Crítica
Es gratificante ver como aún hay bandas que después de veinticinco años de lanzamientos siguen caminando por la escena con el paso igual de firme. Tan solo un año después de “Somewhere Else”, Marillion vuelven a la escena presentando su decimoquinto disco de estudio, un album doble titulado “Happiness Is The Road” que sale al mercado exactamente 25 años después de su primer lanzamiento “Script For A Jester’s Tear”.
“Happiness is The Road” me parece uno de los proyectos más ambiciosos y elaborados que hemos podido ver este año en un grupo. El rock progresivo se une en este disco al blues, el jazz, el soul y a un sinfín de tesituras para regalarnos un disco memorable, en el que todos los seguidores del grupo van a poder encontrar algo que les guste. Sinceramente me sorprendería mucho encontrar algún aficionado al rock progresivo que no cuente este album como uno de los más sólidos del género este año.
Cómo ya he dicho se trata de un doble disco. El primer CD de “Happiness Is The Road” lleva como segundo nombre “Essence” y se trata de un viaje musical por una tierra de sensaciones, sueños e imágenes creadas en nuestra mente por unas composiciones sorprendentes.
“Essence” es una experiencia que merece la pena disfrutar con calma y de forma ininterrumpida. El disco comienza con “Dreamy Street”, un tema corto que sirve de Intro para el disco. Un piano nos da la bienvenida y marca nuestros primeros pasos por esta carretera hacia lo desconocido.
Steve Hogarth es capaz de dotar a su voz de una insospechada variedad de matices, lo que le confiere a las canciones un aire de interpretación que aumenta la sensación de estar recorriendo un camino a lo largo de una vida, sin saber a dónde nos llevará el destino. En “This Train Is My Life” nos vamos a topar con un juego melódico magistral. Marillion consiguen en este disco que cada tema enlace de forma perfecta con el anterior, llevando los cambios de forma muy sutil y agradable en cada canción, logrando una transición completa. Es como asistir a la evolución de un gusano de sea a una flamante mariposa en el transcurso de los algo más de cincuenta y seis minutos que dura este primer volumen.
En cada nuevo corte la pequeña criatura da un nuevo paso hacia delante, formando paulatinamente su nuevo ser. “Essence” es el tercer corte de este disco y volvemos a toparnos con una creación melódica increíble. Las estructuras de los temas, la sutileza en los cambios de ritmo y las fabulosas interpretaciones consiguen que este viaje sea un trayecto en primera clase. A mi el disco me evoca la evolución de una persona desde su más tierna infancia a la madurez de sus días.
Casi podría decir que desde “Dreamy Street” hasta “Essence” somos un pequeño niño que comienza sus pasos por el teatro del mundo. “Wrapped Up In Time”, cuarto tema del album, se me antoja un corte transitorio, en el que dejamos de ser niños para convertirnos en unos adolescentes. Me resulta muy difícil abordar cada tema de este primer volumen de Happiness Is The Road por separado, ya que en este disco es una evidencia innegable que cada corte forma parte de un todo. Por ello no encuentro las palabras adecuadas, o simplemente no me siento cómodo analizando musicalmente cada canción. Prefiero analizar el disco como un todo. Una única pieza dividida en varios actos en los que esta “esencia” evoluciona hasta conseguir un ser magnífico y completo.
“Liquidity” es el siguiente paso de nuestro tema y es uno de mis momentos preferidos de este disco. Las primeras imágenes adolescentes de esta criatura que tenemos ante nosotros. Una delicia de tema que fluye guiándonos hasta “Nothing Fills The Hole”. El viaje no es corto, ni sencillo. Hay un sinfín de cambios y evoluciones, un cúmulo de hermosas circunstancias. Tenemos que estar preparados para seguir nuestro camino de baldosas amarillas a través de temas como “Woke Up” y “Trap The Spark”, los maravillosos cortes en los que nuestra criatura adolescente comienza y culmina su transición hacia el mundo adulto, desembocando en la sólida “State Of Mind”.
Tras “State Of Mind” nos llega el tema título del disco, un corte de más de diez minutos que resume bastante bien la experiencia adquirida por nuestra criatura, que nos muestra toda la extensión del viaje y cada evolución sufrida hasta este punto, en una pieza musical sublime. Para definir el espíritu musical del tema no se me ocurre que otros grupos medianamente recientes citar, pero si podría decir que se trata de un corte que trabaja con la estructuralidad de Brams enmarcada en el sentido melódico de Barbieri. Y soy consciente de que me habéis entendido tres; lo siento pero no se expresarlo de otra forma. Para finalizar este primer volumen de Happiness Is The Road el grupo nos ha dejado “Half Full Jam”, un track oculto que supone la culminación de un viaje, las consecuencias de la evolución a la que hemos asistido en este disco.
Es verdaderamente complicado abarcar la variedad musical que este disco ofrece con palabras, el juego de luces y sombras y la genialidad compositiva de un grupo que nunca, o casi, defrauda a sus seguidores y que lleva veinticinco años lanzando discos sobresalientes. “Happiness Is The Road – Volume I: Essence” llega a su fín, el viaje ha concluido, pero no el nuevo trabajo de Marillion.
Traso “Essence” esta la segunda parte de esta obra: “The Hard Shoulder”; una experiencia totalmente distinta a la anterior, pero no por ello menos genial.
Este segundo volumen esta construido de forma que puede disfrutarse en conjunto, pero cada tema es un mundo aparte. Por ello voy a pasar a analizarlos individualmente, método que creo es el que mejor se ajusta a la naturaleza de este trabajo.
1.-Thunder Fly: Comienza con una ligera introducción que rápidamente da paso a una melodía atrayente y de corte setentero. Nos vamos a enfrentar a una canción de algo más de seis minutos que se encuadra a la perfección en el Rock Progresivo más clásico, pinceladas de psicodelia incluidas. Cambios de ritmo, variaciones en las melodías y una interpretación de primer nivel. Un gran tema con una excelente labor a las seis cuerdas.
2.- The Man From The Planet Marzipan: Este es uno de mis cortes preferidos en este volumen de Happiness Is The Road. Casi ocho minutos en los que Marillion nos muestran su capacidad para mantener la esencia del más puro rock progresivo sin dejar de lado su gusto por otros estilos. Pinceladas jazzys, sonidos progresivos más actuales que en el tema anterior y la clase que siempre ha destinado la banda. Compositivamente estamos ante una pequeña joya, con una batería impresionante y unos arreglos a la altura del tema. “Chapeau” por la producción.
3.- Asylum Satellite #1: Se trata de la composición más larga de este segundo volumen. Comienza con una suave introducción instrumental, con sintetizadores, bastante influencia jazz y los atisbos que nos hacen pensar en una interesante canción. Marillion no engañan: es una gran canción. Le falta algo del feeling que si tiene su predecesora para ser uno de los mejores temas del disco, sin embargo su estructura es impresionante y compositivamente se trata de una genialidad. Otro buen tema, con muy poco que objetar.
4.- Older Than Me: Este es otro de mis preferidos personales. Es el más corto de este volumen y uno de los más interesantes. En tres minutos consigue concentrar una composición muy rica, llena de feeling y grandes momentos interpretativos. Esta canción es auditivamente como un zumo al gusto: dulce, fresca y enriquecedora.
5.- Throw Me Out: Esta canción es algo distinta del resto del disco porque tiene unas influencias que se alejan en muchos puntos del rock progresivo más clásico. Su sonido tiene mucho peso blues y soul y compositivamente la música clásica es aquí una influencia muy importante (pensemos en Stravinsky por un instante). Un gran tema con unos arreglos excepcionales.
6.- Half Of The World: Un corte más habitual en el estilo del grupo, presentando todos los elementos habituales de Marillion. Sigue una linea similar a la de “Thunder Fly”, demostrando de nuevo una excepcional capacidad compositiva y una más que reseñable habilidad como intérpretes.
7.- Whatever Is Wrong With You: Uno de los mejores temas de las dos partes de este doble trabajo. Compositivamente es una pequeña maravilla, llena de cambios sutiles, melodías pegadizas y una agradable mezcla de clasicidad(si es que esta palabra existe) y progresividad. Interpretativamente es sencillamente perfecta.
8.- Especially True: Se trata de un tema con bastante fuerza y mucha garra. Es pegadiza en muchos aspectos y destila un gran feeling, lo que la convierte en uno de los temas más difíciles de olvidar de este decimoquinto trabajo de Marillion. Como hasta ahora, muy bien compuesta interpretada. Un nuevo acierto.
9.- Real Tears For Sale: La encargada de cerrar este disco es una de mis favoritas y una de las mejores composiciones que nos ofrece el grupo en este gran trabajo. Un sinfín de variaciones, unas construcciones melódicas dignas de los mejores maestros y una interpretación de bandera. Estas son las señas de identidad de un tema melancólico en muchos aspectos y esperanzador en otros tantos.
En resumen, este doble esfuerzo de Marillion es sin lugar a dudas uno de los trabajos más elaborados del año y una parada obligada para los fans del rock progresivo. Altamente recomendable.
Puntuación: 9’7





