Master – Among the Seeds of Death

Crítica

Hablar de Master es hablar de una parte fundamental de la historia del metal extremo. Desde sus orígenes en Chicago, a comienzos de los años ochenta, Paul Speckmann ha defendido una forma de entender la música basada en la crudeza, la velocidad y una actitud inconformista que nunca ha necesitado adaptarse a las tendencias del momento. Más de cuatro décadas después, el músico estadounidense continúa al frente de una de las formaciones esenciales para comprender el desarrollo del death metal. Con Among the Seeds of Death, su decimosexto álbum de estudio, Master vuelve a demostrar que la fidelidad a una identidad propia puede seguir ofreciendo resultados convincentes sin necesidad de recurrir a grandes cambios estilísticos.

Este nuevo trabajo continúa la senda marcada por Saints Dispelled (2024), apostando por esa combinación de death metal, thrash y punk que constituye una de las principales señas de identidad de la banda. Aquí no encontramos intentos de modernizar artificialmente su sonido ni experimentos destinados a satisfacer las exigencias de las nuevas tendencias. Master conoce perfectamente sus fortalezas y vuelve a apostar por una fórmula que, lejos de agotarse, mantiene intacta buena parte de su capacidad para transmitir energía y agresividad.

Uno de los aspectos más destacados del álbum es su producción, potente y definida, pero respetuosa con la esencia del metal extremo clásico. El sonido posee el grosor necesario para transmitir contundencia sin perder claridad, permitiendo que cada instrumento encuentre su espacio dentro de unas composiciones que conservan ese carácter directo y visceral tan característico del grupo. El resultado conecta con el espíritu de finales de los ochenta y principios de los noventa, aunque aprovecha los recursos actuales para ofrecer una escucha sólida y equilibrada.

En el apartado instrumental, Alex Nejezchleba demuestra su capacidad para combinar riffs afilados y estructuras más elaboradas, alternando la velocidad del thrash con pasajes de marcado carácter death metal. Por su parte, Peter Bajči aporta una base rítmica dinámica, con cambios de tempo y transiciones que mantienen las canciones en movimiento sin sacrificar la contundencia. Sin embargo, uno de los grandes protagonistas vuelve a ser el bajo de Speckmann, cuyo sonido grueso y penetrante ocupa un lugar destacado en la mezcla y contribuye decisivamente a definir la personalidad del álbum.

Su voz, áspera y reconocible, continúa transmitiendo esa actitud desafiante que ha acompañado a Master desde sus primeros trabajos. A estas alturas de su trayectoria, Speckmann no necesita demostrar nada: su interpretación conserva la personalidad suficiente para recordar por qué su nombre ocupa un lugar destacado en la historia del metal extremo.

En cuanto a las composiciones, Among the Seeds of Death ofrece varios momentos especialmente interesantes. “Twas Always a Plan” abre el disco con una descarga directa de riffs veloces y energía desbordante, estableciendo desde el primer instante las coordenadas musicales del álbum. “Injustice and Lack of Remorse” destaca por su introducción de bajo, un pasaje que evoca la tradición de Cliff Burton y que aporta un matiz particular antes de dar paso a una nueva demostración de contundencia y velocidad.

La canción titular también merece una atención especial gracias a un riff de guitarra especialmente atractivo, que introduce un matiz diferente sin romper la cohesión estilística del conjunto. Por otro lado, “Within My Grasp” y “Dust’s Arrival” exploran tempos más pausados, demostrando que Master también sabe construir momentos de gran pesadez sin depender exclusivamente de la velocidad. “Unsettled Loss” sobresale por el dinamismo de la batería y su capacidad para impulsar la composición, mientras que “Let’s Revoke” cierra el recorrido con una estructura más extensa, incorporando cambios de ritmo y detalles instrumentales que enriquecen el resultado final.

Personalmente, creo que uno de los mayores méritos de Among the Seeds of Death es que no intenta convencer al oyente mediante artificios. En una época en la que muchas bandas parecen obligadas a reinventarse constantemente para mantenerse vigentes, Master ofrece algo que considero mucho más valioso: un disco que respeta su propia historia y que no necesita disfrazarse de nada para conservar su personalidad.

Escuchar a Paul Speckmann después de tantos años también invita a reflexionar sobre la importancia de músicos que han mantenido vivo el espíritu del underground cuando las modas iban y venían. Master nunca ha sido una banda especialmente preocupada por las apariencias ni por perseguir el reconocimiento de todo el mundo. Su trayectoria se ha construido sobre la constancia, el trabajo y una manera muy particular de entender el metal extremo. Y esa actitud se percibe en estas nuevas composiciones.

Uno de los detalles que más disfruto del álbum es el protagonismo del bajo. No queda relegado a un segundo plano, como sucede en tantas producciones, sino que empuja las canciones y aporta una personalidad que resulta esencial para comprender el sonido del grupo. En “Injustice and Lack of Remorse”, ese protagonismo adquiere un significado especial y ofrece uno de esos momentos que invitan a detenerse y escuchar con atención, más allá de la descarga de riffs y batería.

También me parece importante destacar que la familiaridad del disco no tiene por qué entenderse como una debilidad. Es cierto que Master no abre nuevos caminos ni pretende redefinir el death metal, pero tampoco considero que esa sea su obligación. Hay algo profundamente satisfactorio en encontrar una banda que sigue creyendo en su lenguaje musical y que continúa componiendo desde la convicción, sin renunciar a aquello que la hizo especial.

Eso no significa que todo resulte imprevisible. Algunos pasajes remiten claramente a fórmulas conocidas dentro de su discografía y del propio género. Sin embargo, cuando las canciones funcionan y la interpretación transmite esa mezcla de rabia, energía y experiencia, la ausencia de grandes sorpresas deja de ser un problema. Al menos para quienes valoramos el death metal por su fuerza, su personalidad y su capacidad para transmitir emociones sin necesidad de adornos innecesarios.

Among the Seeds of Death es un trabajo convincente que reafirma la vigencia de Paul Speckmann y compañía. Su combinación de riffs contundentes, bajo protagonista, batería dinámica y actitud punk mantiene viva una tradición que forma parte de los cimientos del metal extremo. No es un álbum revolucionario, pero sí una obra coherente, bien ejecutada y fiel a sus principios.

Personalmente, me quedo con la sensación de que Master todavía tiene algo importante que ofrecer. No por intentar demostrar que puede competir con las nuevas generaciones en términos de modernidad o virtuosismo, sino precisamente por seguir siendo una banda reconocible, con una identidad que no necesita explicaciones. En tiempos de cambios constantes, esa honestidad musical tiene un valor especial.

Paul Speckmann continúa defendiendo una forma de entender el metal que ayudó a construir y que merece seguir siendo escuchada. Among the Seeds of Death es una nueva muestra de esa perseverancia y una invitación a disfrutar del death metal sin complejos, con el volumen alto y la mente abierta.

Listado de temas:

01. Twas Always a Plan
02. Among the Seeds of Death
03. Injustice and Lack of Remorse
04. A Cell With a Door and No Slave
05. Unsettled Loss
06. Within My Grasp
07. Watch as Children Burn
08. Dust’s Arrival
09. Let’s Revoke

 

Line Up:

Paul Speckmann – Bass and vocals
Alex Nejezchleba – Guitars
Peter Bajci – Drums

 

Puntuación: 8/10

Discográfica: Hammerheart Records

<< volver a discos