DILUENDO – SONÁMBULOS

Crítica

DILUENDO es una banda de Hard Rock que llega desde la localidad zaragozana de Caspe, y cuya música se caracteriza por la inclusión de elementos progresivos, por la búsqueda de un sonido muy personal basado en unas letras que nos llevan a reflexionar y en un trabajo muy grande en las guitarras, y también por el hecho de que, contrariamente a lo que es habitual, su cantante, Francisco Gimeno, es también el batería del grupo.

A pesar de que estamos ante su primer disco, DILUENDO no son unos recién llegados. Formados en 1998, esperaron hasta 2007 para editar su primer EP, “Mirar a la realidad”, y ahora nos presentan su primer disco de larga duración, titulado “Sonámbulos”.

La portada del disco nos muestra las ruinas del pueblo de Belchite, destruido durante la Guerra Civil, a las que miran dos niños, que son Mar, la hija del cantante y batería Fran, y Rodrigo, el hijo de Javier, el bajista. Pero una vez que nos adentramos en la música que este disco contiene, no nos encontramos con un sonido desestructurado y tan “en ruinas” como la portada podría sugerir, sino todo lo contrario. No encontramos con un sonido compacto, cohesionado, fruto de dedicar mucho tiempo a componer y a ensayar. De este modo, los diez temas que forman “Sonámbulos” son temas muy trabajados, muy redondos, en los que se nota claramente que han buscado un sonido propio y personal que identifique al grupo frente a los demás que podemos encontrar. Eso se traduce en canciones con letras que nos incitan a pensar, en las que la base rítmica da coherencia al sonido y en las que el sonido de las guitarras, a cargo de Jorge Mustielles, introduce muchos matices de enorme brillantez, tanto en los riffs como en los solos o las melodías.

El disco empieza con los sonidos hipnóticos de una guitarra, que es como arranca “Único sentido”, una canción que pronto gana potencia, aunque no demasiada velocidad, desarrollando un ritmo denso de influencia progresiva. La voz de Francisco es cálida y encaja perfectamente con el sonido que aportan los instrumentos. El estribillo, más rápido que el resto del tema, es pegadizo, con una melodía que se nos queda en la cabeza desde el primer momento. Esta canción es un ejemplo perfecto del sonido de este grupo.

Con el llanto de un bebé empieza “Tempus fugit”, un tema sobre el paso del tiempo que arranca con unos punteos de guitarra muy complejos, que dan paso a la letra, por debajo de la que escuchamos otros punteos de la guitarra que superan la idea de que por debajo de la voz tiene que haber acordes. El estribillo también es pegadizo y exige mucha reflexión, y es que, de hecho, la letra de esta canción es de las más conseguidas del disco. Pero además, en este tema escuchamos un trabajo muy grande por parte de los tres músicos, ya que todos los sonidos se encajan de manera sorprendente para crear una canción impecable que es un ejemplo de la calidad que tienen estos músicos. El solo es verdaderamente soberbio.

“Dulce transición” es la balada del disco. Empieza con suavidad, con la guitarra de Jorge dándonos la bienvenida al tema, para que después el tema se desarrolle con tranquilidad, con Francisco cantando de forma un tanto diferente al resto de las canciones. A pesar de su tranquilidad, no podemos dejar de darnos cuenta de la calidad que tiene, demostrando la versatilidad del grupo.

La siguiente canción es “Miedo”, que empieza con unos sonidos progresivos y casi siderales que casi de inmediato dejan paso a un riff de guitarra muy potente y repetitivo, sobre el que muy pronto Francisco empieza a cantar siguiendo una melodía muy fácil de escuchar. Es otro tema “típico” del grupo, con una música compleja sobre la que se escucha una letra que nos hace pensar.

El tema que da título al disco empieza con potencia, y cuando Fran empieza a cantar, podemos escuchar a Jorge hacer virguerías con su guitarra, demostrando de nuevo que con una guitarra se puede hacer mucho más que tocar acordes. De hecho, esos punteos que hace dan al tema una intensidad muy grande, haciendo que sea más rápido y más conseguido que otros.

Cara a cara” empieza con potencia, con un ritmo hardrockero muy claro, con unas guitarras muy duras y con un ritmo rápido. Es una canción directa, en la que destacan el trabajo de Jorge con la guitarra y también la base rítmica. Es una canción perfecta para los conciertos, con un estribillo muy “coreable”.

Eres libre” empieza con unos sonidos hardrockeros muy clásicos y totalmente ochenteros, pero pronto la canción se convierte en un medio tiempo de escucha muy agradable, en el que vuelven a destacar los sonidos de la guitarra, muy complejos, que arropan un tema de desarrollo impredecible.

Con unos ritmos vagamente comerciales empieza “Carta a la inocencia perdida”, una canción que puede ser una de las que más pueden llamar la atención en una primera escucha, por sus melodías pegadizas y su ritmo no demasiado rápido. Con esta canción el sonido del grupo puede abrirse a un público más amplio, ya que, sin perder la esencia de ese sonido, DILUENDO demuestran que pueden también crear canciones comerciales.

Explosión de libertad” empieza con un riff del bajo, al que pronto se suman los demás instrumentos en una composición de sonido clásico, pero en la que la letra vuelve a hacer que nos rompamos la cabeza para entenderla. Unos cambios a ritmos más densos justo antes del estribillo sirven de contraste dentro de una canción muy conseguida.

El disco termina con “Ahora lo sé”, una canción que empieza con suavidad, con unos sonidos de talk-box que se alternan con un riff ochentero. El estribillo es muy pegadizo, y no desentonaría para nada en una radiofórmula. Por lo demás, es una canción que se queda en la cabeza desde el primer momento que la escuchamos. Como nota simpática, el tema se cierra con la voz de Mar, la hija de Fran, cantando el estribillo.

Nos encontramos así con un disco muy trabajado y muy conseguido, pero también complejo, que hay que escuchar varias veces para poder disfrutar de todos sus matices como se merecen. De esta forma, vemos que DILUENDO es un grupo que tiene un futuro muy prometedor por delante, como demuestran sobradamente con este “Sonámbulos”.

Puede que su sonido exija más esfuerzo de lo que estamos acostumbrados, pero una vez que nos introducimos en este sonido, no podemos dejar de apreciarlo. Porque vale la pena.

DILUENDO son:

Jorge Mustieles: Guitarra.
Francisco Gimeno: Batería y voz.
Javier Orecilla: Bajo.

Track list:

1- Único sentido.
2- Tempus fugit.
3- Dulce transición.
4- Miedo.
5- Sonámbulos.
6- Cara a cara.
7- Eres libre.
8- Carta a la inocencia perdida.
9- Explosión de libertad.
10- Ahora lo sé.

Discográfica: The Fish Factory.

Puntuación: 8/10.

Autor: Pablo Folgueira.

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