JELONEK – JELONEK

Crítica

Resulta relativamente fácil afrontar trabajos como el que tenemos entre manos, por muy desconocidos que fueran a primera vista. Cuando tras lo que escuchamos hay un talento descarado, un artista experimentado e inquieto que decide afrontar una nueva etapa en su carrera y demostrar al mundo que es mucho más que un intérprete prodigioso con el que todo el mundo cuenta en sus trabajos para colaboraciones puntuales, el resultado es el que todos podemos prever cuando las cosas se hacen bien y con cabeza: una grata sorpresa y una delicia musical que llevarse al oído.

Nos encontramos, por tanto, ante la persona del violinista polaco Michael Jelonek que, como os comentaba anteriormente, por lo visto resulta ser uno de los músicos de estudio con más talento del país centroeuropeo, gracias a lo cual cuenta con una reputación asombrosa tras las fronteras de la tierra que le ha visto nacer. Tras participar en numerosas orquestas de gran renombre en Polonia, ser llamado a filas por una multitud de grupos tanto del mundo del rock como de fuera de él para poner color con su violín JELONEK se ha tirado a la piscina y ha decidido plantar cara, aún tímidamente, al reinado de Apocalyptica en lo que respecta a esa variante del rock y el metal donde éstos retozan y se encuentran cara a cara con los más inmediatos y efectistas elementos de la música clásica en su más pura esencia de salón.

El resultado es un disco espectacular, una de esas fusiones que de nuevo, y personalmente, considero que hacen grande a la música como lenguaje universal e imparable, más allá de que los más puristas siempre puedan poner el punto sobre la i para realizar comentarios trasnochados que solo llevan al estancamiento de la música en el pasado, reacios a la necesaria evolución que el arte y la creatividad suelen pedir a gritos allá por donde van. Habrá quienes consideren que, evidentemente, esto ya se ha hecho antes, y no estamos ante algo novedoso o rompedor, pero al mismo tiempo eso mismo no le quita valor a la genialidad de una nueva muestra de hasta donde puede llegar el rock, hacia la versatilidad y extensión cultural de la que pueden hacer gala estilos tan viscerales como el metal y la música clásica cuando chocan, pelean y acaban amándose para crear piezas realmente impactantes e hipnóticas para los sentidos.

“Jelonek”, que así se llama también el álbum, es un compendio de composiciones instrumentales donde el violín de Michael Jelonek juega a escaparse y a encontrarse con una sección rítmica potente que no se amilana ante el protagonismo de su escurridizo contrincante. Pero lo más importante que nos enseñan los 14 temas del álbum es que, más allá de la demostración de calidad y de juego instrumental, éstos tienen alma y cuentan historias en su desarrollo, demostrando una gran capacidad a la hora de que, cuando hagamos el ejercicio mental de unir los títulos junto al desarrollo y estructura de cada uno de ellos, todo cobre un más que razonable sentido. Es decir, más allá de que determinadas piezas tengan un mayor o menor mensaje, cada uno de estas 14 piezas instrumentales hablan.

Así mismo, la variedad es uno de los elementos más sorprendentes de “Jelonek”, uno de esos aspectos que, ante una propuesta de este tipo uno quizás no se espera, pero el caso es que Michael Jelonek no parece ser un artista que se amilane a la hora de tener que incluir uno u otro elemento en sus composiciones para que estas cobren la vida y el alma necesarias para tener sentido. Desde elementos electrónicos hasta las guitarras más potentes juegan con los más delicados punteos del violín y nos llevan desde estructuras frenéticas, alocadas y casi exasperantes a momentos barrocos, clásicos, e incluso mágicos y sentimentales. Entre los primeros destacan el single y su divertido video “BaRock”, “Vendome 1212” o la veloz “Mosquito Flight”, cuyo título es totalmente descriptivo de lo que nos vamos a encontrar en su escucha, a pesar de que no deja de sorprendernos la calidad técnica de las manos de Jelonek o su capacidad para incluir dentro de tal frenesí todo un tango argentino. Románticas, casi fantásticas y sobre todo sentimentales se nos muestran composiciones como “Akka” o “Steppe” mientras que en “A Funeral of a provincial Vampire” nos encontramos a un Jelonek totalmente barroco, así como excéntrico y desesperado en “War in the Kid’s Room” y el veloz y potente “Elephant’s Ballet”.

En definitiva, nos encontramos ante un trabajo simplemente espectacular, digno de paladares que gusten de las mezclas extrañas pero exquisitas, que no se amilanen ante la posibilidad de encontrarse con una repetición sobre lo que otros como Apocalyptica ya han hecho y planteado previamente. En mi humilde opinión “Jelonek” tiene la personalidad suficiente para desmarcarse o, al menos, para presentar una candidatura intransferible y propia, llena de magia y calidad, con temas que se quedan en la mente y que, incluso me atrevería a decir (sin miedo a sufrir por ello la ira de los dioses…), que en muchos casos superan en dotes compositivas a las de los maestros mencionados más arriba. Un disco de escucha obligada para amantes de lo más popular y asequible de la música clásica en una versión barroca y compleja, llena de metal y sin perder el norte en la creación de temas reconocibles y disfrutables al 100% por cualquier oído.

JELONEK son:

Michael Jelonek – Violín
Andrzej Kart – Bajo
Pawel Grzegorczyk – Guitarra
Grzegorz Slawinski – Batería
Karol Ludew – Batería
David Somló – Percusiones
Robert Fijalkowski – Guitarra
Justyna Osiecka – Celo

TRACKLIST:

01- BaRock
02- B.East
03- Vendome 1212
04- Akka
05- Steppe
06- A Funeral Of A Provincial Vampire
07- Lorr
08- Beech Forest
09- War In The Kid’s Room
10- Miserere Mei Deus
11- Mosquito Flight
12- Machinehat
13- Elephant’s Ballet
14- Pizzicato-Asceticism
Puntuación: 9,5

Discográfica: Mystic Production

Autor: Daniel Velasco Alonso

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