Crítica
Han pasado tres años desde que celebráramos el regreso de Halford con el fantástico “Angel Of Retribution”. Tres años en los que el grupo ha estado trabajando en un ambicioso proyecto inspirado en la vida del profeta más famoso de la historia, el mundialmente conocido Nostradamus. Finalmente este esfuerzo llega en forma de un doble CD que lleva el mismo nombre.
Que no iba a ser un disco típico de Judas ya lo sabíamos. Siempre se han caracterizado por innovar su sonido en cada disco y esta vez no iba a ser diferente. “Nostradamus” es una obra muy amplia en la que los arreglos y las ambientaciones juegan un papel muy importante. También resulta innovador el uso de teclados al tratarse de Judas Priest. Y por eso, por ser Judas Priest muchos fans renegarán de este disco tras las primeras escuchas. Yo os recomiendo que lo escuchéis sin prejuicios, que no vayáis esperando las diez canciones cañeras de toda la vida y punto. Este disco es más que eso.
Lo abre una interesante intro llamada “Dawn Of Creation” seguida por un tema bastante directo y con buen riff como es “Prophecy”. Se trata de una canción pensada para ser el típico medio tiempo del grupo, de esos que tan bien saben hacer. He escuchado bastantes quejas de este tema y la verdad es que no se muy bien porqué, a mi me parece un corte bastante bueno, no el mejor del disco, pero ni mucho menos malo.
Continuamos el recién comenzado viaje con un oscuro interludio llamado “Awakening” que en ciertos aspectos me recuerda a “Eulogy” del “Angel Of Retribution”, con la voz de Halford bastante sentida. Da entrada a un corte largo, de siete minutos, llamado “Revelations” que se me antoja como uno de los mejores cortes del disco. Es un tema muy completo, con una sección instrumental soberbia, unos arreglos dignos de ser enmarcados y una de las mejores interpretaciones de Halford en todo el disco.
Obviaré hablar sobre la historia porque quien más y quien menos la conoce. He de decir que está bien contada y enfocada, para mi gusto. Aunque a primera vista podría parecer que el hecho de que el disco cuente con un considerable número de interludios puede hacerlo pesado o lento. Yo creo que no es así, bien escuchado uno se da cuenta de que son necesarios para el desarrollo del disco y que, además, están muy bien hechos. “The Four Horsemen” da entrada a uno de los temas “menos Judas” del disco: “War”. Se trata de un corte de cinco minutos con un peso ambiental muy grande, en el que los arreglos juegan un gran papel y que recuerda a alguno de los himnos de Manowar, salvando las distancias. A mi me parece una buena canción, con gancho, muy apropiada para el disco y con una ambientación realmente interesante, algo totalmente nuevo para Judas Priest.
“Sands Of Time” es posiblemente el interludio que más me gusta del disco, realmente sentido, con cierto aire a su estupenda balada “Before The Dawn”. Y resulta mejor aún porque da entrada a uno de los temas que más me gustan del disco, “Pestilence And Plague”. Con la máquina de riffs de Tipton y Downing funcionando correctamente y un Scott Travis muy acertado, además de unos interesantes arreglos, nos encontramos una canción que sin lugar a dudas será de las favoritas de la mayoría, con un estribillo que me parece asombroso.
El siguiente corte es de nuevo un tema que se aleja del sonido típico de Judas, con muchos toques a Sabbath y Candlemass (si, he dicho Candlemass). “Death” es una canción de algo más de siete minutos, excelentemente compuesta y con una sección instrumental y unos arreglos realmente muy conseguidos. Halford no lo hace mal aquí tampoco, aunque el Metal God merece en este caso un párrafo para el solo, que le dedicaré al final de la review.
Sigamos con el disco, que continúa su avance con “Peace”, uno de los interludios más orquestales del disco y posiblemente uno de los mejor conseguidos. Además es esencial para la historia. Le siguen dos temas que me resultan bastante curiosos y desconcertantes: “Conquest” y “Lost Love”. El primero es una mezcla entre el típico medio tiempo de Judas Priest y un tema de Manowar que presenta una melodía asombrosa y un juego de guitarras tremendo. Compositivamente es todo un acierto pero incomprensiblemente le falta algo y no termina de cuajar, se queda en un quiero y no puedo. No obstante es un buen tema, tenía potencial para ser un señor temazo, sobre todo por el solo. Y con “Lost Love” ocurre lo mismo, es una balada concebida de forma magnífica y muy bien encajada en la historia, pero me resulta algo fría en determinados momentos. Eso si, el estribillo es conmovedor. Dos buenos temas que se quedan a las puertas de poder haber marcado el disco.
Sin embargo, el siguiente corte si que lo va a hacer: “Persecution” es probablemente el tema más cañero del disco junto a “Nostradamus”. Comienza con una inquietante intro instrumental que da paso a algo que en mayor o menor medida todos esperábamos: unos riffs realmente demoledores, lo que mejor saben hacer Tipton y Downing. El tema tiene fuerza, pegada, velocidad y garra. Es uno de los mejores cortes del disco, con buenas interpretaciones y una composición interesante.
Estoy tratando de no dar demasiados detalles sobre cada tema, intento perfilarlos solo un poco porque esta clase de discos hay que saborearlos sin prejuicios ni ideas preconcebidas y más viniendo de quien viene. Tras “Persecution” nos encontramos “Solitude”, un nuevo interludio, muy melancólico y ambiental, que da paso a “Exiled”. Si bien “Conquest” y “Porphecy” no consiguieron del todo ser ese medio tiempo de Judas Priest que no puede faltar en ningún disco, “Exiled” me parece uno de los mejores cortes del disco, con el mejor Halford del disco y una de las composiciones mejor estructuradas del disco. El trabajo de las guitarras resulta increíble, aunque difícil de ver, la batería y el bajo rayan a un gran nivel y tenemos una producción excelente. Un tema diez.
“Alone” también es un buen tema, muy bien compuesto e interpretado. Tiene una estructura interesante, con algún elemento casi progresivo y un solo que quita el hipo. El tempo lento en el que se mueve ayuda a que el grupo pueda experimentar y consiguen una de las piezas más originales del disco y en la que utilizan muchas ideas que antes no habíamos visto en el grupo. Sin embargo, para mi este tema se queda un pelín por detrás de “Exiled”.
Nos estamos acercando al final del disco y lo cierto es que no se puede decir que vaya a terminar mal. Tras “Alone” tenemos el interludio “Shadows In The Flame”, con una interesante guitarra acústica. Supone la antesala del tema “Visions” que muchos habréis conocido antes de la salida del disco. Me parece un tema bastante bueno, un puntito por debajo de los mejores del disco, pero con bastante feeling. En ocasiones me recuerda un poco a “Worth Fighting For” del Angel Of Retribution, aunque “Visions” no es tan buena; el estribillo no me gusta, creo que le quita bastante chicha al tema.
Los dos minutos de “Hope” son una bonita y sentida entrada (que me parece muy Savatage) para el tema “New Beginnings”, que también tiene bastante feeling y toques a bandas tan dispares como Savatage, Deep Purple o Scorpions. Es otro de los temas menos Judas del disco, pero me parece bastante bueno, aunque algo por debajo de los mejores. Eso si, tiene un trabajo a las guitarras impresionante.
Y llega el turno de la triada final. Como no podía ser de otra forma en este disco la abre un interludio llamado “Calm Before The Storm”, un título muy explícito porque es la antesala del corte que nos llegó como anticipo y que da nombre al disco “Nostradamus”.
He de decir que probablemente es el tema del disco que menos me gusta. Y esto no quiere decir que sea un mal tema, ni mucho menos, solo que creo que esta mal enfocado y que podría haber sido infinitamente mejor de lo que es cambiando solo un par de cosas. Además, no me gusta en absoluto la interpretación de Halford en esta canción, de hecho, creo que gran parte de la culpa de que el tema no resulte la tiene el. Instrumentalmente es un trayazo, con riffs demoledores y un toque muy en la honda del Painkiller que hará que todos movamos la melena sin pensarlo dos veces, y eso tiene su mérito. Un buen tema, pero muy poca chicha para lo que podría haber llegado a ser.
Para cerrar nos topamos con “Future Of Mankind”, un gigante de ocho minutos y medio que nos saluda desde una composición tremenda. Probablemente es le mejor tema del disco en ese aspecto. También los arreglos son sobresalientes y el juego de las guitarras es excepcional. Halford esta bastante acertado aquí y el resultado global es muy bueno. El estribillo es sencillamente acojonante. Os dejaré descubrirla al completo por vosotros mismos.
Prometí un párrafo solo para Rob y aquí esta Me entristece decirlo pero Halford no es ni la sombra de lo que era antaño, ni siquiera lo es de lo que era hace tan solo tres años. Si este disco lo hubieran grabado hace 20 años y hubiesen podido usar la voz que hizo a Rob ganarse su apodo de Metal God la cosa sería bien distinta. Para citar a un amigo “nos estaríamos recogiendo los huevos del suelo”. Y lo mismo ocurriría si lo hubiera grabado Tim “Ripper” Owens. En el disco no lo hace muy mal porque prácticamente todo son tonos medios y los agudos los maquilla con voces dobladas, así que da la sensación de cumplir bastante bien, y tiene mucho carisma pero…Si, Halford es Halford, es el cantante de Judas Priest…pero no da la talla. Los videos de sus últimas interpretaciones en directo evidencian que en los temas a los que no les baja tonos los destroza. Y escuchar “Eat Me Alive” o “Sinner” tan rebajadas como hemos podido ver es casi un ultraje. Sin embargo, el resto del grupo siguen bien; Tipton y Downing siguen haciendo riffs y solos como diablos, Scott Travis siempre ha ido sobrado en Judas Priest e Ian Hill cumple perfectamente. Halford les está haciendo de lastre. Es duro y triste, pero es real. Judas Priest deberían volver a plantearse un cambio de vocalista.
Volviendo al disco, me ha parecido un disco bastante bueno, para disfrutarlo con tiempo y sin ideas preconcebidas. Un muy buen trabajo por parte de Judas Priest.
Puntuación: 8,5
Autor: David Rodrigo (Coon)





