Crítica
Reconozco que cuando Zero Records (antigua discográfica del grupo) quebró, poniendo en práctica ese egoísmo sano que todos experimentamos, me preocupé por algunas de las bandas de ese sello que me gustaban. Una de esas pocas bandas era Hedtrip. Me empecé a preguntar qué sería de ellos, y no porque dicha discográfica fuera la panacea, sino por lo difícil que estaba (y está) la situación para grupos como Hedtrip. Grupos que, desde un punto de vista artístico ya tienen bastante bagaje y un reconocimiento considerable, pero que mirándolo desde la fría óptica del mercantilismo se encuentran en tierra de nadie, luchando día a día por hacerle frente a ese vendaval. No obstante, para eso estoy escribiendo esto, para hablar de canciones, que es el medio que han utilizado estos cinco barceloneses a la hora de conseguir que nos olvidemos durante un rato de lo fea que está la situación. Y de paso, inconscientemente, han logrado tranquilizarme, respondiendo a esa pregunta de la que hablé más arriba. ¿Cómo? Regalándonos un disco maravilloso editado por el sello «Aloud Music».
Algunos echarán de menos aquel correctísimo disco debut editado en 2002, pero lo cierto es que con “Roma” el grupo ha crecido musicalmente, dándole una vuelta de tuerca a ese progreso cualitativo que ya insinuaron en su segundo trabajo («About Useless Needs», 2004). Todo es mejorable, desde luego, pero creo que “Roma” es el mejor disco de la banda. Siempre digo (de hecho lo hice en otra review) que una de las cosas más bonitas que le puede pasar a un grupo es que la gente sea incapaz de encasillarlo, porque eso es sinónimo de tener un toque personal. Si tuviera que vender este disco, no sabría muy bien en qué estantería colocarlo. Y la verdad es que no me preocupa, porque a veces el encasillamiento tambien es uno de los mayores enemigos de la música; y no porque en sí sea algo malo, sino porque hay mucha gente cerrada que no está preparada para enfrentarse a él sin caer en los estúpidos prejuicios. Llámalo rock, llámalo rock alternativo, llámalo metal-light o llámalo pop. Yo me niego a definirlos de una forma concluyente.
Estamos ante una formación que, desde mi punto de vista, ha sabido crecer sin complejos a la hora de desprenderse de lo que ya no le apetece hacer y sin sentir la obligación de hipotecarse ante los que se puedan llegar a escandalizar porque en este disco ya no haya berridos. Como dije antes, este trabajo es el punto y seguido (habrá que ver qué nos depara el próximo) de una evolución que comenzó con su ya mencionado segundo trabajo. Si el primero fue más que correcto, su continuación fue una especie de aviso de que el grupo tenía muchísimo más potencial para ofrecer, sin necesidad de limitarse a lo ofrecido en su carta de presentación. Y es que Hedtrip ha sabido mejorar con cada entrega discográfica, lo cual no implica necesariamente que esta última tenga que gustar más que las anteriores (cosa que a mí sí me pasa, todo sea dicho).
Es posible que no incluya ninguna canción tan pegadiza como la redonda “How?”, pero en cambio sí que aprecio una estabilidad que se mantiene a lo largo de las diez pistas, lo cual, a la larga, es una ventaja que se sobrepone a ese supuesto inconveniente. Lógicamente hay temas que me gustan más que otros, pero su principal encanto radica precisamente en esa dificultad por encontrar una canción que destaque de forma apabullante sobre las demás. En mi caso, los temas que me gustan son mucho más numerosos que los que no. “No Time Is Over”, “Pink Glace”, “Let Me Flow”, “Emphasis”, “Whenever” o “Give It To Me” me parecen maravillosos y capaces de competir perfectamente con el single “Mother Love”.
Me gusta mucho cómo los dos guitarristas le dan forma a una gran parte de las canciones, como si sus guitarras estuvieran continuamente manteniendo un duelo sano dentro de una burbuja abierta, respetando de una manera admirable ese hilo conductor que construyen tan bien entre todos. Cada vez que escucho el disco tengo la sensación de que es un grupo que sabe llegar muy bien al equilibrio a la hora de darle un cierto toque de locura comedida a sus composiciones (sin llegar a los extremos esquizofrénicos de The Mars Volta, por supuesto). Y por último, no quisiera cerrar esta crítica sin mencionar la portada, la cual me parece un homenaje precioso, elegante y emotivo a las madres (el título es “Amor” al revés y en ella aparecen las de los cinco músicos). Además de resultar estéticamente muy llamativa y original, demuestra que se puede hacer dicho homenaje sin necesidad de caer en los extremos del tatuaje carcelero de “amor de madre” o del almíbar empalagoso. Por suerte, a día de hoy, la pregunta que me planteo es muchísimo más agradable que aquella de hace unos años. ¿Con qué me sorprenderán en su cuarto disco? De momento volveré a ser egoísta y seguiré disfrutando de “Roma”, aunque le pese al bendito vendaval mercantil.
Puntuación: 8,5
Autor: Joaquín Maidagan





