Masterplan - Metalmorphosis

Crítica

El regreso discográfico de Masterplan con Metalmorphosis llega envuelto en una mezcla de expectativa, nostalgia y cierta prudencia industrial. No hablamos de una banda cualquiera dentro del power metal europeo: su origen, a comienzos de los 2000, tras la salida de Helloween de Roland Grapow y Uli Kusch, los situó inmediatamente en el foco como una especie de “supergrupo” destinado a renovar el género desde la ortodoxia alemana. Dos décadas después, el contexto es muy distinto, y este nuevo álbum confirma tanto la vigencia del nombre como sus limitaciones actuales.

Metalmorphosis llega tras un largo silencio de material original, y eso siempre genera una pregunta inevitable: ¿ha servido el tiempo para reinventar o para fosilizar una fórmula? La respuesta, en este caso, se mueve en un terreno intermedio, aunque con tendencia clara hacia lo segundo. La banda sigue sonando competente, profesional y perfectamente ensamblada, pero rara vez verdaderamente inspirada.

Desde el arranque con “Chase The Light”, el disco deja claro su enfoque: power metal melódico de estructura clásica, con producción moderna y un equilibrio constante entre teclados, guitarras y estribillos de vocación épica. Es un tema funcional, incluso efectivo como carta de presentación, pero también predecible. La interpretación de Rick Altzi cumple con solvencia, aunque su timbre y phrasing siguen evocando demasiado a Jorn Lande, lo que refuerza la sensación de “continuidad sin identidad nueva” en la banda.

A nivel instrumental, el disco es irreprochable. Roland Grapow mantiene su nivel como guitarrista, con riffs sólidos, limpios y solos técnicamente impecables. La base rítmica de Jari Kainulainen al bajo y Kevin Kott a la batería aporta una estabilidad casi quirúrgica, mientras que Alex Mackenrott dota de cierta profundidad atmosférica a los pasajes más melódicos. Sin embargo, ese mismo perfeccionismo se convierte en un arma de doble filo: todo suena correcto, pero también excesivamente calculado.

Canciones como “Electric Nights” o “Shadow Man” refuerzan esta sensación de control absoluto pero escasa sorpresa. Incluso cuando la banda intenta introducir variaciones, como en los matices orientales de “Pain of Yesterday” o la estética más dramática y cercana al prog metal de “The Call”, el resultado no termina de romper el molde. Hay ideas, pero no desarrollo arriesgado; hay intención, pero no catarsis.

Uno de los principales problemas del álbum es su falta de dinámica interna. La mayoría de los temas se mueven en tempos medios, con muy pocas aceleraciones reales o momentos de auténtico estallido. Incluso el propio tema “Metalmorphosis”, que debería funcionar como manifiesto conceptual del disco, se queda en una pieza correcta pero contenida, sin ese sentido de evolución o transformación que su título promete. El estribillo, aunque melódicamente funcional, no consigue despegar del todo ni dejar huella.

En la segunda mitad del álbum, la sensación de repetición se acentúa. “Ghostlight” o “Bound To Fall” refuerzan el patrón de mid-tempo melódico sin grandes sobresaltos, mientras que “Rise Again”, pese a su intención de cierre épico, ya fue presentada previamente como single y no aporta una resolución especialmente memorable en su versión de álbum. Incluso los intentos de mayor dramatismo, como en “The Call”, se ven lastrados por una duración excesiva que no siempre está justificada por su contenido.

A nivel de composición, el problema no es la falta de calidad, sino la falta de riesgo. Masterplan sigue siendo una banda de músicos excelentes, con una ejecución impecable y un conocimiento profundo del género, pero atrapada en una identidad que parece haberse solidificado demasiado pronto en su carrera. Donde antes había frescura dentro de la tradición, ahora hay tradición sin suficiente frescura.

En definitiva, Metalmorphosis es un disco que probablemente será bien recibido por los seguidores fieles de la banda, especialmente aquellos que valoran su etapa más reciente o su sonido más contenido y melódico. Sin embargo, comparado con los primeros trabajos como Masterplan o Aeronautics, la diferencia en energía, inspiración y riesgo creativo es evidente. No es un mal álbum —de hecho, está lejos de serlo—, pero sí uno que se conforma con la seguridad en lugar de aspirar a la trascendencia.

El título promete transformación, pero el contenido sugiere más bien una continuidad cuidadosamente controlada. Y en el caso de una banda con el talento de Masterplan, esa contención acaba siendo, precisamente, su mayor límite.

Listado de temas:

Chase The Light
Electric Nights
Shadow Man
Bound To Fall
Pain Of Yesterday
Metalmorphosis
Through The Storm
Ghostlight
The Call
Rise Again (Album vers.)

 

Line Up:

Rick Altzi
Roland Grapow
Jari Kainulainen
Axel Mackenrott
Kevin Kott

 

Puntuación: 7/10

Discográfica: Frontiers Music

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