Megadeth - Megadeth

Crítica

Una despedida más que digna

Reseñar el último trabajo de estudio de una banda como Megadeth no es una tarea fácil ni se puede hacer del mismo modo que un disco al uso publicado por cualquier banda. Me explico. Megadeth es una formación que, para cualquier amante del metal ha sido referente con gran probabilidad en algún momento de su vida, independientemente de que después haya evolucionado hacia otros estilos o se haya mantenido en el mismo.

En mi caso personal, por darle un poco de contexto a todo esto, Megadeth llegó a mis manos por primera vez hace aproximadamente veinte años con ese álbum de 1990 que todos conocemos, Rust In Peace. Recuerdo que me dijeron: “¿No has escuchado nunca thrash metal? Pues te va a gustar. Empieza con estos cuatro básicos”. Entre ellos, además de Metallica, Slayer y Anthrax, estaban Megadeth, claro, qué mejor forma de empezar a adentrarse en este estilo que con los Big Four.

Recuerdo que Megadeth me llamó especialmente la atención y se convirtió en mi favorita de aquellas cuatro bandas. Temas como “Tornado of Souls” o “Hangar 18” empezaron a sonar en bucle en mi casa. Fui descubriendo su discografía y viendo sus altibajos y diferentes etapas. Después llegaron discos nuevos; unos buenos y otros no tanto. Megadeth han sido una banda que ha ido cambiando manteniendo siempre un estilo característico.

En 2026 ha llegado ese el momento en el que, los de Dave Mustaine, han anunciado su despedida con este trabajo homónimo que pone el broche final a su carrera de más de cuatro décadas en activo. A lo largo de los últimos meses hemos podido disfrutar de varios adelantos: “Tipping Point”, “I Don’t Care”, “Let There Be Shred” y “Puppet Parede” que, además, son las encargadas, junto a “He God?!” de abrir el disco.

No es de extrañar que precisamente “Tipping Point” sea la primera canción que suena nada más poner el LP Megadeth. Es un corte potente, en la línea de lo que ha estado haciendo el grupo durante su andadura, con todos los ingredientes que se le pueden pedir a un tema para convertirse en single de presentación: una apertura intensa, riffs pesados, la voz de Mustaine que se incorpora después de una intro y, cómo no, un buen solo de guitarra a medio sencillo. Es una de las que más nos gustan, para qué engañarnos.

“I Don’t Care” empieza mucho más directa: sin ningún tipo de miramiento ni introducción, el bueno de Dave comienza a soltar una retahíla de cosas que, al parecer, no le importan nada. Todo ello aderezado con un potente sonido de bajo y un ritmo muy rápido. De nuevo el solo de guitarra a media canción, que nos recuerda en algún punto al tema mencionado con anterioridad “Tornado of Souls”, hace que la canción gane mucho. Un corte bueno y rápido que sirve para dar continuidad e introducir otro más tranquilo.

Hablamos de “Hey God?!”, corte algo más suave y calmado que las dos anteriores y que nos permite tomar un respiro. Más melodía y menos intensidad pero que mantiene la esencia ‘Megadeth’ a cada nota. Personalmente, no me dice demasiado, repitiendo esquema del solo a media canción que, intuimos que se replicará en cada uno de los sencillos que componen el álbum.

Nada que ver con el cuarto single “Let There Be Shred”, eléctrico, rápido a más no poder y repleto de buenas guitarras y un Mustaine esforzándose por mantener su voz al máximo. Esta canción nos gusta mucho y rompe con el ritmo más tranquilo y quizás un tanto introspectivo de la anterior. Desde aquí, pasamos a una de nuestras favoritas, “Puppet Parade” que como decíamos previamente, ya habíamos tenido ocasión de escuchar en los adelantos que ha compartido la banda. “Puppet Parade” tiene todo lo que un corte debe tener para que sea un temazo. El estribillo es pegadizo y melódico, y la parte final, con un toque oscuro y que rompe de una manera espectacular que nos encanta. Muy adecuado para subir pulsaciones en la parte central del álbum.

Y sí, al parecer esto va de generar una estructura triangular en el disco porque “Another Bad Day” y “Made To Kill”, que vienen tras “Puppet Parade” son otros dos temazos. Con un toque alegre pero misterioso a la vez, buenas melodías, volviendo a los orígenes de la banda pero con un sonido mucho más pulido y trabajado, donde se notan los años de evolución y trabajo, hasta conseguir un resultado como este. Ese inicio de “Made To Kill”, completamente destructor entre batería y guitarra, nos transporta a los Megadeth más potentes y en plena forma. Cualquiera diría que esto está en un ‘disco despedida’. Rápido, totalmente ‘thrasher’ y en la línea más pura de los californianos.

Para el octavo corte, “Obey The Call”, se guardan bajo la manga el engaño inicial de la suavidad al comienzo para pasar a un ritmo duro y pesado, con esa voz enfadada de Mustaine que parece que va encendiéndose con el paso de las estrofas hasta llegar al estribillo, relativamente calmado. Este corte alterna momentos más intensos con otros más relajados que crean un equilibrio más que interesante que, en algunos fragmentos del solo final nos llega a recordar a ese temazo de Overkill, “Bring Me The Night”.

Por su parte, “I Am War” empieza a anunciarnos que el final está cerca. Parece que, aunque es un sencillo bastante animado, tiene un cierto tono de melancolía. Un buen tema, con el sello Megadeth que va bajando la intensidad de la parte central del álbum, en el que se percibe claramente un ‘subidón’ para ir descendiendo después hacia ese final ineludible que comienza con “The Last Note”.

Solamente el título ya quiere decirnos mucho. La última nota ¿para la despedida? Es una cuestión cuya respuesta es claramente sí y lo hacen con gran dignidad. Un tema potente, con un inicio que va en ascenso y una trabajada melodía en el que Mustaine va despidiéndose de sus seguidores con frases como “the final curtain falls” o “one last night before the silence falls”. Un cambio de tercio total con esas guitarras españolas que se alternan con un potente solo, para terminar con un Mustaine anunciando su despedida en primera persona. ¿Qué mejor final que esto?

Pues, aunque creyésemos que con este corte estaba todo el pescado vendido, aún quedaba un bonus track que no podía ser otro que “Ride The Lightning”, tema en el que Dave participó a la hora de la composición y que, llegado el momento de la despedida, ha decidido reinterpretar. Todo un acierto que nos deja un buen sabor de boca.

A decir verdad, aunque Megadeth no sea el mejor disco de la banda, ya que la mayoría siempre recurriremos a alguno de los discos iniciales al hacer referencia a ello, bien sea el Rust In Peace o cualquier otro de aquella época, es un álbum más que digno para un cierre de carrera de una banda como Megadeth. Entendemos que no han querido hacer nada del otro mundo, sino un último álbum, cómodo, en su línea, sin grandes esfuerzos ni innovaciones, sino simplemente una continuación de todo lo anterior que pudiese cerrar su andadura de una manera sobria y elegante. Y así ha sido. Una entrega más de lo que ha sido Megadeth durante cuatro décadas.

Y que no cunda el pánico. Como digna despedida, han anunciado una enorme gira de despedida a nivel mundial que, además, incluye tres citas en nuestro país: el 25 de mayo en Valencia, 27 de mayo en A Coruña y el 29 de mayo en Bilbao. Esta vez, no se puede desaprovechar esta oportunidad de despedirse de Mustaine y los suyos.

Listado de temas:

  1. Tipping Point
  2. I Don’t Care
  3. Hey, God?!
  4. Let There Be Shred
  5. Puppet Parade
  6. Another Bad Day
  7. Made To Kill
  8. Obey The Call
  9. I Am War
  10. The Last Note
  11. Ride The Lightning (Bonus Track)

Componentes:

  • Dave Mustaine – Guitarra y voz
  • James LoMenzo – Bajo
  • Dirk Verbeuren – Batería
  • Teemu Mäntysaari – Guitarra

Puntuación: 8.3/10

Discográfica: BLKIIBLK Records

Autora: Oiane Díaz

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