OSI – BLOOD

Descripción

Este año 2009 se perfila como una verdadera fiesta para los amantes de los sonidos poco comunes y progresivos. A los excelentes lanzamientos de Steven Wilson (Insurgentes) y Mastodon (Crack The Skye), hay que sumarle varios discos que ya llaman a nuestra puerta. El primero de ellos es el tercer larga duración bajo el nombre de OSI. Este grupo nació en el 2003, inicalmente como un proyecto de un solo disco en el que participaban Mike Portnoy y Kevin Moore (Dream Theater), Sean Malone (Cynic) y Jim Mateos (Fates Warning). El resultado de la unión de estos maestros fue “Office Of Strategic Influence”, un disco que exploraba vertientes y posibilidades del estilo que en ese momento eran toda una novedad y que muy pocos se atrevían a transgredir. No era un disco de metal, ni un disco de rock, ni nada encuadrable bajo un nombre fijo. Era un disco que unía estilos y tumbaba barreras. Posiblemente es el disco más enérgico de OSI y una pequeña joya musical. Tres años después de este lanzamiento, la formación decidió continuar el trabajo en un segundo disco titulado “Free”. Para ello el bajista Sean Malone fue reemplazado por Joey Vera.

“Free” fue un disco mucho más experimental que su primer lanzamiento. Un trabajo con una carga ambiental mayor, con una fusión de estilos más evidente, más transgresora. El peso de los sintetizadores se hizo mucho mayor en un lanzamiento muy distinto a su predecesor. “Office Of Strategic Influence” tenía cierto regustillo a Dream Theater en las partes más cañeras, pero “Free” fue un disco más oscuro, más atmosférico, totalmente alejado de esas vertientes del metal progresivo, con más rock. No era mejor ni peor disco, era diferente.

En este tiempo OSI se han convertido en un trío formado por Kevin Moore, Jim Mateos y Gavin Harrison. Dream Theater, Fates Warning y Porcupine Tree. Una mezcla explosiva. Un combo del que, cómo todos los aficionados al género podréis suponer, no puede salir nada malo. Para hacer las presentaciones debidamente, lo primero que debería decir es que este tercer trabajo de OSI se llama “Blood”; un título sugerente sin duda alguna.

Y al igual que la sangre, los nueve cortes de los que consta este trabajo fluyen en un torrente inevitable pero frágil, delicado, en el que cada detalle cuenta y es determinante. “The Escape Artist” es el encargado de introducirnos a este nuevo viaje. Al igual que en “Free”, este disco tiene un peso considerable en los sintetizadores pero también cuenta con mucha fuerza en los riffs de guitarra y con una sección rítmica impecable, algo lógico a tenor de quien se encarga de ella.

La peculiar voz de Kevin Moore tras el micrófono ha sido desde los comienzos una de las señas de identidad del grupo, ya que se parece más a la voz de que tendría un cantante de metal industrial o quizás de EBM, que a la de un vocalista de rock progresivo. El caso es que OSI están más allá de eso e incluso definirles en este género es un tanto temerario. “Terminal” y “False Start” son los siguientes pasos en un camino sin explorar, con sonidos poco habituales. La fusión de la guitarra y el sintetizador crea atmósferas oscuras, diferentes a las que estamos acostumbrados a escuchar. Incluso dentro de las similitudes que muestran los temas de este disco (todos con una importante carga ambiental, todos oscuros, todos geniales) las diferencias entre uno y otro son abrumadoras. En el caso de “Terminal” nos encontramos con un tema largo, de seis minutos y medio, que transcurre lentamente, plagado de detalles. Un corte que nos hace sentir la viscosidad de la sangre, en el que cada elemento entra de forma paulatina, imperceptible, construyendo poco a poco una estructura musical impresionante, con un sonido final que nos recuerda a los últimos trabajos de Porcupine Tree. “False Start” sin embargo cuenta con la mitad de duración, que comienza con una explosión instrumental y progresa incorporando pequeños detalles de sintetizador, consiguiendo un sonido compacto y efectivo. Posiblemente es una de las composiciones más sencillas del disco (aunque eso hablando en estos términos no lo hace un corte fácil). El sonido general que presenta el tema es lo más cercano a Fates Warning que se puede escuchar en el disco, aunque las melodías vocales de Kevin Moore le dan un aire más actual y alternativo.

“We Come Undone”, la siguiente parada, es un corte muy ambiental, en el que prácticamente toda la instrumentación esta conseguida con el sintetizador, formando una maraña de atmósferas, sensaciones e imágenes que acompañan a la voz de Kevin durante algo más de cuatro minutos en una interesante composición que gana aún mayor valía cuando alcanzamos a comprender el papel introductivo que ejerce para “Radiologue”. El quinto corte de este plástico es posiblemente uno de los más impresionantes y mejor trabajados del disco. Se trata de un corte que reúne los tres anteriores en una nueva composición diferente, evolucionada. Las atmósferas y efectos conseguidos con el sintetizador se apoyan sobre una sólida base rítmica y una buena labor a las seis cuerdas, creando un ambiente algo caótico y en constante cambio. Dónde debería haber un solo hay una sección instrumental “In crescendo”, que avanza hasta devolvernos la normalidad sonora del tema.

Si tuviera que elegir un single para este trabajo, sin lugar a dudas me quedaría con “Be The Hero”. Es un tema algo distinto del resto, a pesar de que mantiene los mismos elementos y esa interesante fusión del sonido convencional y los sintetizadores que han conseguido OSI, el corte tiene la fuerza y es igual de pegadizo que un hit. El estribillo del tema se te graba en la mente y es realmente difícil sacarlo de ahí. Puede que no sea el tema más trabajado del disco, pero está suficientemente bien estudiado y perfilado para servir de ejemplo y adelanto a lo que podremos escuchar en este plástico.

“Microburst Alert” es un tema bastante diferente a su predecesor pero que, paradójicamente, es el que mejor conjunta con él y el que más similitudes tiene. Es un tema instrumental, con un importantísimo peso en los sintetizadores (prácticamente constituyen toda su instrumentalización, salvo por una interesante parte central) pero que difícilmente podríamos calificar de ambiental, ya que es un corte potente, con mucha energía.

“Stockholm” es otro tema diferente al resto, pero este con más motivos. En él nos encontramos con una colaboración de lujo, tanto a la voz como en el aspecto compositivo del tema. Ni más ni menos que el cerebro detrás de Opeth, Mikael Akerfeldt. Si el combo que teníamos hasta ahora era ya de por si impresionante y más que interesante, la suma de Akerfeldt a la ecuación no hace sino incrementar el interés. Y su mano, diferente a la hora de componer, se nota fuertemente en el que podría decir es mi tema favorito del disco. El corte mantiene los elementos y la identidad del disco, pero con un aire muy influenciado por esos pasajes relajados y ambientales que encontramos en el último disco de Opeth. Una pequeña joya que merece ser escuchada.

Llegamos al final del disco aún sobrecogidos por “Stockholm” para encontrarnos con “Blood”, el tema que da título a este trabajo y que enlaza de forma magistral con su predecesor, empezando dónde el otro acaba y cambiando lentamente los elementos, el sonido, hasta terminar con una identidad completamente distinta, sin que casi hayamos podido percibirlo.

Para todos los que disfruten de sonidos diferentes y progresivos, para los que disfrutaron de los anteriores disco de OSI y en definitiva para todo el que quiera probar una experiencia nueva, “Blood” es un gran disco.

Puntuación: 9

Autor: David Rodrigo (Coon)

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