Within 5:39
Hurricane 4:25
Sanity 5:38
Towards The Shore 5:46
Steps Of Stone 5:08
Higher Call 7:16
Line Up
Axel Rudi Pell – guitar
Johnny Gioeli – vocals
Volker Krawczak – bass
Ferdy Doernberg – keyboards
Bobby Rondinelli – drums
Puntuación: 8/10
Discográfica: Steamhammer / SPV





