Crítica
Seis años después de Detritus Of The Final Age, Harlott vuelve a la carga con Exsequiis, un quinto trabajo en el que el cuarteto de Melbourne reafirma su compromiso con el thrash metal más contundente mientras introduce nuevos matices en su propuesta. La espera ha sido larga, pero el resultado deja claro que estos músicos no han perdido ni velocidad ni ganas de seguir explorando los límites de un estilo que conocen a la perfección.
Con veinte años de trayectoria a sus espaldas, la formación australiana ha ido construyendo una identidad estrechamente vinculada a la tradición más agresiva del género. Slayer, Testament, Kreator y la escuela clásica de la Bay Area siguen formando parte de su ADN, aunque en esta ocasión aparecen acompañados por una mayor presencia de melodía, cambios de dinámica y composiciones algo más elaboradas. Exsequiis mantiene, por tanto, el nervio que ha definido su carrera, pero muestra también a unos Harlott interesados en ampliar progresivamente su paleta.
La espera entre discos parece haber servido para madurar unas canciones que, sin abandonar la contundencia, presentan una construcción más cuidada. La velocidad continúa siendo uno de sus principales argumentos, pero ya no es el único. Las guitarras adquieren protagonismo tanto en los ataques más feroces como en los pasajes melódicos, mientras la sección rítmica sostiene cada aceleración con una precisión que permite que el conjunto respire incluso en sus momentos más intensos.

La breve introducción de “Incipiam” da paso a “Void”, encargada de abrir realmente las hostilidades. Desde sus primeros compases queda claro que el tiempo no ha suavizado el carácter de estos australianos. Riffs afilados, una batería lanzada y el registro áspero de Andy Hudson construyen una entrada poderosa, aunque lo más interesante aparece cuando el corte incorpora elementos más atmosféricos y melodías de guitarra que aportan una dimensión diferente. Es uno de los ejemplos más claros de esa evolución que recorre el lanzamiento.
“Messiah Simplex” y “Trial By Liar” mantienen el pie sobre el acelerador. Ambas piezas recuperan el perfil más directo y agresivo del cuarteto, con guitarras que se cruzan a gran velocidad y una base rítmica que apenas concede tregua. Especialmente llamativa resulta “Trial By Liar”, cuyo comienzo puede recordar inevitablemente a los momentos más clásicos de Slayer. La referencia no resulta extraña tratándose de Harlott, pero también pone sobre la mesa una cuestión que acompaña al conjunto durante buena parte del recorrido: ¿hasta qué punto la admiración por los grandes nombres del pasado puede terminar restando personalidad?
Es una pregunta difícil de evitar. Los australianos dominan perfectamente los códigos del thrash tradicional y saben convertirlos en canciones eficaces, pero algunas comparaciones son demasiado evidentes. En determinados pasajes, la sensación es la de estar escuchando una excelente recreación de una época que conocemos sobradamente. No estamos ante un defecto de ejecución —todo lo contrario—, sino ante una cuestión relacionada con la identidad artística. Cuando consiguen apartarse ligeramente de sus referencias, el resultado gana mucho interés.
Precisamente por eso, la segunda mitad de Exsequiis resulta especialmente atractiva. “A Still More Glorious Dawn Awaits” introduce un enfoque algo más ambicioso, alternando diferentes velocidades y desarrollos antes de desembocar en un estribillo de carácter más melódico. La composición muestra a unos Harlott menos preocupados por demostrar cuánto pueden correr y más interesados en construir una canción con diferentes matices.
“The Joyful Stain” continúa por esa senda y aporta otra perspectiva a la grabación. Hay mayor protagonismo de las melodías y una intención más marcada de generar contrastes. Sin perder agresividad, la propuesta se abre ligeramente y permite que las guitarras exploren terrenos que van más allá del ataque constante. Es precisamente en estos momentos cuando Exsequiis adquiere una personalidad más reconocible.
También destaca “The God That Knows No Name”, probablemente una de las composiciones que mejor representa ese equilibrio entre tradición y evolución. Sus riffs poseen un carácter más pesado y cadencioso, mientras la guitarra introduce detalles melódicos que pueden recordar incluso a determinadas influencias del heavy metal clásico. El resultado funciona porque no abandona completamente la esencia de la formación, pero tampoco se limita a repetir el mismo patrón.
“Endling” vuelve a recuperar la velocidad y la agresividad. Es uno de esos cortes que pueden convencer inmediatamente a quienes llegan al disco buscando el rostro más feroz de los australianos. La canción tiene esa sensación de urgencia tan característica del thrash de finales de los ochenta y principios de los noventa, con una interpretación vocal rabiosa y unas seis cuerdas permanentemente en movimiento.
“Vice Borne” añade además coros más marcados, ampliando la dimensión de unas composiciones que en esta ocasión parecen buscar un mayor equilibrio entre contundencia y melodía. No siempre todos los recursos funcionan con la misma naturalidad, pero sí contribuyen a que el recorrido sea más variado y a que el oyente encuentre algo más que una sucesión de descargas a toda velocidad.
El cierre llega con “Exsequiis”, la pieza que da nombre al trabajo y que resume bastante bien sus principales características. La intensidad continúa presente, pero también aparecen detalles que evidencian una mayor preocupación por las estructuras y por la construcción de los arreglos. Es una buena manera de cerrar un recorrido que, más que presentar una revolución, plantea una evolución lógica respecto a lo mostrado anteriormente.
Otro de los aspectos que merece atención es el contenido de las letras. La mirada de Harlott se dirige esta vez hacia una sociedad marcada por la desinformación, las divisiones, la manipulación y una preocupante tendencia hacia la confrontación. La temática aporta madurez al conjunto y encaja con la crudeza de unas composiciones que no necesitan recurrir exclusivamente a los lugares comunes del género para transmitir intensidad.
En el apartado sonoro, Exsequiis presenta una producción potente y definida. Las guitarras ocupan el espacio que necesitan, el bajo tiene presencia y la batería conserva la pegada necesaria para que las aceleraciones no pierdan fuerza. Todo ello permite apreciar el notable trabajo instrumental de sus protagonistas, especialmente en unas partes de guitarra que constituyen uno de los grandes atractivos de la propuesta.
En definitiva, Harlott regresa con un trabajo sólido, contundente y ligeramente más ambicioso que sus anteriores entregas. Exsequiis no pretende reinventar el thrash metal ni romper con las raíces que han marcado su trayectoria. Su intención parece ser otra: perfeccionar una fórmula conocida e introducir poco a poco nuevos elementos que permitan ampliar sus posibilidades.
Su principal virtud continúa siendo la capacidad para ejecutar este estilo con enorme solvencia y energía. Su principal asignatura pendiente, quizá, sea conseguir que esa admiración por Slayer, Testament, Kreator y otros referentes no termine ocultando su propia personalidad. La comparación con sus maestros aparece en demasiadas ocasiones como para ignorarla, aunque también es justo reconocer que pocos grupos pueden defender este tipo de sonido con semejante convicción.

Exsequiis funciona especialmente bien cuando combina velocidad, agresividad y melodía, y deja abierta una vía interesante para el futuro. Harlott todavía tiene margen para profundizar en esa evolución y alejarse un poco más de sus referentes sin perder aquello que los ha llevado hasta aquí. Mientras tanto, quienes disfrutan del thrash clásico encontrarán en estas once composiciones una buena dosis de riffs, velocidad y contundencia.
Un regreso convincente después de seis años de espera y un paso adelante moderado, pero suficientemente significativo, para una formación que lleva dos décadas defendiendo su particular visión del género.
Listado de temas:
Incipiam
Void
Messiah Simplex
Trial By Liar
The God That Knows No Name
Kleptogenesis
A Still More Glorious Dawn Awaits
The Joyful Stain
Endling
Vice Borne
Exsequiis
Line Up:
Andrew Hudson – Vocals, guitars
Leigh Bartley – Guitars
Tom Richards – Bass, vocals
Glen Trayhern – Drums
Puntuación: 8/10
Discográfica: Metal Blade Records





