Crítica
Hay discos que buscan reinventar el género y otros que prefieren recordar por qué ciertas fórmulas llevan décadas funcionando. Hardbeat, sexto trabajo de estudio de Hardbone, pertenece claramente a la segunda categoría. Y lo hace sin complejos: guitarras afiladas, bajo contundente, batería firme y una voz de lija que parece haber pasado demasiadas noches entre amplificadores y humo. Casi seis años después de No Frills (2020), el quinteto hamburgués regresa con un álbum que recupera su esencia y, al mismo tiempo, introduce suficiente aire fresco para que la maquinaria vuelva a rugir con fuerza.

El breve instrumental que da título al lanzamiento funciona como una suerte de introducción sonora, un pequeño juego de texturas y ritmos que prepara el terreno, aunque personalmente resulta prescindible. El verdadero arranque llega con “Four To The Floor”, una pieza que resume en poco más de cuatro minutos buena parte de las señas de identidad del grupo: riffs musculosos, ritmo constante, coros de respuesta y una interpretación vocal áspera y cavernosa. No falta, por supuesto, el correspondiente solo de guitarra, ejecutado con melodía y actitud.
“House Of Rock ’n‘ Roll” continúa por ese camino y deja todavía más claras las influencias de AC/DC y Rose Tattoo. Sin embargo, la referencia no se convierte en una simple imitación. Hay personalidad suficiente en los arreglos y, sobre todo, una tendencia a introducir pequeñas variaciones que evitan que el recorrido resulte monótono. “Big Dog”, con su prominente línea de bajo, apuesta por un groove más pesado y contenido, mientras las guitarras entran con contundencia para construir un tema de enorme presencia.
Uno de los momentos más interesantes aparece en “Evil For A Good Cause”. La voz de Tim Dammann alcanza aquí uno de sus registros más rugosos, antes de que el tema abra progresivamente su dinámica y desembarque en unos contundentes riffs gemelos. Los dos guitarristas encuentran además espacio para lucirse individualmente, sin que los solos parezcan añadidos artificialmente.
“Going Commando” introduce otra textura, con una entrada marcada por guitarras y batería contenida que desemboca en un desarrollo rítmico donde la voz incorpora incluso pasajes casi hablados. Después llega “Hole In My Heart”, más veloz y festiva, seguida de “You Made Me Do It”, donde el diálogo entre las seis cuerdas adquiere especial protagonismo. La sucesión de “One Night Away”, “Unstoppable” y “Hard To Get” mantiene la tensión hasta desembocar en “Bad (As You Want Me To Be)”, un cierre de marcado carácter bluesero que vuelve a acercar al grupo al territorio de Rose Tattoo.
Precisamente ahí reside una de las virtudes de Hardbeat. Sus influencias son evidentes, pero el quinteto sabe administrarlas. El ADN de AC/DC, Airbourne y los australianos de Rock ’n’ Roll Outlaw está presente en los riffs, en la actitud y en ese gusto por la contundencia sin adornos. La diferencia está en que los hamburguenses ofrecen algo más de variedad en las estructuras y los arreglos. Hay espacio para el blues, el shuffle, los medios tiempos, los pasajes más melódicos y, naturalmente, para las descargas a toda velocidad.
La incorporación de Luca Rosnau a las guitarras, tras sustituir a Tom Lindemann en 2024, parece haber contribuido a esa renovación. Su conocimiento previo del entorno de la formación facilitó una integración natural y, además de aportar nuevas ideas al proceso compositivo, reforzó la interacción con Sebastian Kranke, guitarrista y miembro fundador. El resultado es una colección de canciones que conserva el carácter reconocible de la banda pero muestra una dinámica renovada.
También merece atención la forma de registrar el material. Al igual que en No Frills, los temas fueron grabados tocando juntos en directo, buscando preservar la sensación de una banda funcionando como una unidad. La producción de Eike Freese mantiene ese equilibrio entre crudeza y definición: cada instrumento tiene espacio, pero nada pierde músculo por el camino. El sonido resulta orgánico, directo y suficientemente poderoso como para trasladar al estudio parte de esa energía que el grupo ha demostrado durante años sobre los escenarios.

En definitiva, Hardbeat no pretende descubrir nuevos territorios. Su propósito es otro: tocar hard rock con convicción, oficio y ganas. Y en ese terreno, Hardbone se mueve con una seguridad considerable. El nuevo álbum combina contundencia, melodía y sentido del espectáculo sin perder la espontaneidad que caracteriza al género. Es un trabajo que entra por los oídos, baja directamente al estómago y pide, casi de inmediato, subir el volumen.
Porque algunas veces no hace falta reinventar el rock. Basta con tocarlo bien, tocarlo fuerte y, sobre todo, creer en lo que se está haciendo.
Listado de temas:
1. Hardbeat (01:01)
2. Four to the Floor (03:52)
3. House of Rock ‘n’ Roll (03:40)
4. Big Dog (03:37)
5. Evil for a Good Cause (03:25)
6. Going Commando (03:43)
7. Hole in My Heart (03:48)
8. You Made Me Do It (03:49)
9. One Night Away (04:15)
10. Unstoppable (03:19)
11. Hard to Get (02:57)
12. Bad (As You Want Me to Be) (05:08)
Line Up:
Tim Dammann (vocals)
Sebastian Kranke (guitar)
Luca Rosnau (guitar)
Tim Schwarz (bass)
Benjamin Ulrich (drums)
Puntuación:8,5/10
Discográfica: Massacre Records




