BEN POOLE – LET’S GO UPSTAIRS

Crítica

Con apenas veinticinco años, BEN POOLE es un virtuoso guitarrista de Blues muy influenciado por el Rock que, poco a poco, se va haciendo un nombre dentro de la música británica. Su calidad ya quedó clara con su EP “Everything I want”, y ahora, con su primer disco de larga duración, “Let’s go upstairs”, viene a demostrar que las impresiones que había cosechado entonces no habían sido fruto de un espejismo, sino de su talento.
Con las doce canciones que forman “Let’s go upstairs”, BEN POOLE son trae un sonido fresco, en el que la música fluye hasta hacer que no podamos dejar de prestar atención. Doce canciones cálidas y fáciles de escuchar, pero llenas de sentimiento y de feeling, en las que BEN deja claro que le sobra talento para codearse con los mejores del estilo.

El disco arranca con suavidad, con la de “Hanging in the balance”, una canción que empieza solo con la voz y la guitarra, para después ganar fuerza y garra, desarrollándose como un tema muy fácil de escuchar, de letra agradable, y en la que los coros arropan la voz de BEN y completan el tema. No es en absoluto una canción cañera, pero sí que está muy conseguida, con un estribillo muy pegadizo y un solo sencillo pero muy resultón, en el que se alternan las partes lentas con otras un poco más rápidas.

Llegamos entonces a la primera versión del disco, una de “I’m gonna tear your playhouse down”, de ANNE PEEBLES. Es una canción de ritmo mucho más movido, en la que los instrumentos de viento tratan de quitarle protagonismo a la guitarra. Es otra canción fácil de escuchar, sobre todo por el estribillo, en el que los instrumentos más habituales y la voz de BEN se combinan con los instrumentos de viento y los coros para conseguir un sonido muy logrado y pegadizo. Además, en esta canción el uso de la guitarra resulta mucho más logrado que en el tema anterior, con un solo magistral.

It doesn’t have to be that way” empieza con la guitarra acústica y la voz, y poco a poco van entrando las percusiones, para luego desarrollarse como una canción muy fácil de escuchar, en la que de nuevo los coros casi le restan algo de protagonismo a la voz de BEN, especialmente los de Clare Hyde. No obstante, lo más llamativo es el sonido de la guitarra y la aportación de Chris Lebon, que toca el violoncello enriqueciendo mucho el tema. El solo de guitarra, acústico, es sencillo pero muy efectivo.

Con un ritmo muy movido en el que tiene mucho que ver la aportación de los instrumentos de viento empieza el tema que da título al álbum. Es una canción de aire casi popero, muy fácil de escuchar y muy pegadizo, sobre todo su estribillo. Casi sin darnos cuenta vamos a estar siguiendo el ritmo con el cuerpo, porque tiene un sonido casi bailable y muy gracioso. BEN canta buscando registros diferentes a los del resto de los temas, y además se marca unos punteos que son de lo mejor del disco.

Con mucha suavidad empieza “Love nobody no more”, una canción de desamor que, como corresponde, es lenta y de ritmo melancólico. Sin embargo, eso no le quita nada de calidad, porque es un ejemplo claro de buen gusto, especialmente su estribillo, en el que la voz de BEN, la de Clare y la de Dani Wilde, su otro corista, se funden como si fueran una sola.

Con mucha más garra y un punteo de cierta agresividad empieza “Holding onto love”, un tema en que la aportación del órgano Hammond de Ike Nossel es muy clara desde el principio. Los coros van arropando la voz de BEN casi continuamente, y en el estribillo la voz de BEN se alterna con las de Clare y Dani dando lugar a un resultado muy conseguido. El solo de guitarra es una verdadera pasada.

Con un ritmo movido y divertido y un punteo de aire muy optimista empieza “Over it now”, una canción que nos hará mover los pies casi sin querer. Su estribillo es muy pegadizo, tal vez por su sencillez, y seguramente por eso este será uno de los temas que mejor funcionarán en los conciertos. En esta canción además BEN se marca un solo breve pero muy técnico y cargado de feeling.

Con un ritmo denso que busca crear una atmósfera de cierta melancolía empieza precisamente “Atmosphere”, un tema que escribieron unos compositores amigos de BEN procedentes de Nashville. El aire melancólico del estribillo hace que sea un tema que gustará a quienes busquen sonidos fáciles de escuchar. En este tema, la aportación del piano de Ike y del violoncello de Chris completa mucho la composición y hacen que sea un tema de mucha complejidad.

Con mucho movimiento y un ritmo mucho más optimista empieza “Play on, play on”, una canción de estribillo muy pegadizo, pero muy sencilla en lo que se refiere a su sonido, porque en ella solo escuchamos la voz, la guitarra, el bajo y la batería, sin coros ni otros instrumentos. Esa cierta “desnudez” del sonido hace que gane crudeza en el solo. Además, hay un cambio de ritmo después del solo que viene muy bien para recuperar el aliento antes de la última repetición del estribillo.

Con la batería sonando con mucha contundencia y con un ritmo muy pegadizo empieza “Mr Pitiful”, una canción que ya cantaba OTIS REDDING. Es un tema fácil de escuchar, pegadizo y optimista, casi bailable en algunos momentos, con un solo muy logrado, sobre todo su segunda parte.

Con mucha suavidad y un ritmo denso empieza “After all this time”, un Blues melancólico en el que el piano rivaliza con la guitarra por escucharse por debajo de la voz de BEN. La canción se mantiene durante todo lo que dura con esa melancolía y esa densidad, incluso durante el solo.

El disco termina con “Let the rain come down”, una canción que empieza con unos coros casi de Gospel, para luego desarrollarse con mucha suavidad. Es un tema muy fácil de escuchar, y esos coros, que se repiten en el estribillo y se alternan con la voz de BEN hacen que sea una canción muy diferente a las demás.

En definitiva, el disco de BEN POOLE es un lanzamiento que gustará a los amantes del Blues, pero también a cualquiera que tenga la mente abierta y no se limite a escuchar un único estilo.

Aunque haya sonidos que nos gusten mucho más, está claro que este chaval lo hace pero que muy bien.

Una pasada de disco.

Banda:

Ben Poole: Voz, guitarra y coros.
Barry Pethers: Bajo.
Ike Nossel: Hammond, Piano, Wurlitzer.
Marc “Card” Earl: Batería en los temas 1, 2, 3, 4, 5, 6, 8 y 12.
Alan Taylor: Batería en los temas 7, 9, 10 y 11.
Dani Wilde: Coros.
Clare Hyde: Coros.
Chris Lebon: Violoncello en temas 3 y 8.

Track list:

1- Hanging in the balance.
2- I’m gonna tear your playhouse down (versión de ANNE PEEBLES).
3- It doesn’t have to be that way.
4- Let’s go upstairs.
5- Love nobody no more.
6- Holding onto love.
7- Over it now.
8- Atmosphere.
9- Play on, play on.
10- Mr. Pitiful (versión de OTIS REDDING).
11- After all this time.
12- Let the rain come down.

Discográfica: Funk Junkie Music.

Puntuación: 8,5/10.

Autor: Pablo Folgueira.

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