DEICIDE - TILL DEATH DO US PART

Crítica

Solo dos años separan Till Death Do Us Part, publicado hace un par de meses, de The Stench of Redemption, el anterior trabajo de Deicide, una de las bandas más veteranas en la escena del Death Metal norteamericano. Su éxito se ha mantenido desde su primer disco del año 90 simplemente manteniendo la misma fórmula: música directa y potente, pero de estructuras simples, acompañadas por la magnífica voz del polémico Glen Benton (el tipo de la cruz invertida tatuada en la frente), y unos demoledores solos.The Stench of Rendemption vino a convertirse en el año 2006 en la confirmación de que el grupo volvía a recuperar su buena forma, tras una época en la que sus seguidores no eran capaces de satisfacerse con sus lanzamientos. Deicide presentaron su trabajo más cañero hasta la fecha, un disco sin concesiones desde el primer segundo que nos hizo desear más.

Es por ello que eran muchas las esperanzas depositadas en Till Death Do Us Part; esperanzas en que fuera un trabajo que apostara por la continuidad, y que nos dejara sin aliento. Sin embargo, esta idea es desechada inmediatamente tras una primera escucha. Sí, los blast beats siguen estando muy presentes, las letras sobre satanismo siguen siendo tónica general (aunque no tanto como en el pasado), Glen Benton suena igual de potente que siempre, los solos son muy buenos, y el ritmo sigue siendo de infarto. Pero sin embargo, también hay sitio en este disco para evolución y cambios.

Lo que más me sorprendió al escuchar el disco fue que en esta ocasión se optara por una intro para abrirlo, algo que esta gente no habían hecho en dieciocho años (es decir, nunca). Un corte instrumental de guitarras, de unos tres minutos, cuya intensidad va creciendo hasta unirse con el principio de la primera canción, que de paso es la que da el título al disco. Till Death Do Us Part también es una sopresa para los fans de Deicide. En lugar de comenzar a todo trapo, nos encontramos con un inicio lento de canción, aunque pronto el ritmo se acelera, eso sí, sin alcanzar la velocidad de posteriores tracks.

Es a partir del tercer corte, Hate Of All Hatreds, donde se empieza a identificar de nuevo al Deicide del Stench. Mucho blast beat, así como guitarra y bajo acompañando constantemente a la batería, sin ningún adorno innecesario, y el solo correspondiente a cada canción. Esta fórmula se repite con In The Eyes Of God y Worthless Misery hasta llegar a la sexta pista, de título Severed Ties, que es sin duda mi favorita. En ella, el blast beat pierde protagonismo, optándose por un ritmo más pegadizo que incita al baile, totalmente diferente al resto de canciones del disco. A continuación, más medios tiempos en Not As Long As We Both Shall Live, aunque lo que para Deicide son medios tiempos para otros grupos seguirían siendo velocidades muy rápidas. En esta canción la guitarra rítmica se desmarca en algunos puntos del resto de instrumentos y adquiere una personalidad propia.

Se empieza a acercar el final del disco, que culmina con Angel of Agony y Horror In The Halls Of Stone, dos canciones muy tralleras que nos recuerdan qué es lo que estamos escuchando. Para finalizar, y sin habernos repuesto todavía de la sorpresa de haber encontrado con una intro en el disco, nos topamos con otra pieza instrumental a modo de outro, de un minuto y medio, y que cierra el disco de una forma salvaje.

La producción del disco, llevada a cabo por el propio batería Steve Asheim, se podría describir como cristalina. Todos los instrumentos se pueden oir de forma clara y sin entorpecerse unos con otros, lo cual sin duda es esencial para un disco de estas características. Como detalle curioso, el regalo que recibiremos al comprar nuestra copia del disco: un parche redondo con la cara de Glen, con la coletilla «For President», listo para ser cosido en nuestra ropa.

En resumen, Till Death Do Us Part se puede considerar un buen disco de Death Metal, aunque sin llegar al nivel de The Stench Of Redemption. Más medios tiempos, y algún pequeño cambio que sorprenderá al seguidor del grupo, hace que se pierda la esencia original de Deicide, que desde siempre se ha caracterizado por la potencia directa sin adornos. A pesar de todo es bastante recomendable.

Puntuación: 7.5
Autor: Pablo Suau (Siew)

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