IBLIS – MENTHELL

Crítica

Nada menos que desde la región polaca de Cracovia nos llegan IBLIS, un grupo formado en 2001, cuya música, , que podríamos definir como Avantgarde, aunque parte de los parámetros propios del Black, aglutina una cantidad enorme de influencias, hasta el punto de que es muy difícil clasificarlos dentro de una etiqueta concreta, ya que combinan los momentos más puramente Black con ramalazos hardrockeros e incluso con algunos momentos de influencia jazzística, siempre buscando sorprendernos. Y todas esas influencias se ven en “Menthell”, su primer disco de larga duración después de haber editado dos demos.

El disco arranca con “White Claudia”, un tema que empieza con mucha densidad, y en el que la batería de Szafot suena atronadora. La voz de Zgred pasa de los chillidos a la voz limpia, modulando una melodía que rápidamente se queda en la cabeza. El bajista Traktor tiene un momento de protagonismo cuando suena por debajo de unas voces que sueltan sonidos guturales, justo antes de que empiece otra estrofa con mucha potencia, para después cambiar el ritmo otra vez. En general, es un tema en el que los cambios de ritmo son constantes, haciendo que en ningún momento sepamos que nos espera en el segundo siguiente.

La siguiente canción es “12 sycamores”, que empieza con un ritmo casi de Jazz, para en seguida cambiar a un ritmo muy cañero y agresivo. Zgred vuelve a alternar distintos timbres de voz, incluso susurrando a veces, mientras que los cambios de ritmo vuelven a ser continuos, predominando la caña y la rabia, con una batería de potencia impresionante.

La canción que da título al disco empieza con unas guitarras un tanto repetitivas (y por eso muy reconocibles). Dos voces se superponen durante la primera estrofa, justo antes de que el ritmo se acelere todavía más. El juego que se establece entre las voces, junto con los sonidos de batería, es lo más llamativo de esta canción.

“Poison in your food” es un tema que arranca con una potencia salvaje, con una batería machacona. La canción se desarrolla con un ritmo repetitivo, sobre el que escuchamos silbidos y susurros, que crean una atmósfera opresiva, rota durante las estrofas por la melodía de la voz.

Con cierta suavidad empieza “Don’t eat my legs”, una canción que primero se desarrolla como un medio tiempo, para muy pronto acelerarse, mientras se establece un diálogo entre una voz limpia y una voz susurrante, a la vez que escuchamos también unos gruñidos. En la canción hay unos cambios de ritmo que alternan las partes más rápidas con otras más densas, que la convierten en un tema sorprendente. Su coda, en la que se escuchan voces guturales sobre un acople, lleva hasta el abrupto final de la canción.

“Origin” arranca con potencia, con un riff afilado que suena sobre una batería machacona y potente. Es un tema rápido, muy potente, en el que Borsuk factura con su guitarra unas melodías un tanto extrañas, casi hipnóticas, mientras que las voces de Zgred vuelven a ser lo más llamativo de la canción.

La última canción es “Bill skins fifth”, que tiene un ritmo muy cañero y reconocible, y en la que se alternan voces limpias con otras más guturales. Es un tema ideal para hacer headbanging, que termina de forma abrupta.

Como sorpresa, el disco termina con un corte de algo menos de minuto y medio, en el que se escuchan sonidos difícilmente identificables y algunas voces guturales, que crean una atmósfera opresiva y desasosegante.

Como vemos, IBLIS han creado un disco original y muy difícil de etiquetar, en el que combinan influencias de muy distintas procedencias que dan lugar a un sonido muy variado. Los cuatro músicos demuestran una capacidad técnica muy grande, con unas interpretaciones brillantes que además se benefician de una producción muy cuidada.

IBLIS son:

Zgred: Voz.
Borsuk: Guitarra.
Traktor: Bajo.
Szafot: Batería.

TRACKLIST:

01- White Claudia.
02- 12 sycamores.
03- Menthell.
04- Poison in your food.
05- Don’t eat my legs.
06- Origin.
07- Bill skins fifth.

Puntuación: 8
Discográfica: Death to Music
Autor: Pablo Folgueira

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