Crítica
Bajo el sugerente y tantas veces utilizado título de “Requiem” nos llega el nuevo album del guitarrista John 5. A pesar de que su carrera ya era bastante relevante, su ingreso en el grupo de Marilyn Manson supuso su “salto” a la fama. No obstante, su incipiente carrera como solista esta siendo la que vea, desde mi punto de vista, el mejor trabajo de este virtuoso de las seis cuerdas.
En este nuevo trabajo John nos ofrece diez temas de corte oscuro y por momentos bastante rabioso. Sentado tranquilamente en tu sala de estar, este disco puede envolverte en un manto de negras perversiones en las que riffs demoledores obligarán a un headbanging incesante, mientras que el juego constante en las melodías transportará tu mente a parajes insondables e inexplorados, en los que las luces y las sombras dibujan un espectáculo casi satánico.
Desde la inicial “Sounds Of Impalement” y la seguidora “Heretic’s Fork”, John 5 muestra cuales van a ser sus cartas en un disco completamente instrumental, en el que hay espacio para cálidos sonidos semi-acústicos y demoniacas escalas disarmónicas.
“Noisemaker’s Fife” es un ejemplo claro de esto último. Como todo buen Requiem, cada corte de este album enlaza perfectamente con el anterior y lo complementa, resultando en algo verdaderamente especial, el salmo a los muertos del siglo XXI.
Emulando a Mozart, y quien sabe si también tras la visita de la guadaña, John 5 a construido un disco que bien merecería la pena estudiar como obra completa, en lugar de resaltar cada una de sus partes. Como he señalado antes, el disco es completamente instrumental, pero este es un detalle que incluso puede llegar a pasar desapercibido, porque la guitarra de este hombre habla aquí con su propia voz.
El estilo peculiar de John 5 le señala como uno de los guitarristas más originales del momento (donde cabría citar también a “Bukethead”). Algunas partes de este “Réquiem” podrían considerarse el resultado de una mente enferma, como la pequeña “Pity Belt”, o simplemente la confirmación de un genio en ciernes, como podría suponer “Cleansing The Soul”.
“The Judas Cradle” supone el cambio de un hasta ahora penumbroso y veloz Requiem a la lugubredad, oscuridad y pesadumbre que todo canto a las almas de los difuntos debe ofrecer. Para mi, sin lugar a dudas uno de los cortes mas inspirados de este macabro cuadro. “Pear Of Anquish” es todo menos lo que cabría esperar. Como si de una pieza extraída de algún salón del lejano oeste, este pequeño corte de un minuto rompe con la atmósfera creada por “The Judas Cradle”, que se recupera en parte, y en conjunción con parte de la fuerza y velocidad de los temas iniciales, en el siguiente tema.
“The Lead Spinkler” es probablemente uno de los temas más importantes del disco y posiblemente también uno de los más inspirados. Compositivamente estoy absolutamente convencido de que solo puede ser obra de una mente enferma, o demasiado preclara para su tiempo.
“Scavenger’s Daughter” y “Requiem” suponen el final de este trabajo y en los tiempos que corren, un salmo a los muertos no puede terminar de forma alegre y tranquila. Junto a “The Judas Cradle” estos dos cortes son probablemente las canciones más oscuras y tortuosas del disco, mostrándonos como las torturadas ánimas del purgatorio encuentran su destino final…en el infierno.
¿Estás preparado para enfrentarte al mismísimo Luzbel? Dale al play…
Puntuación: 9,5
Autor: David Rodrigo (Coon)



