JERO RAMIRO – TENEBRARIUM

Crítica

Que Jero Ramiro es uno de los mejores guitarristas que atesoramos en la península es algo que ya muchos conocíamos cuando Saratoga aún era un embrión y en las mentes de muchos aún resonaban los ecos del guitarrista en Santa y Ñu. Aún así el reconocimiento general llegó cuando el país entero se rindió a sus composiciones en Saratoga y con ellas marcó un antes y un después en la escena del heavy metal estatal. Con Saratoga Jero llevó su peculiar forma de tratar las seis cuerdas a todos los rincones del país, ofreciendo shows memorables y majestuosos junto a sus ex-compañeros de banda por todos conocidos y triunfando allá por donde pisaban y con cada nuevo álbum que sacaban. Ante tales circunstancias no tuvo que ser fácil reconocer que la fórmula se había agotado y que uno de los barcos que más lejos y mejor han navegado a lo largo de toda la geografía estatal durante los últimos años ya no forma parte de tus anhelos, tus inquietudes o, directamente, de tu vida. Pero, inteligentemente, Jero supo asumirlo y cambiar de dirección a su debido tiempo.

Con esas premisas la valentía de un disco como el que tenemos entre manos es aún mayor si cabe de lo que ya representa un disco totalmente instrumental en estos acelerados días del nuevo milenio. Admirables, por tanto, estas 14 nuevas composiciones y casi 1 hora música que se presenta como un rato realmente placentero y variado ante la maestría de los dedos del guitarrista madrileño.

Con “Tenebrarium” Jero ofrece una cara totalmente nueva de aquello de lo que es capaz sin escaparse a su vez de los esquemas que, tanto quienes van en búsqueda de un disco de guitarra sin más como aquellos seguidores explícitos del guitarrista, esperan. De tal modo los temas se reparten en una acertadísima combinación entre estructuras de gran complejidad compositiva junto a melodías tan simples como reconocibles y asequibles a una primera escucha. En otras palabras, un disco de guitar hero amoldado a estructuras cercanas, divertidas y, en muchos casos, sorprendentes.

Tras una fílmica y extraña introducción en “Al Otro Lado del Mundo” destacan a lo largo de nuestra escucha temas cañeros y rápidos, muy Saratoga, como “De ahora en adelante”, “El Risco” o el trallazo final “Loco Idealista” que, para un servidor, es un auténtico cañón de tema para acabar un disco y de esos que te hacen querer volver a escucharlo. Algunas se nos presentan más experimentales, progresivas o ensalzan la valía de Jero en el campo de las estructuras más puras para guitarristas. Así entran experimentos como “Tenebrarium”, “Cíclopes” o la que se presenta como el tema más rico, musicalmente hablando, de todo el disco, “El Escarapión”. Completísimo. Otras en cambio son más complejas de escuchar, más lentas y decadentes, más pesadas y, quizás en ciertos momentos, algo prescindibles o, por lo menos, acortables. Me refiero a medio tiempos como “Borrico de Troya” y “Tíe”. Excesivamente largos.

Alternadas entre unas y otras se encuentran melodías mucho más inspiradoras en el plano sentimental y humano. “El eterno viaje” es color, “El Gordo de Minnesotta” es pura esencia de rock y “Te Echo de Menos”, que es todo sentimiento, nos regala una interpretación magistral y una atmósfera que primero produce angustia y acolcha el llanto para después llevarnos a un grito de libertad final que no tiene desperdicio. Con ellas, y tras la intro especial que representa “En el Mar de la Memoria”, “Marta” aparece como uno de esos temas en los que notas que la magia ha surgido desde ese plano donde la música se convierte en mucho más que notas y pentagramas para apoderarse de los 4 minutos que dura este viaje al corazón y transpirar amor y delicadeza. Una delicia.

Sin lugar a dudas un trabajo que no debería dejar pasar ningún amante de la buena música y que, por encima de su desafortunada portada (para un servidor muy lejos de estar a la altura del contenido que esconde, con mi respeto a la idea del autor y el criterio elegido para el mismo por el guitarrista), no debería llevar a engaños a nadie sobre sus características. No es un disco inaccesible o complicado. Tampoco es un disco simple y ya repetido. Su escucha, simplemente, fluye y llena todos los rincones, los que esperabas y los que no imaginabas.

Puntuación: 8,6

Autor: Daniel Velasco Alonso

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