DREAM THEATER – BLACK CLOUDS & SILVER LININGS

Crítica

¿Realmente es necesario que haga una introducción para Dream Theater a estas alturas? Creo que todos conocemos de sobra a los americanos en los tiempos que corren y emplear veinte líneas en ponernos en situación, seria perder vuestro tiempo y el mío. Baste decir que Dream Theater, dos años después de “Systematic Chaos”, regresan a la escena con una nueva criatura bajo el brazo, una criatura que se llama “Black Clouds And Silver Linings”.

Si hay un grupo que puede empezar un disco con un tema que ronda los quince minutos y que además le quede bien, ese grupo es sin lugar a dudas Dream Theater. Porque esa es precisamente la duración que tiene “A Nightmare To Remember”, un corte de casi quince minutos en el que Mike Portnoy y los suyos nos muestran desde un comienzo por donde quieren ir. El tema tiene una marcada influencia del sonido Metallica, tal y como había sucedido con discos como “Train Of Thought” o “Systematic Chaos”; y tambien al igual que estos, las variaciones rítmicas, la inclusión de pequeñas partes pseudo-ambientales y la búsqueda de melodías y progresiones diferentes, forman un sonido perfectamente personal y reconocible.

Desde este primer tema queda claro que el disco va a tener un buen peso de esa vertiente más cañera del sonido de Dream Theater que tan bien les ha estado funcionando últimamente, aunque los americanos no se han olvidado, ni mucho menos, de cómo construir canciones emotivas y melodías preciosistas (sirva de ejemplo el minuto 6 de este tema) y el resultado, plasmado perfectamente en este tema, que parece un ejemplo concentrado del disco, ya que refleja todos los matices que veremos en el resto de temas por separado, es un trabajo potente y directo, aunque no tanto como “Systematic Chaos”, y con un marcado gusto melódico y sentimental, aunque sin llegar a las cotas de los ya casi ancestrales “Images & Words” y “Awake”, o por citar algo más actual, “Octavarium”.

El aspecto “técnico” de la canción…¿de verdad tengo que contarlo? Composición exquisita, interpretaciones sobrehumanas, mezclas inconcebibles…el plato nuestro de cada disco de Dream Theater. Y larga vida lo guarde. Si me pongo a destacar (un ejercicio de pura demagogia en este caso) destacaría la batería de Portnoy y la guitarra de Petrucci, y dejaría con el listón mas bajo del tema (a pesar de sonar excelente) al teclado de Jordan Rudess.

Los fans de Dream Theater, tras la primera escucha, aun estaréis limpiando las babas del teclado cuando empiece el siguiente tema (elegido como single del disco) “A Rite Of Passage”. El grupo consigue crear una gran melodía en este tema, un corte lleno de contrastes y que posiblemente, resulte uno de los mas cañeros a la par que uno de los más melódicos. El comienzo, con un aire actual que, en cierto sentido, me recuerda a los últimos trabajos de Megadeth (¿contradictorio? Parece que no) rompe en una melodía en la que LaBrie nos muestra su voz limpia y melódica, que últimamente parecía haber desaparecido en estudio (en directo nunca ha estado…ejem…). Un gran riff y ahora si, un apoyo excelente por parte de Jordan Rudess a los teclados. En general, creo que es un buen single para un grupo como Dream Theater, aunque posiblemente es el tema que menos me ha gustado del disco (porque es que lo que viene después es harina de otro costal).

El estribillo de “A Rite Of Passage” es una de las mejores bazas de la canción y será mas que efectivo en directo con total seguridad, pero vamos a pasar mejor a un corte menos habitual en la discográfica de Dream Theater, un medio tiempo con alma de balada titulado “Wither”.

Una bonita intro de guitarra y un LaBrie bastante fino, recordando tiempos mejores (por momentos, sobre todo en el puente, la canción tiene cierto toque a “Surrounded”) aunque sin conseguir resultados de aquel nivel. Se trata de un tema con bastante feeling y que tiene una melodía de corte asequible (los hay que dirán comercial) y que de hecho, podría aparecer sin muchos problemas en alguna que otra serie de televisión. Sin ser el mejor tema del disco, a mi me gusta bastante y creo que terminara siendo un tema bastante solicitado en directo.

Después de dos cortes por debajo de los diez minutos le llega el turno a tres por encima de esta marca. El primero en presentar batalla es “The Shattered Fortress”, uno de los cortes más potentes del disco y uno de mis favoritos (aunque lo de elegir favoritos en este disco, es tarea difícil). El riff inicial del tema me parece sencillamente soberbio y, viniendo de quien viene, no podía faltar una dosis de sorpresa en forma de inesperados aunque limpios y eficaces cambios de ritmo o cierta magia envolvente disfrazada de melodías fuera del alcance del común de los mortales. Espero y deseo que este tema sea fijo en los futuros set list del grupo, mas aun ahora que sabemos que pasaran por España en compañía de los suecos Opeth. Volviendo al tema, en esta ocasión me voy a ahorrar mencionar el nombre de ningún miembro por encima del resto, en lo que a interpretación se refiere.

Una vez que has entrado en el universo de Dream Theater, es muy difícil salir, y más cuando nos topamos con comienzos como el de “The Best Of Times”. Para los que conocen de verdad a los americanos, bastaría con decir “Dream Theater jugando con piano, una guitarra acústica y un violín”. Para los que no seáis capaces de comprender la magnitud de esto, solo decir que el comienzo de esta canción es uno de los momentos más íntimos, preciosistas y personales que he escuchado en mucho, muchísimo tiempo. Cuando este regalo termina comienza el verdadero tema, con unas líneas de guitarra marca de la casa y una melodía familiar, que consigue traer a nuestras mentes el pasado del grupo, con una fortísima influencia de “Awake” especialmente y, casi de mención obligatoria, “Images & Words”. ¿He mencionado que este disco es una unión casi contradictoria del más puro clasicismo dentro del grupo con las nuevas y predominantes tendencias de la escena y su propio sonido?¿No? Pues eso.

“The Best Of Times” es decididamente el tema que más recuerda al pasado compositivo del grupo y diría que el corte más melódico del disco, por encima incluso de “Wither”. Y vaya melodías. Grandiosidad es una palabra muy pequeña para definirlas.

“The Count Of Tuscany” es la joya de la corona del disco. Para reflejar lo que Dream Theater son capaces de hacer en espacios cercanos a los veinte minutos, basta con rememorar “A Change Of Seasons”. Sin embargo, este “The Count Of Tuscany” no tiene nada que ver con aquello, salvo que es igualmente genial. Una pieza musical majestuosa, llena de detalles, de melodías, de ritmos completamente vivos. Es casi un organismo en sí misma. Una genialidad que solo podía salir de la cabeza de estos genios y, para muchos, posiblemente sea su tema preferido del disco. Yo creo que, dejando de lado las preferencias personales de cada uno, es probable que sea el mejor corte de este plástico.

Después de escuchar un disco como este, tan cambiante, tan lleno de vida, casi evolutivo, en el que ya no cada canción, sino que cada minuto es diferente del anterior y oculta una nueva sorpresa, me resulta absolutamente imposible comprender a aquellos que dicen que Dream Theater son aburridos. Sin animo de ofender a nadie, este tópico tan típico es un insulto a mi inteligencia y creo que a la de todos aquellos que ven lo evidente: es imposible aburrirse con algo asi. Un pequeño mensaje para los que no son fans de la banda: creo que es hora de renovar los argumentos para expresar porque no os gusta Dream Theater.

Para los fans, creo que ha quedado todo dicho. El 23 de Junio hay una cita ineludible en la tienda de discos habitual, además los que estén dispuesto a limpiar un poco mas sus bolsillos, podrán hacerse con una edición especial que además del disco, incluirá un CD con versiones instrumentales alternativas de los temas de este redondo, otro disco con 6 versiones de temas icono del rock y el metal y un artwork de versión extendida. Y los que estén dispuestos a abandonar la cerveza de los viernes por la tarde para hacerse con la edición de lujo limitada se llevaran los mencionados 3 CDs, el disco en un doble LP de 180 gramos, una almohadilla para el ratón y, si hay suerte, un ticket plateado que garantizara un meet & greet con la banda, además de otras sorpresas que dejare descubrir a los afortunados.

Puntuación: 9/10

Autor: David Rodrigo (Coon)

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