CATARACT – CATARACT

Crítica

No es que se trate del lanzamiento más sorprendente. Desde luego, el sonido de Cataract no es el más único del mundo, aunque cuentan con algunos elementos bastante característicos.

Con un estilo Thrash/Death que juguetea mucho con el Metalcore, Cataract llevan desde 1998 en la brecha. Si bien todos sus discos han tenido algún tema reseñable, nunca han conseguido un disco definible como “redondo”. Quizás “With Triumph Comes Loss” fue lo más cercano. El problema no es que su capacidad sea reducida (cuándo consiguen un buen tema, es realmente bueno, demasiado para eso) sino que se ven demasiado limitados por sus influencias. Slayer, At The Gates o Darkest Hour pueden señalarse como elementos reconocibles en el sonido de Cataract. Aunque el sonido de Cataract es razonablemente personal, se mantiene demasiado encasillado en los esquemas y estructuras más tradicionales del estilo. Por eso, a medio/largo plazo sus discos resultan algo tediosos y finalmente solo sobreviven un par de temas.

En este nuevo disco, homónimo al grupo, la situación sigue siendo la misma. El plástico está lleno de buenos riffs y la particular voz de Fedi Carminitana se muestra segura y explora bastante bien sus posibilidades. De hecho, el lado más Metalcore de Cataract se debe principalmente a la voz de Fedi, que le da al grupo un aire diferente que, de lo contrario, no tendría.

Con algunos temas como “The Separation of Life And Time” o “Choke Down” podemos apreciar calidad y acierto, sin embargo, tras algunas escuchas la mayoría del disco pierde fuerza. Temas como “Deathwish” o “Doomed Step” prevalecen como buenos alicientes para escuchar el disco, pero otros como “Blackes Houre”, “In Ashes” o “Tonight We Dine In Hell” acaban pareciendo simple relleno.

Eso no quiere decir que no cuenten con un buen riff o un solo interesante, pero los esquemas se repiten de forma constante y demasiado invariable para mantener el interés después de algunas escuchas.

Seguro que los aficionados al estilo encontrarán algunas cosas más que yo calificables de interesantes; creo que puede ser un buen lanzamiento para ese sector del público. En líneas generales, el disco es bueno, con composiciones aceptablemente inteligentes y algún guiño de genialidad, pero todo está demasiado encasillado, demasiado enjaulado.

Sin duda el principal aliciente del disco es la parte interpretativa, pues todos los integrantes realizan un trabajo impecable. La sección rítmica se muestra segura, las guitarras cambian de afilados cuchillos a pesadas mazas con naturalidad y la voz consigue darle carisma y una ilusión de diversidad a la mayoría de los temas.

En definitiva, un disco recomendable para los aficionados del estilo, pero que no va a revolucionar el mundo ni mucho menos.

Puntuación: 6,7

Autor: David Rodrigo (Coon)

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