Crítica
Aunque la publiquemos con retraso esta reseña. Lo cierto es que nos ha permitido escucharla un poco más de lo habitual, además de poder alguna que otra entrevista que los DROPKICK MURPHYS han hecho con motivo de la salida de este séptimo disco titulado “Going out in style”. Personalmente es un disco al que le tenía ganas, ya que son ya muchos años escuchando a estos bostonianos que hacen alarde de una música basada en la fiesta, en el disfrute en ritmos y coros, en folk, en punk, en rock, en definitiva, en la típica música que pondrías en tu pub habitual cuando llevas una cerveza de más. Es un punkrock con toques folk aderezados con cerveza, siempre que la tengas al lado.
De siempre he asociado la música de DROPKICK MURPHYS a la fiesta,, haciendo reminiscencias y rememorando o combinando su música con Flogging Molly, Gogol Bordello o The Pogues, por citar los ejemplos más evidentes, e incluso unos The Real McKenzies también se podrían hasta mencionar o unos Rancid, que son quienes les acogieron en su sello. La influencia irlandesa es más que palpable, aunque hay un componente de ascendencia escocesa, los demás mantienen sus raíces irlandesas y con orgullo. No en vano cada año, el día de San Patricio en su Boston natal montan una buena fiesta, siendo uno de los conciertos más esperados del año. Este año, además han tenido su particular homenaje. El mismísimo Bruce Springsteen, que además de colaborar en una de las canciones de este álbum, concretamente en “Peg ‘O My Heart”, se animó a subir al escenario con ellos en ese día tan especial.
Esta colaboración con el Boss no es fruto de un día, ni es fruto de su aparición en la película de Martin Scorssese “Infiltrados”, en la banda sonora, es fruto del trabajo que llevan por detrás de este disco que se espera les catapulte al estatus que merecen tras cuatro años de ausencia en el mercado discográfico. Además sobre la colaboración de Springsteen dijeron que: «une dos generaciones y abarca una gran cantidad de años de música continuando con las mismas historias y valores”. Y no es la única colaboración, ya que nos encontramos también a Fat Mike, de NOFX, Chris Cheney, de The Living End, o el actor Lenny Clarke.
Con este elenco y viendo que provienen de la mano de Tim Armstrong de Rancid, que les acogió en su sello Hellcat Records y Lars Frederiksen que les produjo sus dos primeros discos, en vez de crecer con rapidez han ido poco a poco asentando esa base de fans para gozar de una credibilidad y reputación actual que para muchos así quisieran. Su paso por el festival BBK Live todavía se recuerda como una de las actuaciones más fiestera, por lo menos, de dicho festival.
Este disco es bastante conceptual, en el sentido que ahondan en su raíces a través de un hombre llamado Cornelius Larkin, inmigrante que arribó en EE.UU. con 16 años, que estuvo en la guerra de Corea, que se casó y tuvo muchos hijos, viviendo una vida plagada de altibajos y que al fallecer respasa su vida en este disco. Aunque en realidad dichas historias son fruto del recuerdo de sus familias, en muchos casos, en plan homenaje en las letras referenciando a su familia en muchas partes de las letras. Como buenos irlandeses, nos cuentan historias a traves de una forma conceptual de narración de la vida de este Cornelius, además de pensarse en editar un libro sobre esta historia que narran a través del disco.
Desde los coros de la primera canción “Hang´em high” y sus sonidos de gaita, con sus estribillos y coros, hasta “The Irish cover” enfocada a ese estilo más tradicional de pub irlandés, sin quizás tanta guitarra, con una “Broken hyms”, donde destaca la solemnidad de la canción y el sentimiento que tiene, la variedad del disco es lo que se podía esperar. Con una producción excelente de Ted Hutt, los elementos que recoge durante toda esta producción hacen que la combinación de canciones más rápidas con más lentas, lleven un ritmo en el disco, que es muy acertado, con coros preparados para cantar con todo ese sentimiento que se transmite cuando estás en el pub rememorando ciertos tiempos peroes(“Cruel”), o evocando años pasados como en “1953”. Canciones como “Memorial day” o la más rockanrolera “Peg´O my heart” donde la voz del Boss es fácilmente reconocible o una de mis favoritas del disco como es “Deed not words”, hacen que le deje sonar en mi equipo una y otra vez, sin cansar, por que aunque pueda parecer el disco es una representación de la variedad musical que tiene este grupo, y de que hacen una música para divertirse, pero a la vez expresando lo que tienen dentro, sacando sus raíces desde dentro.
Sin duda con este disco, que entra perfectamente de principio a fin, desde la primera escucha, se puede decir que los DROPKICK MURPHYS han alcanzado ese punto que necesitaban y que puede que les lleve más alto de donde están, además de saberse rodear de buenas colaboraciones y de expresar por su música las raíces que tienen.
Recomendable sin duda, y sobre todo que el acudir a sus conciertos debe ser una fiesta que comienza cuando se escucha el disco.
Listado de canciones:
1. Hang ‘Em High
2. Going Out In Style
3. The Hardest Mile
4. Cruel
5. Memorial Day
6. Climbing A Chair To Bed
7. Broken Hymns
8. Deeds Not Words
9. Take ‘Em Down
10. Sunday Hardcore Matinee
11. 1953
12. Peg O’ My Heart
13. The Irish Rover
Puntuación: 9
Discográfica: Born & Bred Records
Autor: José Esteban Egurrola





