MARKUS GROSSKOPFS' BASSINVADERS – HELLBASSBEATERS

Crítica

Pongámonos en antecedentes. Allá por el 2006, el eterno y simpático bajista de Helloween, Markus Grosskopfs, se encontraba en un bar tomándose unas copas y, quizás tras una reflexión profunda o fruto de la más notable evidencia se percató de que era tiempo de reclamarse un nombre compositivo en la escena metálica.

Vista la escasa participación en materia compositiva a la que sus compañeros le han dejado siempre acceder y los no excesivamente resaltables resultados de las contadas ocasiones en que ello ha ocurrido Markus se plantó con su “4 cuerdas” a la espalda y tuvo una idea. ¿Por qué no demostrar su valía con un disco de elaboración propia y prescindiendo de aquellos elementos que siempre se habían puesto, de forma lógica, sobre él?

Así se presentó en Frontiers Records con la idea de producir un trabajo en el que no se pudiera encontrar ni una sola guitarra. Un disco de puro heavy rock facturado únicamente con bajos dando forma a los temas. La curiosidad recorrió las mentes de los responsables del sello, el visto bueno puso en marcha BASSINVADERS y, haciendo honor a su título, Markus llamó a sus invitados o Hellbassbeaters y a la cita acudió lo más granado del panorama internacional a las cuatro cuerdas. De auténtico lujo es la lista:

Billy Sheehan (STEVE VAI, MR. BIG, DAVID LEE ROTH)
Rudy Sarzo (DIO, OZZY OSBOURNE, WHITESNAKE, QUIET RIOT)
Lee Rocker (STRAY CATS)
Marco Mendoza (THIN LIZZY, WHITESNAKE, TED NUGENT)
DD Verni (OVERKILL)
Wyzard (MOTHERS FINEST)
Dirk Schlchter (GAMMA RAY)
Joey Vera (ARMORED SAINT, FATES WARNING, ANTHRAX)
Stig Pedersen (D.A.D)
Nibbs (SAXON)
Tobias Exxel (EDGUY)
Jens Becker (GRAVE DIGGER, RUNNING WILD)
Dennis Ward (PINK CREAM 69)
Peter Baltes (ACCEPT)
Jan S. Eckert (MASTERPLAN)
Michael Mller (JADED HEART)
Schmier (DESTRUCTION)
Tom Angelripper (SODOM)
Peavy (RAGE)

A la voz nos encontramos con un estupendo trabajo de Apollo Papathanasio, alternado con el d Jesper Binzer y colaboraciones puntuales de Peavy Wagner y Schmier en determinados temas. La batería es cosa del, cada vez más presente, André Hilgers (AXXIS, RAGE, SILENT FORCE) y Stefan Arnold (GRAVE DIGGER).

El resultado de todo ello es un álbum muy variado, que recorre una amplia variedad de estilos en sus 14 cortes con todos los elementos básicos para hacer su escucha bastante amena y supera la previsible sorpresa curiosa que produce encontrarse con temas exclusivamente formados por bajos de todo tipo que hacen las veces de unas guitarras distorsionadas ausentes o auténticos solos y duetos veloces y magistrales. Por el contrario deberíamos destacar que la total carencia de 6 cuerdas y la longitud del plástico pueden acabar haciéndolo algo monótono. Pero, antes, paseémonos un rato por los temas que componen Hellbassbeaters.

Para ello, y evitando una lectura excesivamente tediosa, obviaré detallar la participación de tan extensa lista de bajista en cada uno de los temas y dejaré su descubrimiento y sorpresa a aquellos que accedan al disco por la vía tradicional.

“Awakening the bass machine” es aquello que su título indica. Una intro simple donde graves notas y una gran distorsión calientan motores. Rápidamente da paso a “We Live”. En él sorprende aclimatarse a este nuevo ambiente creado por Markus y, sin duda, más de uno esbozará una sonrisa por el estupendo sonido que reforma todos los elementos convencionales con el objetivo de llegar a un tema directo, limpio y sencillo, con una gran voz de Apollo en un estribillo de heavy rock pegadizo que alterna unos juegos de bajo muy interesantes. Buen comienzo.

Como ya dijimos la nota predominante de este proyecto es la variedad y pronto nos percatamos de ello. “Armaggedon” y “Godless Gods” se presentan como temas de puro y auténtico thrash facturado con las notas gravemente sucias y rápidas. Sin grandes alardes y muy salvajemente simples. Entre ellos “Romance in Black” se cuela como un medio tiempo donde cobra por primera vez protagonismo la característica voz de Peavy Wagner, gracias a la cual hablar de que el tema suena a Rage se revela como innecesario a la vez que perfectamente definitorio. Mucho sentimiento que se eleva por encima del protagonismo de los instrumentos de 4 cuerdas que le dan cuerpo.

Los dos mejores temas del disco aparecen a continuación bajo los títulos de “Empty Memories” y “Boiling Blood”. El primero destaca en su sección más progresiva combinada con una melodía rápidamente reconocible en las raíces “Helloween” de Markus y una sección intermedia muy jazzy que aligera los primeros síntomas de monotonía que van apareciendo en nuestra escucha. El segundo es parecido al anterior pero se compone de un estribillo mucho más trabajado y un solo de bajo tremendamente asombroso y rápido en la línea de los grandes momentos melódicos de aquellos “Keeper of the Seven Keys”. Quizás de los mejores temas del álbum.

Volvemos a encontrarnos con nuestro amigo Peavy y, si en el cuarto corte era ya reconocible, aquí se desenvuelve en una composición creada exclusivamente para su registro. Revelador tema que no hace sino poner en evidencia las bases sobre las que se asienta la música de Rage y donde disfrutamos de una buena composición y una sección media muy groove.

Hay tiempo también para el hard rock, de corte macarra y juguetón pero extremadamente simple. “The Asshole Song”. Su título lo dice todo. Referencias a Hellacopters o a Red Hot Chilli Peppers y ale, a cantar cerveza en mano que son dos días… Y, cómo no, no podía faltar en este disco un guiño a Mötorhead. “Dead from the eyes down” se presenta en perfecta concordancia con su predecesor. Sucio, directo y rápido (como su dual solo de bajo).

Hasta aquí, teníamos un buen disco, muy curioso y con gran variedad, si bien algo de irregularidad y alti-bajos compositivos, que, sin ton ni son se hacen más que palpables en dos temas que, para un servidor, directamente sobran. A estas alturas de álbum la profundidad sonora de los temas y la falta de la magia de las seis cuerdas empieza a hacer mella y, si a ello le añadimos dos composiciones que aportan muy poco, tenemos un elemento que rebaja la calidad total del trabajo. “Razorblade Romance” y “Voices” pasan muy desapercibidas y más aún cuando lo que nos espera son dos estupendas versiones que ponen el punto final al sueño de una noche de Markus Grosskopfs. “Eagle Fly Free” suena estupenda y tan lógica como asombrosamente fiel a la original. Sin duda una joya que guardar en nuestra discoteca de rarezas.

Y para acabar, rock and roll y coros del más puro blues en la bonus track “To Hell and Back”. Un buen postre que refresca y pone el broche final a un proyecto que encarecidamente recomiendo a todos aquellos bajistas que pululan por este mundillo con la duda de la valía de su instrumento. Claro deja Markus con su BASSINVADERS que no solo se trata de llevar el ritmo, que el mundo del bajo puede llegar a ser mucho más rico de lo que muchos creían y puede llegar a curiosas pizcas y delicias sonoras en este más que reseñable esfuerzo musical del que, siendo rigurosos, también deberíamos decir que su nivel estrictamente compositivo, con grandes alti-bajos, resalta las carencias de las que adolece el bajista en esta materia y deja un resultado final que aconseja una escucha intermitente a los oídos ajenos al trato del renombrado instrumento de 4 cuerdas.

Track List:

01.Awakening the Bass Machine 00:39
02.We Live 03:55
03.Armageddon 05:15
04.Romance in Black 05:28
05.Godless Gods 04:36
06.Empty Memories (Breaking Free) 04:23
07.Boiling Blood 04:37
08.Far Too Late 04:35
09.The Asshole Song 03:44
10.Dead Fromt He Eyes Down 03:17
11.Razorblade Romance 04:23
12.Voices 05:46
13.Eagle Fly Free 05:14
14.To Hell and Back 03:48
Puntuación: 7,5

Autor: Daniel Velasco Alonso

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