MOTÖRHEAD – MOTORIZER

Crítica

Han pasado ya dos años desde el magnífico “Kiss Of Death” y, fieles a si mismo y a su historia, Motörhead regresan con un nuevo disco bajo el brazo. Y es que después de 32 años en el negocio (que se dice pronto), Lemmy y los suyos no han parado de lanzar al mercado disco tras disco con una regularidad pasmosa.

Casi tan impresionante como el hecho de que, siento tan regulares y con un espacio de tiempo tan reducido para componer sus temas (hay que tener en cuenta el tiempo que pasan de gira) los resultados siempre son buenos, muy buenos o excelentes. Rara vez he escuchado decir que un disco de Motörhead fuera malo.

De lo que no nos cabe duda es de que los ingleses siguen fieles a su sonido desde que comenzaran su camino allá por el 76. La mezcla de punk, rock and roll y el más clásico e incipiente heavy metal les ha llevado de éxito en éxito a lo largo de toda su carrera, forjándose una legión de fans de la que solo los más grandes pueden presumir. Y aunque no tanta gente define a Motörhead como su grupo favorito en comparación con otros grandes como Judas Priest o Iron Maiden, siempre están ahí, cercanos a los puesto de cabeza de todo el que disfruta del rock crudo y directo y del metal más clásico.

A lo largo de su carrera han sacado discos más cañeros y otros más rockeros, pero el resultado siempre es el mismo: el disco gusta y sus conciertos se llenan. Porque no es moco de pavo ver la energía y el carisma que Lemmy derrocha sobre un escenario, después de tres décadas en la carretera.

En sus últimos discos han recogido sonidos más actuales, en especial en asuntos de producción, logrando que sus riffs suenen más potentes y sus composiciones más compactas. Fruto de ello nacieron “Inferno” en 2004, un disco que demostró que aún había Motörhead para mucho tiempo, y “Kiss Of Death” en 2006, que continuaba dejando bien claro que nadie les va a sacar de un escenario todavía.

Este largo camino en el que hay clásicos del calibre de “Ace Of Spades”, “Over Kill”, “Iron Fist” u “Orgasmatron” nos lleva directos hasta este 2008 en el que sale al mundo su nuevo retoño bajo el título de “Motorizer” y, aunque el nivel era difícil de superar y las expectativas muy altas, lo han vuelto a hacer. Y de que manera.

Motorizer nos llega como un trabajo casi redondo en el que la rabia y la fiesta que suponen Motörhead se une en temas como la inicial “Runaround Man”, “Rock Out” o “Buried Alive”.

Este disco reúne en sus once temas los 32 años de evolución del grupo, regalándonos canciones de puro heavy metal, temas de un pícaro y sucio rock&roll, cortes con una importante influencia punk y otros son todo eso junto. Un puñetazo en la mesa, una llamada al orden. Un seguimos aquí y no hay quien pueda pisarnos.

Y es que con la aparición de grupos como Skew Siskin o Airbourne la gente empezaba a buscarle un reemplazo a la banda de Lemmy, pero con Motorizer en el mercado y cortes tan potentes como “Rock Out”, demostraciones rockeras como “English Rose” o temas tan suyos como “Teach You How To Sign The Blues”(mi corte preferido de este nuevo disco) Motörhead han demostrado que, si, hay gente apretando por detrás, pero la experiencia es un grado y aún les queda mucho camino por recorrer antes de pretender levantarles del sitio que se han labrado en el olimpo durante sus treinta y dos años de carrera. ¿Cuándo llegará el día en el que dejen de ser los mejores en su estilo? Probablemente solo cuando decidan retirarse y, a tenor del pacto con el Diablo que deben tener firmado, será dentro de mucho, mucho tiempo.

Ellos son Motörhead y hacen Rock&Roll.

Puntuación: 9

Autor: David Rodrigo (Coon)

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