Jero Ramiro — La Cuna del Mal

Crítica

Hablar de Jero Ramiro es hacerlo de uno de los guitarristas y compositores que más han contribuido a escribir la historia del heavy metal en castellano. Después de una trayectoria vinculada a formaciones tan importantes como Ñu, Saratoga o Santelmo, el músico afronta ahora una nueva etapa con La cuna del mal, un trabajo que, lejos de vivir únicamente de los recuerdos, mira hacia delante sin renunciar a las señas de identidad que han acompañado su carrera. El resultado es un álbum honesto, contundente y muy personal, en el que la guitarra vuelve a ocupar un lugar protagonista, pero siempre al servicio de las canciones.

Desde el comienzo, el disco deja claro que Jero continúa apostando por una fórmula en la que conviven potencia, melodía y un gusto especial por los arreglos. Los riffs poseen la fuerza necesaria para satisfacer al oyente más cercano al heavy metal tradicional, mientras que los estribillos y las líneas melódicas aportan ese componente reconocible que ha caracterizado buena parte de su obra. La producción, realizada por el propio Jero junto a Iván Ibáñez en los Estudios 51 de Toledo, ofrece un sonido sólido y actual, permitiendo que cada instrumento tenga su espacio.

Una de las grandes bazas de esta nueva aventura es la formación que acompaña al guitarrista. Isaac Palón demuestra detrás del micrófono que tiene recursos suficientes para afrontar composiciones de distinta intensidad, aportando una personalidad vocal que encaja perfectamente con las guitarras de Jero. Javier Canseco ofrece un bajo contundente, con presencia y carácter, mientras que Rodrigo de Lucas se muestra especialmente dinámico a la batería, contribuyendo a que las canciones tengan movimiento y respiren en los momentos adecuados. No se trata simplemente de músicos acompañantes: los tres aportan matices que enriquecen considerablemente el resultado final.

La temática del álbum también merece una mención especial. Jero recorre diferentes situaciones y sentimientos relacionados con la parte más compleja del ser humano. La manipulación, el odio, la violencia, la soledad, la traición, la esperanza, la supervivencia o el sufrimiento aparecen en unas letras que buscan contar historias concretas sin perder una perspectiva más amplia. La canción que da nombre al trabajo plantea precisamente esa reflexión sobre quienes utilizan el engaño y la destrucción para conseguir sus objetivos. Es un comienzo directo y coherente con el espíritu general de la obra.

“Cautivos del odio” profundiza en las consecuencias que puede alcanzar un enfrentamiento entre personas que anteriormente estuvieron unidas, mientras que “Joker” traslada al terreno musical la impresión que dejó en Jero la película protagonizada por Joaquin Phoenix. En este último corte encontramos además algunos de los momentos guitarrísticos más destacados del álbum.

Resulta igualmente interesante la recuperación de “La próxima en caer” y “Fiebre”, dos composiciones procedentes de la época de Agotarás que reciben aquí un tratamiento renovado. No suenan como simples piezas recuperadas del pasado, sino como canciones revisitadas desde la experiencia y los medios actuales. “El eclipse”, composición de Isaac Palón, aporta otra perspectiva y demuestra que la colaboración entre ambos funciona con naturalidad.

Entre los momentos más emotivos encontramos “Lágrimas de luz”, una balada nacida de una experiencia hospitalaria que termina convirtiéndose en una reflexión sobre la soledad y el sufrimiento vivido durante la pandemia. Es una pieza que crece progresivamente y encuentra en sus modulaciones finales uno de sus mayores atractivos. También destacan “Ahora soy Dios”, con su mensaje de superación, y “En el corazón del fuego”, homenaje a quienes combaten los incendios forestales y a menudo quedan olvidados cuando termina la temporada de riesgo.

El breve interludio “1.777” aporta una pausa diferente y funciona como enlace con la historia de Saratoga y, especialmente, como posible introducción para los conciertos. Finalmente, “Junio del 44” recupera una composición de Santelmo y la presenta con un enfoque más poderoso y actualizado, convirtiéndose en un cierre especialmente significativo.

En definitiva, La cuna del mal no pretende borrar el pasado de Jero Ramiro, sino utilizarlo como punto de partida para construir algo nuevo. Es un álbum que combina experiencia y energía, memoria y presente, melodía y contundencia. Quizá su mayor virtud sea precisamente esa naturalidad con la que Jero vuelve a demostrar que no necesita reinventarse para seguir teniendo cosas que contar. Acompañado por una banda con personalidad y con una colección de canciones variadas y bien trabajadas, abre una etapa que puede tener una interesante continuidad sobre los escenarios. Un disco sincero, elaborado con oficio y pasión, que mantiene viva la llama del heavy metal en castellano y confirma que todavía quedan muchas historias por contar al otro lado de esas seis cuerdas.

 

Listado de temas:

  • La cuna del mal
  • Cautivos del odio
  • Joker
  • La próxima en caer
  • El eclipse
  • 1.777
  • Fiebre
  • Lágrimas de luz
  • Ahora soy dios
  • En el corazón del fuego
  • Junio del 44 (Bonus Track)

 

Line Up:

  • Jero Ramiro : Guitarra
  • Isaac Palón: Voz
  • Javier Canseco : Bajo
  • Rodri de Lucas : Batería

 

Puntuación: 9/10

Discográfica: Autoeditado

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