Kissin’ Dynamite - Kissin’ Dynamite

Crítica

Hay despedidas que suenan a punto final y otras que prefieren levantar el puño antes que bajar el telón. Kissin’ Dynamite, el noveno álbum de los alemanes, pertenece claramente a la segunda categoría. La última grabación de Hannes Braun como vocalista no es un ejercicio de nostalgia ni un réquiem por una etapa que termina, sino una celebración de todo lo recorrido: seis canciones nuevas y siete clásicos de sus primeros años que regresan con un sonido más grande, más contundente y con la perspectiva que casi dos décadas de carrera han dejado en la banda. Un álbum que mira al pasado con una sonrisa, pero que, sobre todo, deja la puerta abierta a lo que venga después.

La fórmula es tan sencilla como efectiva: seis canciones nuevas y siete regrabaciones procedentes de Steel Of Swabia (2008) y Addicted To Metal (2010), revisadas con la producción, el sonido y, sobre todo, la experiencia adquirida por la banda durante casi dos décadas. El resultado no pretende reinventar a Kissin’ Dynamite. Más bien busca demostrar qué ha quedado de aquellos chavales de Swabia y cuánto han cambiado desde entonces.

“Glory Days” se encarga de abrir el álbum y lo hace desde un terreno más rockero que metálico. Es un comienzo luminoso, melódico y deliberadamente accesible, con uno de esos estribillos destinados a ser coreados en directo. “I Salute You” mantiene la línea, aunque incorpora la colaboración de Saltatio Mortis y sus elementos folk, aportando algo más de personalidad a una canción construida alrededor del habitual gusto de la banda por los himnos de estadio.

A partir de ahí, Kissin’ Dynamite deja una impresión bastante clara: cuando el grupo se concentra en sus fortalezas, resulta tremendamente eficaz, pero rara vez busca caminos inesperados. “Night Is Calling”, con su inequívoco perfume ochentero y sus coros de “oh-oh-oh”, juega sobre terreno conocido, mientras que “I’ll Be” eleva considerablemente el nivel de energía y se presenta como uno de los momentos más redondos de las nuevas composiciones. “Nothing Breaks Like A Heart” introduce una tonalidad más contenida y melancólica antes de que “Good In Goodbye” cierre el álbum con una lógica difícil de discutir.

Porque esa última canción es, inevitablemente, algo más que una balada. Su posición en el repertorio y el contexto de la despedida de Braun convierten cada frase en una especie de brindis de cierre. No hace falta exagerar el componente sentimental: la canción funciona precisamente porque Kissin’ Dynamite no convierte el álbum en un ejercicio de nostalgia lacrimógena. Hay emoción, sí, pero también una voluntad evidente de celebrar lo vivido.

La otra mitad del disco encuentra su principal atractivo en las regrabaciones. Y aquí el experimento tiene bastante más sentido de lo habitual. Escuchar ahora canciones como “Heart Attack”, “Steel Of Swabia”, “Love Me Hate Me” o “Against The World” permite comprobar hasta qué punto ha evolucionado la banda, especialmente su cantante. La voz de Braun conserva aquella personalidad reconocible, pero ahora suena más madura, segura y poderosa. Es, probablemente, el elemento que mejor conecta pasado y presente.

Además, las colaboraciones aportan diferentes matices. Amaranthe aparece en “Out In The Rain”, Anna Brunner participa en “Lie To Me”, mientras que Eklipse aporta sus arreglos de cuerda a “Against The World”. Y “Steel Of Swabia” recibe una inyección adicional de músculo con Ralf Scheepers y Sam Totman, convirtiendo la revisión de uno de los primeros himnos del grupo en uno de los momentos más contundentes del álbum.

No todo funciona con la misma intensidad. La apuesta constante por melodías inmediatas y grandes coros hace que algunos pasajes resulten previsibles, y quienes esperen una evolución radical probablemente encontrarán pocas sorpresas. Kissin’ Dynamite juega sobre seguro y, en determinados momentos, demasiado seguro. Algunas estructuras, melodías y recursos parecen familiares incluso dentro de la propia discografía del grupo.

Pero exigirle a Kissin’ Dynamite que deje de ser Kissin’ Dynamite sería perder de vista precisamente aquello que ha construido su identidad. La banda siempre ha entendido el rock como una experiencia colectiva: guitarras contundentes, melodías reconocibles, grandes estribillos, cierta teatralidad y una vocación inequívocamente festiva. Aquí no hay intención de convertirse de repente en una banda experimental. Y tampoco falta hace.

Por eso Kissin’ Dynamite funciona mejor entendido como un álbum de transición que como una simple despedida. Recupera canciones de los comienzos, las pone en manos de una banda mucho más experimentada y las acompaña de material nuevo que mira hacia delante. El resultado no es perfecto ni pretende ser revolucionario, pero sí coherente, honesto y especialmente apropiado para cerrar una etapa.

Hannes Braun se marcha dejando su voz en un disco que resume bastante bien lo que ha representado para Kissin’ Dynamite: melodía, energía, carisma y una capacidad casi natural para convertir una canción de rock en un himno colectivo. Su evolución vocal convierte además las regrabaciones en algo más que un simple ejercicio de arqueología discográfica: son el testimonio de todo lo que ha ocurrido entre aquellos primeros años y el presente.

Ahora queda por descubrir qué sucederá cuando el micrófono cambie de manos. Esa incógnita pertenece ya al futuro. Antes de afrontarla, Kissin’ Dynamite se concede un último gran brindis junto a Hannes Braun. Y, fiel a su estilo, prefiere despedirse con los amplificadores a todo volumen, los puños en alto y un estribillo preparado para ser cantado una última vez a pleno pulmón.

Listado de temas:

1. Glory Days
2. I Salute You
3. Heart Attack
4. Night Is Calling
5. Out In The Rain
6. Love Me Hate Me
7. Lie For Me
8. I’ll Be
9. Steel Of Swabia
10. Against The World
11. Nothing Breaks Like A Heart
12. Only The Good Die Young
13. Good In Goodbye

 

Line Up:

Hannes Braun – Voz
Ande Braun – Guitarra
Jim Müller – Guitarra
Steffen Haile – Bajo
Sebastian Berg – Batería

 

Puntuación: 8/10

Discográfica: Kissin’ Dynamite Records

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