Madball – Not Your Kingdom

Crítica

Han pasado ocho años desde For the Cause y, en un panorama donde muchas bandas históricas optan por vivir del legado o suavizar su sonido para adaptarse a nuevos tiempos, Madball demuestra que sigue siendo una excepción. Con Not Your Kingdom, su décimo trabajo de estudio, los neoyorquinos no solo mantienen intacta la esencia que los convirtió en una institución del NYHC, sino que entregan un álbum sólido, contundente y sorprendentemente fresco, capaz de mirar hacia el futuro sin renunciar a las raíces que los definieron hace casi cuatro décadas.

Hablar de Madball es hablar de una de las formaciones más representativas del hardcore neoyorquino. La banda liderada por Freddy Cricien continúa siendo un referente por su honestidad, su compromiso y una trayectoria marcada por la coherencia. Esa filosofía impregna cada uno de los cortes de Not Your Kingdom, un disco que transmite rabia, inconformismo y determinación desde el primer segundo, pero que también deja espacio para la reflexión y una mayor profundidad emocional.

El álbum arranca con «Tethered», una declaración de intenciones que despeja cualquier duda sobre el rumbo de la banda. Riffs contundentes, ritmo demoledor y la característica voz de Cricien marcan un inicio explosivo que conecta inmediatamente con el sonido clásico de Madball. Es hardcore directo, sin adornos innecesarios, pero con una producción moderna que aporta mayor contundencia sin restar autenticidad.

Uno de los grandes aciertos del trabajo llega con «Rebel Kids», primer sencillo y posiblemente uno de los temas más inspirados del disco. La canción combina el groove característico del grupo con una mayor carga metálica, construyendo un auténtico himno destinado a convertirse en imprescindible en sus conciertos. El mensaje resulta especialmente significativo, reivindicando el espíritu inconformista de quienes crecieron cuestionándolo todo y recordando que la rebeldía nunca debería convertirse en una moda pasajera.

Ese ligero acercamiento al metal continúa en «What Say You», corte que da sentido al propio título del álbum. Sin abandonar el hardcore, Madball introduce estructuras algo más elaboradas y riffs de mayor peso, logrando ampliar su sonido sin perder agresividad. La interpretación vocal de Cricien también muestra más matices, alternando la contundencia habitual con una expresividad que aporta fuerza al discurso.

La sección rítmica desempeña un papel fundamental durante todo el álbum. La incorporación definitiva del bajista Paul Delaney encaja de forma natural junto al veterano batería Mike Justian, ofreciendo una base sólida y poderosa que sostiene cada composición. Temas como «Stab Wounds» o «Life’s A Mural» destacan precisamente por esa combinación entre velocidad, groove y precisión, recordando que Madball sigue dominando el equilibrio entre la violencia sonora y el control absoluto del ritmo.

El disco mantiene una intensidad constante gracias a piezas breves y demoledoras como «Flammable», «Don’t MisStep» o «IWI», auténticas descargas de adrenalina que condensan toda la esencia del hardcore clásico en apenas unos minutos. Son canciones concebidas para el directo, donde seguramente alcanzarán una dimensión todavía mayor entre círculos de pogo y escenarios abarrotados.

Pero Not Your Kingdom no vive únicamente de su agresividad. También deja espacio para composiciones con un mayor peso emocional. «Family First» representa perfectamente esa faceta más personal del grupo. Lejos de sonar forzada, la canción reivindica uno de los valores fundamentales del hardcore neoyorquino: la familia entendida como vínculo, apoyo y responsabilidad compartida. Su desarrollo, que comienza con un tempo más pausado antes de estallar con enorme contundencia, convierte el tema en uno de los momentos más memorables del álbum.

Líricamente, Freddy Cricien continúa mostrando una visión crítica de la realidad. Sus textos hablan del desencanto político, las desigualdades sociales, la manipulación del poder y la necesidad de mantenerse fiel a los propios principios en una sociedad cada vez más polarizada. Sin caer en discursos grandilocuentes, transmite una sensación de autenticidad que refuerza todavía más el mensaje del disco. Son letras nacidas desde la experiencia personal y la observación, alejadas de cualquier artificio.

La producción, realizada junto a Andrew Baylis en Nashville, supone otro de los grandes aciertos. El sonido resulta limpio y poderoso, permitiendo que cada instrumento encuentre su espacio sin perder la crudeza indispensable para un álbum de hardcore. Las guitarras suenan más pesadas que en anteriores trabajos, el bajo adquiere un protagonismo notable y la batería golpea con una contundencia constante que aporta enorme dinamismo al conjunto.

Quizá el mayor mérito de Not Your Kingdom sea precisamente ese equilibrio entre tradición y evolución. Madball no pretende reinventar el hardcore ni seguir tendencias actuales, pero tampoco se limita a repetir fórmulas conocidas. Introduce pequeños matices que enriquecen su propuesta sin romper nunca la identidad de la banda, demostrando que todavía existe margen para evolucionar dentro de un estilo tan definido.

Con este décimo trabajo, Madball reafirma su condición de referente absoluto del NYHC. Not Your Kingdom suena contemporáneo sin perder un ápice de credibilidad, mantiene intacta la intensidad que siempre ha caracterizado al grupo y demuestra que, después de casi cuarenta años de carrera, Freddy Cricien y los suyos siguen teniendo mucho que decir.

Listado de temas:

1 Tethered
2 Flammable
3 Rebelude
4 Rebel Kids
5 Don’t MisStep
6 What Say You
7 Stab Wounds
8 Sunrise
9 Life’s a Mural
10 Family First
11 Clockwork
12 IWI
13 The Ride
14 Chase a Dream

 

Line Up:

Freddy Cricien — vocals
Paul Delaney — bass
Mike Gurnari — guitars
Mike Justian — drums

 

Puntuación: 8/10

Discográfica: Nuclear Blast

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