KAMELOT - SILVERTHORN

Crítica

Muchas son las incógnitas que ha despertado el nuevo disco de KAMELOT y son muchos los que seguro que lo han recibido con un poco de recelo ya que, sinceramente, ¿alguien se podía imaginar que iban a ser capaces de remontar el vuelo tras la salida de Roy Khan? ¿Podrá la banda de Youngblood remontar el vuelo tan una baja tan difícil de sustituir?

La noticia del abandono de Khan tras sufrir un episodio que le dejé mentalmente KO fue un verdadero shock para muchos. Un servidor ha asistido a varios conciertos de la banda, incluyendo un festival en Atarfe en pleno mes de Febrero donde, aún con un catarro bastante importante, la exhibición del cantante noruego fue de esas que rayan la perfección y no te cansas de contar una y otra vez.

Muy a nuestro pesar, Khan es ya parte del pasado del KAMELOT, la banda ha tenido muy claro que van a seguir adelante (no es ni el primer miembro que cambian ni el primer cantante que relevan) y los pasos que han seguido han sido tan inteligentes como acertados.

Por un lado, el poner al micrófono a Tommy Karevik ha sido todo un acierto tanto por la elección en sí como en la manera de hacerlo. ¿Canta bien Tommy? Bueno, en KAMELOT han decidido ser conservadores con el tipo de cantante en lugar de arriesgarse a buscar a una persona con un registro distinto… y el resultado es que estoy seguro de que más de un fan despistado ni siquiera se va a dar cuenta de que han cambiado de cantante. Ha introducido nuevos elementos y se echan de menos otros (por ejemplo, la voz más grave que Khan en temas como The Great Pandemonium o a la que recurría cuando cantaba en directo Karma), pero ni patina en ningún momento ni en ningún momento se echa de menos a Khan (con todo lo que ello significa).

Además, Tommy llevaba ya un porrón de conciertos como cantante «invitado» de Kamelot antes de meterse en el estudio, por lo que le ha dado tiempo de sobra tanto para adaptarse a la banda como para que la banda sepa sacarle todo el jugo posible. Yo no he escuchado aún nada de su trabajo anterior al frente de Seventh Wonder, pero en breve pienso ponerle remedio.

Por otro lado, el otro problema al que se enfrentaba Kamelot era al cambio de la dupla de compositores, ya que aunque el peso recaía principalmente sobre su guitarrista Thomas Youngblood, también Khan era «culpable» del sonido y las composiciones de la banda. Ante tal tesitura, Youngblood ha decidido apoyarse sobre ese virtuoso que tienen a los teclados que se llaman Oliver Palotai y también sobre el propio Tommy Karevik. Dicen que el trabajo en equipo siempre tiene su ventaja sobre el trabajo en solitario.. Y, si además te echa un cable Sasha Paeth con la producción y dos portentos como Elize Ryd y Alissa White-Gluz a las voces pues lo raro es que las cosas salgan mal. Como dice un amigo mío, «con buena picha, bien se folla».

Silverthorn no es un disco fácil. No entra a la primera y es un fiel reflejo de la deriva instrumental que KAMELOT dejó entrever en The Ghost Opera y mostró plenamente con Poetry for the Poisoned. Es un disco lleno de sonidos pesados y sin demasiados brillos que hagan a un tema destacar, con multitud de cambios de ritmo y donde, a mi parecer, los teclados tienen demasiado peso en toda la linea melódica de cada canción y, sin embargo, el buen hacer de Casey Grillo a la batería pasa peligrosamente desapercibida.

Arranca con una intro de esas que escuchas una vez y, salvo porque el dichoso teclado se te mete en la cabeza durante un par de días, ya no vuelves a escuchar en la vida, para continuar con Sacrimony (Angel of Afterlife), que es a su vez el primer single del disco (si no habéis visto el video, aquí os dejo el enlace). Y aquí me encuentro el primer punto negativo de Silverthorn, ya que hasta la fecha KAMELOT había demostrado ser, posiblemente, el grupo que mejor sabe abrir un disco. Desde aquel The Fourth Legacy, si te pillaba escuchando el arranque de su disco nuevo en el bus o por la calle (anda que no sonó el Epica veces en mi discman…), la gente se pensaba que estabas poseído y a ti te la sudaba completamente porque lo estabas flipando que no veas. Sin embargo, algo falla en ese tema que, a pesar de ser de los mejores del disco, le falta el punch que en anteriores ocasiones han mostrado gala.

Ashes to Ashes y Torn me aburren un poco, pero sí es cierto que justo después empiezan el material interesante: Song for Jolee es un baladón de impresión donde Tommy despeja todas las dudas que pudiéramos tener sobre él, Veritas es un medio tiempo donde la banda despliega todo su arsenal de recursos (riffs pesados, partes oscuras, coros, pasajes instrumentales, quiebros con la voz, …) y My Confession es, sin duda, el mejor tema del disco y la primera vez en que te dan ganas de no avanzar y escuchar con tranquilidad varias veces la misma canción. Un trallazo de esos que, a saber por qué, no es el single del disco y que me muero de ganas de ver cómo suena en directo.

Silverthorn y Falling like the Fahrenheit son dos buenos cortes pero que les falta (o les sobra) algo… Cosa que no ocurre con Solitaire, donde una vez más vuelven a rozar la matrícula de honor: una linea vocal excepcional, unos cambios de ritmo geniales, un adorno de teclado correcto en el momento correcto, … Bravo.

Finalmente, Silverthorn se cierra con Prodigal Son y la instrumental, insulsa y prescindible Continuum. Prodigal Son es el tema más largo de todo el disco y su estructura recuerda muchísimo a Memento Mori. Una vez más, por momentos es una canción brillante, pero hay ciertos tramos en los que no nos dice nada e, incluso, aburre un poco. A mi parecer, aquí han intentado echar toda la carne en el asador y les ha quedado una canción demasiado pretenciosa.

En resumen, Silverthorn no es ni mucho menos es un mal disco. Estoy de acuerdo con algo que he podido leer en una de las críticas del disco, donde opinan que «Es el mejor disco de KAMELOT desde The Black Halo, pero a los grandes hay que siempre exigirles mucho más, y el caso es que KAMELOT lleva ya demasiado tiempo produciendo discos con algunas canciones sobresalientes… pero ni mucho menos discos sobresalientes.

 

KAMELOT son:

Tommy Karevik – Voz
Thomas Youngblood – Guitarras
Sean Tibbets – Bajo
Oliver Palotai – Teclados
Casey Grillo – Batería

 

TRACKLIST:

1. Manus Dei
2. Sacrimony (Angel of Afterlife)
3. Ashes to Ashes
4. Torn
5. Song for Jolee
6. Veritas
7. My Confession
8. Silverthorn
9. Falling Like the Fahrenheit
10. Solitaire
11. Prodigal Son
12. Continuum

 

Puntuación: 7/10

Discográfica: Steamhammer (SPV)

Autor: Jorge Navas Alejo

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