Crítica
Hay grupos que pertenecen a una época concreta y otros que, con el paso del tiempo, terminan convirtiéndose en parte de la propia historia del género. Cloven Hoof pertenece a los segundos. Desde aquellos primeros años de la NWOBHM, la banda liderada por Lee Payne ha construido una trayectoria marcada por una particular combinación de tradición británica, músculo estadounidense, melodía y un inconfundible gusto por lo épico. Never A Prophet In Your Own Land, su décimo álbum de estudio, demuestra que esa fórmula todavía puede ofrecer resultados convincentes cuando detrás de ella hay canciones con personalidad y músicos que conocen perfectamente su oficio.

Después de Heathen Cross, publicado en 2024 y caracterizado por un ambiente más sombrío y pesado, Cloven Hoof recupera aquí una faceta más dinámica. El propio Lee Payne ha relacionado este nuevo trabajo con el espíritu de A Sultan’s Ransom, aunque sin plantearlo como una continuación deliberada. La comparación tiene sentido: estamos ante un disco mucho más variado, en el que conviven aceleraciones, medios tiempos, composiciones de carácter épico y auténticos disparos de heavy metal tradicional.
Y, por supuesto, está Harry “The Tyrant” Conklin.
La incorporación del veterano vocalista estadounidense ya había quedado perfectamente justificada en Heathen Cross, pero aquí su presencia adquiere todavía mayor protagonismo. Conklin no se limita a aportar potencia: sabe cuándo atacar, cuándo elevar la melodía y cuándo adoptar ese tono teatral que tan bien encaja con la personalidad de Cloven Hoof. Su interpretación consigue que canciones muy diferentes entre sí mantengan una identidad común.
El álbum entra directamente al combate con “Terror From The Skies”, uno de sus cortes más veloces y probablemente el que más claramente se acerca al US Metal. El riff avanza con determinación, la batería mantiene el pulso alto y Conklin se mueve con absoluta comodidad. Es un comienzo directo, sin rodeos y con suficiente pegada como para dejar claro desde el primer minuto cuáles son las intenciones del grupo.
“Conquistador” cambia ligeramente el escenario. Las guitarras iniciales, de inspiración flamenca, introducen una atmósfera particular antes de desembocar en un riff pesado y un estribillo de esos que parecen hechos para ser coreados en directo. “Never A Prophet” insiste en esa capacidad melódica y se convierte en uno de los temas más inmediatos del álbum, mientras “Prodigal Son” ofrece una composición especialmente cuidada, con un verso pegadizo, un puente de marcado carácter melódico y un estribillo que permanece en la cabeza después de terminar la canción.
La variedad continúa con “Seven Sacred Wonders”, donde la herencia NWOBHM aparece de manera especialmente evidente. Es uno de esos temas que recuerdan por qué Cloven Hoof ha conseguido mantenerse asociado a la tradición británica sin quedar encerrado en ella. En el extremo contrario encontramos “Flying Dutchman”, una pieza más misteriosa, oscura y atmosférica, con melodías que aportan un toque exótico al conjunto.
Y entonces aparece “Gypsy Roller”, una de las sorpresas del disco. Los teclados Hammond y ese aire setentero remiten inevitablemente a Deep Purple o Uriah Heep, aunque la canción conserva suficiente peso para no perder su condición de heavy metal. Conklin vuelve a demostrar aquí que puede desenvolverse en terrenos diferentes sin forzar su personalidad vocal.
“Iron Mask”, otro de los temas destacados, recupera la velocidad y el espíritu de los clásicos del género, añadiendo una sección instrumental que aporta cierto componente progresivo. No es un simple ejercicio de nostalgia: Cloven Hoof toma elementos reconocibles de la tradición y los utiliza para construir canciones nuevas.
En el apartado instrumental, Lee Payne continúa siendo el corazón de la formación. Su bajo funciona como columna vertebral de unas composiciones en las que Luke Hatton y Chris Coss despliegan riffs, armonías y solos con evidente respeto por la escuela clásica. Ash Baker completa el engranaje con una batería firme y dinámica, capaz de pasar de los medios tiempos a los ataques más veloces sin perder naturalidad.
¿Es un disco revolucionario? Evidentemente, no. Pero tampoco pretende serlo. Cloven Hoof entiende que el heavy metal tradicional no necesita reinventarse constantemente para seguir resultando estimulante. Necesita buenas canciones, personalidad, interpretación y pasión. Never A Prophet In Your Own Land reúne esos elementos y los presenta con una producción suficientemente moderna para sonar contundente, pero sin sacrificar la esencia orgánica del género.

Casi cinco décadas después de su nacimiento, Cloven Hoof sigue defendiendo su territorio con una sorprendente energía. Entre la NWOBHM y el US Metal, entre la velocidad y el medio tiempo, entre la épica y el riff directo, Never A Prophet In Your Own Land encuentra un equilibrio que parece sencillo hasta que se intenta conseguir. Y ahí reside buena parte de su mérito: no necesita disfrazarse de otra cosa para recordar por qué Cloven Hoof continúa siendo una pieza importante del heavy metal tradicional.
Listado de temas:
01 Terror from the Skies
02 Conquistador
03 Never a Prophet
04 Gypsy Roller
05 The Bigger They Are
06 Iron Mask
07 Phantom Chaser
08 Flying Dutchman
09 Prodigal Son
10 Seven Sacred Wonders
Line Up:
Lee Payne – bass guitar
Harry (The Tyrant) Conklin – lead vocals
Luke Hatton – lead guitar
Chris Coss – lead guitar
Chris Dando – keyboards, backing vocals
Ash Baker – drums, backing vocals
Puntuación: 7,5/10
Discográfica: High Roller Records



