QUEENSRYCHE - AMERICAN SOLDIER

Crítica

Terminó la espera. Ya está en nuestras manos el esperado nuevo disco de QUEENSRYCHE. Después de poner en el mercado la segunda parte de su aclamado “Operation Mindcrime”, que si bien en el momento de su salida causó una división importante de opiniones, a día de hoy la mayoría acepta como el gran disco que es, después de visitar los escenarios de medio mundo con un espectáculo irrepetible, que además vimos en el excelente DVD “Midncrime At The Moore” y después de sacar un disco de versiones de grandes clásicos titulado “Take Cover”, Geoff Tate y los suyos nos traen “American Soldier”.

La nueva obra conceptual de los americanos es un disco comprometido. Comprometido y arriesgado. Pero Queensryche es un grupo que ha vivido toda su carrera de correr riesgos: tras unos comienzos con unas tendencias más clásicas, que les valieron una sólida base de fans, se desmarcaron con Operation Mindcrime en un terreno por entonces no muy explorado y cuando aquello resultó un éxito, pusieron en el mercado “Empire”, un disco más oscuro y definitivamente distinto de O:M. Y resultó ser tan bien recibido que a día de hoy sigue siendo el disco más vendido del grupo. Y tras ello volvieron a dar un giro y nos presentaron “Promised Land”, un disco más personal, mas arriesgado, más progresivo, más íntimo. Un disco diferente que no fue muy bien recibido por muchos. Muchos fans lo consideraron el principio del declive de un gran grupo. Los años lo han puesto en su sitio, por fortuna, y ahora la mayoría ve el enorme disco que es “Promised Land”. “Heading For Tomorrow”, “Q2K”, “Tribe”…hasta llegar al presente con “O:M2”. Como decía, Queensyche han vivido siempre de los riesgos. En ocasiones con más suerte, en otras con no tan buena. El caso es que sea desde el principio o tras algún tiempo, la mayoría de sus discos terminan viéndose como grandes discos.

Siempre he tenido la sensación de que Queensryche llevan muchos años buscando el disco que les permita distanciarse de su parte más clásica y heavy para centrarse en su vertiente más progresiva y personal. “American Soldier” puede ser ese disco. Muchos sabréis (y otros muchos no) que el padre de Geoff Tate fue militar. Algo que ha influido mucho en la curiosidad que Geoff ha tenido siempre por este tema. Geoff y el grupo han entrevistado a muchos ex-soldados, a veteranos de guerra y a recién licenciados. Sus recuerdos y confesiones, esas conversaciones constituyen el argumento de este viaje por la guerra.

Resumiendo mis impresiones sobre este trabajo, diría que me parece un disco casi redondo, una pieza musical de un calibre altísimo, un disco conceptual diferente. Algo que tal y como yo veo Queensryche encaja perfectamente en una discografía con muy muy pocos puntos flojos. Sin embargo no todos los fans ven Queensryche como yo. Muchos ven Queensryche como el grupo que editó “The Warning”, “Rage For Order” y sobre todo “Operation Mindcrime”. Los fans de la parte más clásica y heavy de Queensryche, lo siento, pero este no es el disco que esperabais. Pero lo siento más aún porque el grupo que queréis escuchar ya no existe. Aquellos Queensryche murieron después de Empire. Operation Mindcrime 2 y American Soldier reflejan mucho mejor lo que es Queensryche hoy en día, un grupo mucho más maduro musicalmente, igual de implicado socialmente y que enfoca su visión musical de otra forma, con más influencias, con distintos sonidos y arreglos.

Por eso para mi, fan confeso del progresivo como todos sabéis, y amante de Queensryche desde “Queen Of The Reich” hasta “Tribe”, un bicho raro que tiene “Promised Land” como el mejor disco del grupo, para mi, American Soldier es una obra de arte y el futuro del grupo, brillando como una estrella del firmamento.

Sin embargo hablar de estrellas en el firmamento antes de meternos en un disco que nos lleva al campo de batalla, un trabajo que nos habla de muerte, de pérdida, de lágrimas, de nostalgia y balas, no parece lo más apropiado. Antes de un disco tan crudo y tan real deberíamos guardar un minuto de silencio.

Lo primero que hay que apuntar sobre este disco es la notable lista de colaboraciones que nos vamos a encontrar, algo no muy habitual en un trabajo del grupo, que hasta ahora se había limitado a contar con uno o dos invitados. Veamos la lista:

Emily Tate – Voz en “Home Again”
Jason Ames – Voz en “Sliver” y “If I Were King”
A.J. Fratto – Voz en Sliver”´
Vicent Solano – Voz en “A Dead Man’s Words”
Randy Gane – Teclados
Kelly Gray – Guitarras
Damon Jonson – Guitarras.

El tema que abre el disco se titula “Sliver” y refleja y representa la introducción de un joven soldado al mundo de la guerra. El paso por el campo de entrenamiento y el salto a la batalla. Todos los versos de la canción han sido extraídos de las entrevistas realizadas a los veteranos de guerra. Incluso podemos escuchar al antiguo miembro de la marina “A.J. Fratto” cantando algunas líneas de la canción. “Welcome To The Show!” es la bienvenida a la guerra que los instructores dan a muchos militares, y también forma parte del estribillo de Sliver. Un tema que musicalmente al principio resulta muy atípico para Queensryche, pero que con un par de escuchas nos deja ver las melodías, los riffs y las estructuras que tanto le gustan al grupo. Un corte que reúne la esencia de la parte más progresiva de Queensryche con un sonido y una producción actuales. ¡Y que guitarras!.

“Unafraid” es un tema distinto. De nuevo los versos están constituidos por las mismas palabras que los soldados pronunciaron en las entrevistas. Y en el Geoff se ocupa de cantar, sin embargo dos militares que fueron entrevistados también aparecen en la canción, no cantando, sino hablando. Contando sus experiencias, uno en Vietnam y otro en Kosovo. Y al escucharles con atención, uno podría pensar que están hablando exactamente del mismo conflicto, de la misma situación. Y es que al final, la guerra es la guerra, la muerte es la muerte en un punto cardinal o en otro, veinte años antes o después.

Musicalmente resulta bastante peculiar. Una buena melodía, una gran estructura…construida sobre las estrofas, sobre los versos. En las estrofas las guitarras están grabadas en Mono para poder escuchar mejor lo que en ellas se dice, mientras que vuelven al Stereo con las líneas cantadas y el estribillo.

“Hundred Mile Stare” es un tema que me costó un par de escuchas asimilar. Sin embargo a día de hoy es de mis favoritos. Me encanta el estribillo y la melodía y las voces en segundo plano de Geoff son espectaculares. Los arreglos son increíbles. Y de nuevo las letras son reales y crudas: nos cuentan como la gente realmente pierde sus convicciones y aprende a verlo todo blanco y negro, a juzgar sin dudar un instante cuando llega el momento.

“At 30 Thousand Ft” por el contrario es uno de los temas que más rápido me llegaron. Musicalmente es muy emotiva, tiene una melodía pegadiza y muy intima. En este aspecto es un tema casi perfecto, pero lo más llamativo de esta canción son sus letras. En esta ocasión la canción no nos cuenta la experiencia de un soldado de a pie, sino que nos habla del mundo de la guerra desde las experiencias de un piloto, a treintamil pies de altura sobre el campo de batalla, dejando caer un bomba y destruyendo en un segundo casas, pueblos, personas por cientos. Todo ello sin verlo, sin sentirlo, casi como estar en un videojuego. Salir del portaviones, bombardear y volver a la oficina, sin saber nunca lo que es la guerra cara a cara, preguntándose siempre la misma pregunta ¿Qué es lo que realmente he hecho?.

“A Dead Man’s Words” es uno de mis cortes preferidos del disco. En esta canción el grupo nos relata una historia habitual en la guerra. Cuando un soldado cae o desaparece tras las líneas enemigas, existe un código que dice que no se le debe dejar atrás. En este tema escucharemos como un soldado caído nos cuenta como es rescatado al mismo tiempo que el rescatador nos cuenta como lleva a cabo el rescate. Todo esta enmarcado en el medio oriente, por lo que musicalmente podemos escuchar muchas influencias de la música étnica del lugar. Se trata de un tema bastante progresivo, complejo, con una composición impresionante. Una canción que merece la pena escuchar por uno mismo.

“The Killer” no fue inspirada por una entrevista en concreto, sino por una perspectiva general de todas ellas. En todas había una visión globalizada: Matar o morir. La canción nos habla de la situación más común en la guerra, disparar o ser disparado ¿qué harás? Una decisión que debe tomarse en décimas de segundo, sin información, sin conocer a tu adversario, matarlo y vivir con ello siempre, el resto de tu vida, seguir adelante con el peso de tus actos. También nos cuenta como reaccionara la gente ajena al mundo militar respecto a esos actos; según cuenta el propio Tate, un veterano de la guerra del Golfo le contó que su madre no podía ni mirarle a los ojos cuando volvió de la guerra, a causa de lo que se había visto obligado a hacer allí. En el aspecto musical, nos encontramos con un tema bastante pegadizo y potente, con un estribillo habitual en los últimos Queensryche y con unas guitarras muy acertadas, aunque lo que más me gusta del tema es la batería.

“Middle Of Hell” es el único tema del disco con el que no termino de conectar. Y eso que me parece un buen tema y que tiene un solo de saxo, un instrumento que adoro, pero no se, creo que le falta algo para terminar de ser perfecta. Quizás el efecto hipnótico que el grupo ha querido darle a este tema se demasiado para mi. La canción cuenta varias situaciones. El título viene de una situación en la que un padre le dijo a su hijo, que partía a la guerra, que tuviera cuidado porque se iba al infierno. Un tiempo después, estando en el extranjero, el hijo escribió a su padre con las palabras exactas: “tenías razón, estoy en mitad del infierno”. Habla sobre como los soldados conducen sus coches por mitad de las carreteras para evitar las minas ocultas en los carriles reales. “No querrás estar en el lado equivocado del infierno”. Y sobre todo, nos repite en el estribillo una y otra vez un frase que los soldados se repiten una y otra vez como mantra, sea cual sea su situación: “I’m gonna be allright”. Lo que más me gusta del tema: el solo de saxo.

“If I Were King” fue la elegida como primer single del disco. Se trata de un tema que habla sobre la culpa. Un solado que pierde a un amigo en el campo de batalla, justo a su lado, y se culpa por no haber hecho nada más por salvarle, se dice a si mismo que si fuera el rey, si tuviera el poder de hacer las cosas de otra forma, haría todo lo posible por traer a su amigo de vuelta. Y musicalmente, a mi me parece preciosa, íntima y bastante adictiva y agradable de escuchar. Un buen single.

¿Te imaginas volver a casa y ser incapaz de vivir en ella, de quedarte en un solo sitio, de relacionarte como una persona normal? “Man Down!” nos cuenta la historia de un solado que regresó a casa después de vivir la guerra y se sentía físicamente incapacitado para readaptarse a la vida interactiva y sedentaria de la sociedad, por eso lleva seis años viajando de un sitio a otro en su coche, sin permanecer más de una semana en ningún lugar. Musicalmente es probablemente uno de los temas más potentes y pegadizos del disco, una canción que con seguridad no faltará a las futuras citas en directo. Funcionaría como single.

“Remember Me” nos mete de lleno en la recta final del disco. Se trata de un corte emotivo y bastante pegadizo, con una gran melodía y un muy buen trabajo vocal. La letra habla de algo habitual: el joven soldado parte a la guerra dejando a su mujer en casa y la distancia y la tensión terminan rompiendo la relación existente entre ambos.

A pesar de ser un gran tema pasa algo oculto en la sombra debido a los siguientes cortes del trabajo. Y es que los dos últimos temas de este “American Soldier” son para mi gusto también dos de los mejores.

El primero se llama “Home Again”. El tema trata el tópico del soldado separado de su familia, de su mujer y sus hijos, de cómo los hecha de menos y de cómo ellos temen por su vida y rezan por verle regresar pronto. Esta inspirada en una serie de cartas que un padre se escribía con su hija mientras estaba en la guerra y como a través de ellas conseguía mantener una relación casi normal de padre-hija. Musicalmente lo más llamativo de este tema es la participación de una peculiar y muy especial voz femenina: Emily Tate, la hija de Geoff de solo diez años de edad. De momento podemos hablar de una voz inmadura e inocente, pero que con el entrenamiento necesario podría ser una grata sorpresa en el futuro. En cuanto a la canción, es una de las composiciones a la par más compeltas y simples del disco. Un gran tema.

Llegamos al final del disco, tan solo nos queda un tema, un último viaje. Cuando caes al suelo malherido, quizás herido de muerte, cuando tu vida se va apagando, mucha gente ve un túnel y una luz al final. Otros oyen voces, una voz que les dice que no tengan miedo. “The Voice” nos habla de esas situaciones, de esa voz. Una voz que según las palabras del propio Tate: “podría ser la de nuestros padres, diciéndonos que no tengamos miedo igual que cuando éramos niños…o podría ser Dios”. Otra particularidad sobre el tema es que el ex-soldado que habla en esta ocasión para contarnos sus experiencias no es ni más ni menos que el padre de Geoff, antiguo militar en Korea y Vietnam. Musicalmente es uno de mis cortes preferidos, uno de los mejor estructurados y con una composición solidísima. Y por supuesto, una interpretación a la altura.

Terminado el disco solo puedo reafirmarme en que me parece un viaje único, una experiencia musical verdaderamente gratificante, el disco que Queensryche ha buscado durante mucho tiempo, el trabajo que les permita enfocar sus energías en un estilo que les gusta y les pega mucho más. Todos sentiremos nostalgia por temas como “Revolution Calling”, “The Warning” o “Queen Of The Reich”, pero aquello es cosa del pasado y “American Soldier” es el futuro.

Puntuación: 9,7

Autor: David Rodrigo (Coon)

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