BETO VAZQUEZ INFINITY – EXISTENCE

Crítica

Tras algo más de 10 años en la brecha de ese término tan ambiguo llamado Opera Metal (y del que podéis encontrar una amplísima disertación en nuestra sección de Artículos) el multiinstrumentista y genial compositor argentino Beto Vázquez ha conseguido hacer de su proyecto BETO VAZQUEZ INFINITY toda una cita ineludible para quienes disfrutamos del metal más sinfónico, melódico e incluso de tintes góticos y power metaleros. 10 años editando discos que culminan, tras un sorprendente “Darkmind” de hace dos años, en un trabajo doble lleno, de nuevo, de todo tipo de colaboraciones y toda clase de temas diferentes con el sello personal e inconfundible del argentino.

Se trata de “Existence”, un trabajo que tiene visos de llegar  a ser la obra magna de Beto durante un tiempo (el que duren calmadas sus ansias de componer y crear nueva música que le acerque cada vez más a su ideal en la vida, ese que reza que “la música une al mundo”). Nos encontramos, por tanto, ante un disco doble con más de 20 artistas invitados arropados por la potente banda  que acompaña en los últimos tiempos a Beto. En total 26 músicos en más de hora y media de música que merece la pena recalcar y señalar a través de la siguiente lista: Beto Vázquez – Bajo, guitarras, teclados, arreglos y letras Jessica Lehto – Voz y coros – arreglos líricos Víctor Rivarola – Voz y coros Carlos Ferrari – Guitarras Lucas Pereyra – Guitarras Norberto Román – Batería y percusión

MÚSICOS INVITADOS:
Alfred Romero (Dark Moor) Christian Bertoncelli (Renacer, Imperio) Dario Schmunck (Tenor argentino) Dominique Leurquin (Rhapsody of Fire, Luca Turilli’s Dreamquest) Dusk (Soprano italiana) Enrik García (Dark Moor) Gaby Koss (Soprano alemana) Jacob Hansen (Anubis Gate) Jason Droguett (vocalista chileno) Lady Angellica (Forever Slave) Melissa Ferlaak (Echoterra) Mikki Straatsma (Viveynne) Mik (So Cold) Sascha Froma Simone Christinat (Legenda Aurea) Slava Popova (Operatika) Sonya Scarlet (Theatres Des Vampires) Timo Tolkki (ex  – Stratovarius, Revolution Renaissance) Pablo G. Soler  (Guitarrista argentino) Patricio Molini (Nordica).

En lo que a la música de ambos discos se refiere, y más allá del detallado análisis que haremos más adelante, cabe mencionar que se trata de un trabajo que recoge fielmente todas las facetas musicales que Beto ha ido experimentando a lo largo de estos años, con esa especial preferencia que siempre ha tenido hacia las voces femeninas y, en especial, hacia la parte más operística de éstas, predominando por encima de todo las sopranos, tanto del mundo de la música clásica más convencional como provenientes de grupos del estilo mencionado. También en “Existence” tenemos temas de un power metal más convencional con voces masculinas, aunque el resultado global sea el de un trabajo dirigido a oídos ya experimentados en esta clase de sonidos más sinfónicos y clásicos, así como, en cierto modo, de aspecto gótico (pero nada oscuro como en anteriores ocasiones).

Finalmente, desde otro punto de vista más global y, sobre todo lírico, “Existence” es el trabajo hacia lo que Beto Vázquez había aspirado en los últimos años en todos sus movimientos. Un disco que explora las maravillas más trascendentales de esta vida y que nos trae un punto de vista siempre místico en sus letras, a veces mágico, otras oscuro, pero siempre algo épico y ciertamente espiritual (tomado este término como un punto de contacto con la madre naturaleza y la esencia vital del ser humano).

Como ya habéis podido sonsacar de los anteriores párrafos, y probablemente los seguidores más acérrimos del músico argentino ya sepáis, Beto Vázquez siempre ha gustado de dos estilos en términos generales, el power metal y el metal gótico. Si tuviéramos que calificar cada uno de los dos discos que conforman este “Existence” el primero de ellos sería el del power metal, y el segundo el del metal gótico, con los matices que iremos desgranando a continuación. El primer disco de “Existence” se inicia con “Shadows Fall”, donde tenemos la oportunidad de disfrutar de la magnífica voz del joven cantante Jason Droguett (de quien no he podido obtener más detalles que el de esta estelar aparición). Se trata de un tema potente de power metal, de cadencia épica y orquestación grandilocuente (seña de identidad de casi todo el álbum), un corte que surge de la oscuridad para volar en su estribillo y asombrarnos con un gran trabajo de teclado por parte de Beto. Emocionante.

Tras el, y con un ligero cambio de registro aparece “Council of my dreams”, de nuevo con una fundamental orquestación como protagonista y con la voz de Sonya Scarlett lista para llevarnos pronto a su terreno, ayudada por un interesante trabajo en lo que a coros angelicales se refiere… El resultado de todo ello son unas estrofas genialmente llevadas sobre una constante línea de suaves riffs y cuyas voces sorprenden con un punto sexual y ensoñador en el estribillo. Sugerente.
“The Temple” surge como un tema de estructura y cadencia lírica bastante atípicas. Para la audiencia española será el primer tema donde reconozcamos claramente a dos compatriotas dejando su seña de identidad, a Alfred Romero a la voz , siempre cálida y magnética, y Enrik García en la guitarra.  La escucha de este corte se hace complicada al principio, aunque una vez nos hacemos con su razón de ser será fácil identificarse en los importantísimos coros de Jessica Lehto y la lineal estructura rítmica del mismo. Extraño.

La cuarta parada en nuestro viaje es fundamental y esencial. “Existence” desarrolla la temática central del álbum y lo hace con un protagonismo brutal y necesario por parte de Jessica Lehto, quien, en su similitud hacia voces como la de Tarja Turunen, convierte la canción en una experiencia dulce, gótica y barroca. Todo ello aderezado por la inconfundible guitarra de Timo Tolkki y varios cambios de ritmo para un gran corte de power metal gótico apuntillado por la voz penetrante del tenor Dario Schmunck, quien se encarga de aportar el punto místico a la composición. Evocador.

Seguimos viajando más allá de nosotros mismos y es así como nos encontramos con uno de los temas más especiales de todo el álbum. “Beyond Myself” se construye a partir de una evidente presencia de los teclados de Patricio Molini (Nordica) sobre los que se sustenta el vuelo (primero calmado y posteriormente más intenso) de la característica voz nasal de Jacob Hansen. Probablemente el corte más adictivo de todo el disco. Brillante. El viaje continúa y nos sigue llevando hacia lugares llenos de significado espiritual, tal y como podemos comprobar cuando nos paramos en “Celestial Meeting” y un ángel llamado Mikki Straatsma nos sume en un trance gracias a su especial vibrato vocal y un desarrollo muy similar a aquel gran “Sleeping Sun” de Nightwish. Dulce.

Siguiendo en la línea marcada en su día por los fineses Nightwish aparece “Future City” como una composición más convencional en lo que a la típica estructura de power metal sinfónico se refiere, en esta ocasión con la vocalista Slava Popova (Operatika) como total protagonista en su expansión hacia grandes cotas en el estribillo del tema. Luminoso. “Tonight”sin embargo cambia totalmente de registro y nos trae el corte más heavy y potente de todo el disco, con un desarrollo espectacular a las seis cuerdas por cortesía del guitarrista Pablo G. Soler  y el duelo que mantiene con la desafiante voz desgarrada de Christian Bertoncelli. Quizás algo limitado a nivel compositivo, pero sin duda toda una ración de heavy metal huracanado. Impetuoso.

Conforme vamos acabando la primera parte de nuestro viaje regresamos, en cierto modo, al principio del mismo con un tema como “Freedom”, que recupera la grandilocuencia y la sinfonía como protagonista, haciéndose más y más grande conforme avanzan los minutos de reproducción en nuestro oídos.  No es de los mejores temas del álbum, pero contiene todos los elementos de producción que lo hacen realmente destacable y fundamental. Solemne. Nuestra última parada en esta primera parte se trata de un corte algo más contemplativo y especial, con ciertos aspectos que me han recordado a bandas como Leave’s Eyes o Sirenia y donde Lady Angellyca (de los valencianos Forever Slave) realiza, una vez más, un trabajo realmente evocador que convierte una “oscura noche” en una noche de cuento.  Quimérico.

Cambiamos de disco y lo hacemos con ganas de más porque, entre las muchas virtudes de “Existence”, destaca la propiedad que tiene de no cansar ni de saturar, de mostrarse variado y completo en todo momento. Es por ello que iniciamos el segundo disco del álbum sin ningún reparo y nos predisponemos a sorprendernos de nuevo con un corte absolutamente maravilloso, de una calidad técnica prácticamente insuperable en lo que a aspecto vocal se trata. Los agudos de Chiara Malvestiti (“Dusk”) en “Eyes of Destiny” nos cautivan desde el primer momento convirtiendo nuestra escucha en una auténtica experiencia extrasensorial, el de una ópera en su máximo esplendor con una gran ambientación clásica. Sublime.

Saturados un poco por el despliegue previo llegamos a “Cold Soul”, donde la voz grave y fría de Mik (de los italianos SO COLD) nos lleva hacia terrenos del dark metal en un tema oscuro y frío, capaz de dejar al alma en un momentáneo estado de falta de luz y desesperanza y, al mismo tiempo, mostrarse adictivo. Tras ello el paso natural es el de la melancolía y cierta tristeza, algo que nos brinda un tema más gótico y calmado como es “Endless Tears”, donde nos encontramos el mejor trabajo vocal de Jessica Lehto de todo el disco, lleno de matices y de detalles corales a pesar de ser compositivamente algo lineal. Envolvente.

Como no podía ser de otra forma existen ciertos momentos del álbum donde alcanzamos cotas de cierto carácter fílmico. Volvemos a asombrarnos con un trabajo vocal femenino impoluto y perfecto, como ocurre en todo “Existence”, de principio a fin, y es en esta ocasión a Melissa Ferlaak a quien le debemos el hecho de que “Epic Travel” nos haga volar con nuestras propias alas y las de unos arreglos orquestales simplemente perfectos, llenos de la inteligencia compositiva que Beto ha ido desarrollando a lo largo de todos estos años. Místico.

“Arwen song” podría ser considerado, perfectamente, la balada de “Existence”, pero más que una balada lo que creo oportuno recalcar es el hecho de que la guitarra acústica con la que se inicia el tema nos lleva más hacia terrenos de una nana en su formato eléctrico. Una nana donde la voz del chileno Jason Droguett nos muestra una nueva versión de si mismo en un estado totalmente hipnótico al atravesar estas tesituras más calmadas. Una de las características que más destacan en este corte es toda la garra que se aprecia para ser un tema tan íntimo y, sobre todo, tierno.

Recuperando el pulso del primer disco, y volviendo a terrenos de un power metal más convencional nos encontramos en nuestro viaje con “Watching you” donde reina un doble bombo incesante sobre el que una doble melodía vocal produce una extraña sensación de cuento mágico al chocar ambas cantantes, Simone Christinat y Sascha Froma. Mágico. En la recta final del trabajo nos encontramos con un extraño corte titulado “The Vortex” donde nos poseerá la oscuridad de manos de la fría voz de Víctor Rivarola en un tema que, aunque es capaz de llevarnos a un estado especial de trance en el tiempo no creo que vaya a ser de los más recordados del álbum. Inquietante.

Tras “The Vortex” volvemos a la sinfonía y la grandilocuencia de los arreglos orquestales planificados por Beto. Estamos en “Earth”, otro de los temas más importantes de “Existence” a nivel conceptual, aquel que nos transmite todas las preocupaciones de Beto hacia el mundo de hoy en día a través de una típica composición suya. Una composición donde los grandes arreglos orquestales de fondo se encargan de dar profundidad a la constante melodía vocal de Jessica en el tema. Concluyente. Concluido nuestro maravilloso viaje solo nos quedan dos paradas sobre las que centrar nuestra atención. La primera de ellas es “Ghost of time”, un tema que tiene cierto aire a epílogo al desmarcarse de todo el álbum con una alegre orquestación de tinte folk que se va alternando con una potente base rítmica y la élfica participación de Gaby Koss y su timbre agudo de soprano.  Ilusorio.

La segunda parada es un tema que toca la fibra sensible de todos en este triste 2010 para nuestra música. Se trata de una especial versión de un tema nada común donde colaboró nuestro amado y por siempre recordado Ronnie James Dio. Hablamos de la canción “Live for the King”, del disco de debut en solitario de Kerry Livgren (KANSAS) en 1980. En esta ocasión Beto ha respetado instrumentalmente todo el corte, dándole quizás un aire más místico si cabe, y ha puesto en el lugar de DIO al tenor Dario Schmunck. Éste último realiza un trabajo espectacular y lleno de  sentimiento, un sentimiento que se hace mayor si pensamos en la eterna voz a la que sustituye y volvemos nuestra mirada hacia el título de la canción… Así es, viviremos para el rey, para el gran Ronnie, el resto de nuestros días… Majestuoso.

Casi 10 años han pasado desde aquel maravilloso primer disco de BETO VAZQUEZ INFINITY y aquí sigue el músico argentino ofreciéndonos calidad musical y un disco que esconde por detrás un trabajo mastodóntico y, seguramente, infernal de coordinar y completar… Pero el resultado no puede ser más satisfactorio que lo que podemos escuchar en este “Existence”. Beto Vázquez debe de estar orgulloso, pues ha conseguido resumir diez años de carrera en toda una explosión de creatividad que debería ser toda una delicia para los amantes de los sonidos más delicados y exquisitos del power y el metal gótico (entre otras muchas acepciones que podríamos dedicar a la música del argentino). Música global, diferente, llena de calidad y de detalles que explorar. No creo que se le pueda pedir más que continuar uniendo el mundo a través de notas musicales.

Puntuación: 9/10

Discográfica: BVM

Autor: Daniel Velasco Alonso

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