MASTERPLAN – TIME TO BE KING

Crítica

Tras un tiempo de destierro, de aventuras en otras sagas, de conquistas en otros reinos, el Rey ha vuelto a reclamar el trono que le pertenece. Jorn Lande ha seguido creciendo y creciendo (ignoramos cual podrá ser el límite de excelencia de su voz pero nos deleitamos pensando en que éste no existe…) y en estos momentos se encuentra en el top ten de las voces más privilegiadas del mundo del rock y el metal… 

Ante estas premisas el resultado de continuidad de una banda como MASTERPLAN solo podía pasar por el regreso de Jorn al lugar donde su carrera sufrió un nuevo impulso de popularidad hace ya algunos años. Durante su ausencia, la gestión del reino creado por Roland Grapow tras su marcha de Helloween, fue solventada con aplomo y buenas maneras por parte del mariscal Mike DiMeo, sin que su presencia destacara en demasía y consiguiendo que un lanzamiento como «MKII» tuviera cierta repercusión, pero siempre igualándose a los trabajos más habituales dentro del power metal europeo de tintes algo hard rockeros. Y así ha ocurrido, Jorn Lande ha regresado a las filas de MASTERPLAN y con él los germanos han editado un nuevo trabajo titulado «Time To Be King» cuyo objetivo es volverles a colocar dentro de la palestra y las miradas de todos los fans del heavy metal europeo… El que lo hayan conseguido o no es lo que vamos a intentar dilucidar de aquí en adelante.

«Time to Be King» es un disco extraño. No por su música, puesto que las dotes técnicas y la solvencia compositiva de gente como Mike Terrana, Roland Grapow o el propio Lande son conocidas de sobra por todos y porque probablemente no haya oído metalero y fan del heavy metal melódico que no se haya acercado, aunque solo fuera por casualidad, a títulos como «Masterplan» (2003) o «Aeronautics» (2005). Se trata más bien de la sensación que produce, del regusto que nos deja el dejarnos caer por los 11 temas que componen este nuevo trabajo. Pronto, conforme se desarrolla el disco somos capaces de reconocer a MASTERPLAN por los cuatro costados, las guitarras y melodías creadas por Grapow, la intensidad vocal de Lande tan contínua como moderada o modulada a los requerimientos exactos de cada parte de la canción… Todos estos detalles nos llegan y se nos hacen totalmente reconocibles. MASTERPLAN suenan a MASTERPLAN y eso se mantiene en «Time to be King», donde el quinteto mantiene la esencia de sus dos primeros trabajos facturando un híbrido compositivo entre ambos que a veces consigue su objetivo de llegarnos a nuestras venas más cargadas de heavy rock y en otras ocasiones se mantiene en un limbo de nadie, un intento de recuperar la majestuosidad y el esplendor que les vio nacer que no se llega a materializar del todo al 100%.

Dentro de los temas más rabiosos y enérgicos se encuentran cosas como la inicial «Fiddle of Time» o la destacada «Far from the end of the world», sin duda una de las mejores composiciones de éste disco. Por otro lado, los MASTERPLAN más contenidos, los que tienden hacia una decadencia dulce y melódica sin perder la fuerza y la garra, se dejan caer por cortes como el majestuoso «Time To Be King», con momentos dotados de verdadera potencia en los párrafos previos al estribillo o el sencillo «Blow Your Winds», un single muy en la linea de aquél «Back For My Life» que no llega a conseguir el feeling especial que poseía éste último.

A parte de la épica, pero melancólica, «Lonely Winds of War» el resto del disco nos trae a unos MASTERPLAN muy densos, más oscuros en su desarrollo de las melodías y las estructuras generales de cada canción, con claros ejemplos como «Sun is in our hand», «Black One» o la cargada «Under the Moon», todas ellas dotadas de poderosísimas secciones de guitarra, buenas baterías y, como no podía ser de otra forma, un gran sonido conseguido por Roland Grapow a los mandos de la mesa de post-producción.

De Jorn Lande poco se puede decir que no se haya dicho ya. En su momento actual no falla una, interpreta, transmite y alecciona con sus cuerdas vocales y por supuesto es uno de los valores más seguros que posee este «Time to be king», donde aporta sensación de grandeza y mayor profundidad y trascendentalidad a cortes como «The Dark Road», personalmente uno de mis favoritos, donde la carga musical va en aumento mientras la atmósfera del piano se aprovecha de la garra proporcionada por el noruego para destacar en el desarrollo de la canción. Junto con los ya comentados «Time To be King», «Fiddle of Time» y «Far from the end of the world» probablemente será uno de los cortes más escuchados tras los primeros acercamientos al plástico.

«Time to be King» es el regreso de una de las mejores formaciones que ha visto nacer el nuevo milenio. El regreso de una banda que no se fue pero que recupera su identidad y su caché dentro del circuito metálico europeo y mundial. Ésta lectura se deja entrever entre los 11 cortes del disco, un disco lleno de una calidad inmensa que, por contra, no plantea una escucha sencilla y asequible al primer disparo. Necesita ser masticado, madurado y digerido para después establecer conclusiones. Una vez hecho eso nos daremos cuenta de que no es lo más brillante que ha publicado MASTERPLAN en su corta historia, sino que trae la esperanza de que la banda siga haciendo su historia y se siga afianzando entre los más grandes. Todo ello, por supuesto, supeditado a la conocida «promiscuidad» musical de sus estrellas y al compromiso de éstas con una entidad que realmente merece una segunda oportunidad…

P.D.: El disco incluye una bonus track titulada «Kisses From You» que va a sorprender a más de uno… Solo deciros una cosa… Estoy seguro de que ahora mismo es de los temas que más suena en el reproductor que Freddie Mercury tendrá en su habitación celestial…

Autor: Daniel Velasco Alonso
Discográfica: AFM Records
Puntuación: 7,25

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