Crítica
El ascenso en la carrera de LEPROUS no sorprende a ningún fan del metal progresivo. Su trayectoria ha sido siempre ambiciosa e interesante, dibujando un estilo y un sonido más personal en cada disco. El talento de los noruegos es innegable y no cabe duda que la experiencia adquirida durante los años en los que fueron la banda de Ishahn les ha servido para desarrollar su potencial de forma eficiente y sorprendente. Desde sus comienzos con su segundo disco “Tall Poppy Syndrome” las ideas y la capacidad de la banda resultaban claras y comenzaron a calar entre los fans. Con “Bilateral” se pusieron en el punto de mira y levantaron la sorpresa y el entusiasmo de un sector considerable de la escena progresiva. En 2013 pusieron en el mercado “Coal” y el recibimiento fue superlativo, aupándoles a un nuevo estatus y convirtiéndoles, con cuatro discos en el mercado, en una de las grandes promesas de la escena. Las expectativas con la banda han crecido en proporción directa a la esperanza que se tiene depositada en el conjunto Noruego para llevar el género un paso más allá, para explorar fronteras desde un nuevo ángulo (y con mucha mucha suerte, quizás incluso alguna frontera nueva y emocionante).

Cuando se habla de un nuevo disco en la carrera de un grupo así, y especialmente en el ámbito progresivo, siempre se espera que se trate de un disco más innovador, transgresor y completo que el anterior. Siempre se espera que cada nuevo disco marque un antes y un después, un punto seminal en la carrera del grupo. Esta pretensión no solo es imposible de satisfacer, sino que resulta también injusta y nos lleva a menosprecios y confusiones con algunos trabajos. Y uno de ellos bien podría ser el nuevo disco de LEPROUS, titulado “The Congregation”. El disco nos llega con la difícil tarea de alcanzar las expectativas generadas por “Coal” y eso puede acarrear que las primeras impresiones nos lleven a considerar este trabajo como un esfuerzo menos meritorio de lo que es en realidad.
Voy a decirlo desde ya: “The Congregation” no es un disco más innovador que “Coal”, no va a tener el mismo impacto que “Coal” y no va a marcar un antes y un después en la carrera de LEPROUS como hizo “Coal”. Desnudémonos de esas pretensiones utópicas y centrémonos en la realidad de la música. Porque en ese apartado “The Congregation” si que tiene mucho que decir, y todo bueno. Lo primero de lo que nos damos cuenta con este trabajo (si se tiene cierta experiencia con la música progresiva) es que se trata de un disco que requiere más escuchas que su predecesor: es menos directo y muchos temas son más “profundos”. Esta característica (que no puede calificarse ni buena ni mala) es uno de los principales puntos por los que el impacto de este nuevo trabajo no será el de “Coal”. El segundo aspecto a destacar en la primera escucha es el sonido general de este trabajo: si se ha seguido la carrera del grupo no será difícil posicionar este disco como una especie de paso intermedio entre “Bilateral” y “Coal”, llenando el salto evolutivo entre ambos ¿Quiere esto decir que “The Congregation” es una regresión en la trayectoria de los noruegos? Rotundamente no: el sonido general del disco, su impronta más inmediata lo posiciona en ese lugar, pero el enfoque con el que se abordan las trayectorias, el uso de los distintos recursos al alcance del grupo, el planteamiento estructural del disco y sus temas… son todos aspectos que encuentran nuevos caminos y formas de manifestarse en este trabajo, perfilándolo como el esperado paso adelante, aunque sea un paso más sutil, menos inmediato y, en algunos aspectos, más elegante de lo esperado.
A través de temas como la ya conocida “The Price”, “Third Law” o la intensa “Rewind” (la percusión casi tribal de este tema y la fuerza de su estribillo lo convierten en una de las piezas de este trabajo que más rápidamente se me han grabado en el cerebro) LEPROUS comienzan a caminar el nuevo camino que ellos mismos han trazado, desenmarañando un complejo entramado de ideas, influencias y recursos que, como ya han demostrado sobradamente en discos anteriores, pueden llevarles desde un rock progresivo bordeando en la fusión jazz y muy deudor de KING CRIMSON hasta un metal progresivo agresivo y oscuro que mira a la trayectoria de bandas como OPETH, los post-hardcore NEUROSIS o el trabajo en solitario del propio ISHAHN. La mezcla de todas estas tendencias les ha permitido presentar temas como “Not Even A Name”, “Disclosure”, “Mediocrity Wins”, “Salt” o “Contaminate Me” a lo largo de su carrera y este nuevo trabajo no iba a estar carente de ello, como demuestran composiciones como la fantástica “The Flood”, “Red” o la atractiva “Slave”.
Con temas como “Triumphant” (con ciertos toques que me hacen pensar en MUSE), “Within My Fence” o “Down” nos encontramos a una banda que busca nuevas tendencias que incluir a su ya amplio repertorio, marcando algunos de los temas más sorprendentes del disco, y también posiblemente los que más análisis necesitan para llegar a comprenderse y apreciarse en su totalidad. Sin embargo, hay un tema que me gustaría destacar por encima del resto: se trata de “Moon”, un corte que supera por poco los siete minutos en el que, desde mi punto de vista y en mi humilde opinión, la banda ha conseguido algo verdaderamente especial y mágico, uno de esos temas que hacen más grande a un grupo y que, sin duda, será toda una delicia en directo.
Por último, la banda cierra con “Lower” siguiendo la tónica del disco y poniendo así un excelente punto y final a este capítulo, que nos deja un claro y brillante “continuará” para la carrera de LEPROUS. “The Congregation” es un muy buen disco, que requiere más escuchas que “Coal”, pero que no tiene nada que envidiarle. Muy acertado.
TRACKLIST:
01.- The Price
02.- Third Law
03.- Rewind
04.- The Flood
05.- Triumphant
06.- Within My Fence
07.- Red
08.- Slave
09.- Moon
10.- Down
11.- Lower
LEPROUS son:
Tor Oddmund Suhrke – Guitarra, Voz
Einar Solberg – Voz, Sintetizador
Øystein Landsverk – Guitarra
Martin Skrebergene – Bajo
Baard Kolstad – Batería




