RHAPSODY OF FIRE – THE FROZEN TEARS OF ANGELS

Crítica

Es muy probable que ni Luca Turilli ni Alex Staropoli pudieran haber previsto que los épicos viajes y los oscuros pasajes que los protagonistas de sus historias han atravesado a lo largo de cada una de ellas pudieran hacerse realidad y convertirse en los demonios que acecharan y pusieran en peligro la existencia de su propia banda. Unos RHAPSODY OF FIRE que, tras tener que cambiar su nombre allá por el 2005, y tras editar con él un complejo pero resolutivo “Triumph or Agony”, se han visto envueltos en una farragosa batalla legal con Magic Circle Music que ha tenido en la estantería este nuevo disco ni más ni menos que más de 2 años y medio… Mucho tiempo para una banda que se nutre de la continuidad de sus fans, para un estilo que en muy breve tiempo puede ver como queda desfasado o, por el contrario, sigue vigente entre todos aquellos que demandan aventura y grandes batallas contadas a lo grande y con todos los medios orquestales de los que se disponga…

Abril de 2010 ha sido el final del oscuro viaje para RHAPSODY OF FIRE y Nuclear Blast su nuevo reino para el que alzar las espadas y regresar de nuevo a la batalla. Encontrado de nuevo el camino continuamos las aventuras iniciadas por “Symphony of Enchanted Lands II: The Dark Secret” en 2004 con una nueva aventura de la eterna lucha entre el bien y el mal, un nuevo capítulo en esta historia de búsqueda y anticipación a las fuerzas malignas del mundo encantado creado por la mente del guitarrista italiano llamado “The Frozen Tears of Angels”.

Las Tierras Encantadas vuelven a sentir la amenaza del mal de forma inminente y trágica. Una amenaza que solo puede tener una respuesta eficaz, el contraataque con armas desconocidas para el enemigo pero que cualquier seguidor de los italianos conoce de sobra… Una respuesta directa y contundente, épica y bombástica, si, pero ante todo directa y eficaz, apelando a lo más primigenio de las artes de estos guerreros del power metal, sin perderse en pasajes góticos sin sentido, lejos de un exceso de interludios que nos tengan que contar una historia que ya deberíamos experimentar y sentir en el desarrollo de todos y cada uno de los temas del disco…

La lectura, por tanto, es clara y sencilla. Tras cuatro años de ausencia el regreso de RHAPSODY OF FIRE debería de caracterizarse, o bien por una grandiosidad manifiesta y una ampulosidad digna de ser remarcada, o por la inteligente y bien llevada llamada a los orígenes del grupo… En este caso la apuesta de Turilli y Staropoli ha sido la de llevarnos a las hechuras más esenciales de RHAPSODY OF FIRE para construir un álbum directo y sin grandes complicaciones, lleno de todo eso que ya nos conocemos de memoria… grandes pasajes vocales por parte de Fabio Lione, un valor seguro en casi todos los trabajos de la banda, coros grandilocuentes, sinfonías épicas y hollywoodienses, narradores de lujo como Christopher Lee, su hija Christina o Toby Eddington entre otros, veloces guitarras de cristalinas melodías, una batería siempre dispuesta a acelerar o frenar cuando haga falta y cabellera siempre contra el viento son los elementos que no han faltado a esta cita.

Si hablamos de temas en concreto y nos centramos en la velocidad y la majestuosidad de las composiciones de RHAPSODY OF FIRE sin duda dirigiremos la mirada hacia la clásica “Sea of Fate” (nada nuevo bajo el sol) y la épica “On the Way to Ainor”, donde nos debemos preparar para hinchar el pecho y cantar uno de los coros más grandiosos que Turilli ha compuesto en su dilatada carrera bregando en esta clase de batallas. Poderosísima, con un Fabio Lione grandioso en todo momento, aportando un sentimiento que ya nadie podría darle a RHAPSODY más que él y construyendo uno de los temas más completos en toda la carrera del grupo.

En una línea mucho más melódica y sentimental surgen cortes como “Crystal Moonlight”, no exento de poder y velocidad tampoco, pero si con un aspecto más progresivo en su desarrollo, dándole importancia al asenso de las guitarras, en comunión con el neoclásico teclado que desemboca en un precioso estribillo, potentísimo pero perfectamente adaptado a las vibrantes cuerdas vocales de Lione.

La participación de Christopher Lee pasa de ser anecdótica en la intro del disco (“Dark Frozen World”) a mágica en el tema más folk del disco, una “Danza Di Fuoco e Ghiaccio” cuyo comienzo probablemente os recordará a todos a los pasajes más dramáticos del viaje del señor Frodo Bolsón y su inestimable amigo Sam hacia el peligroso Monte del Destino. El resto del tema, cantado en la lengua materna del grupo, tiene ese toque especial que los hace únicos, puesto que no solo se limitan a facturar un corte clásico de música folklórica, sino que tras un extrañísimo solo de guitarra acústica son capaces de devolvernos a la intensidad de la batalla para que la historia continúe su curso.

Venganza, violencia y agresividad a raudales en “Reign of Terror”, la cual nos ofrece la faceta más gutural de Lione y la mayor de las tormentas musicales del disco por parte del resto de la banda, y sentimiento y tristeza en “Lost in cold dreams”, un corte cuyo aspecto más destacable es la construcción de un interesante estribillo, no excesivamente convencional y capaz de mantener la correcta intensidad de la que hacen gala los italianos continuamente. Curiosamente el corte más insípido y descartable de todo el disco es el que se supone la conclusión final de esta parte de la historia.

El final con “The Frozen Tears of Angels” nos deja fríos, con la sensación de haber escuchado un tema frágil que no es capaz de justificar sus más de 11 minutos de duración, si no que solamente se limita a rematar la historia a nivel lírico y a enseñar un correcto trabajo interpretativo por parte de todo el grupo, con un continuo despliegue instrumental sin excesivo sentido y que pone un punto final oscuro a la vez que inquietante… Queda la duda de que este extraño final sea premeditado, y que la sensación que nos produce sea la buscada.

Y tras el final, en la versión especial del álbum nos encontramos con dos interesantes regalos. “Labyrinth of Madness” se describe así mismo en el título y nos deja a unos instrumentales RHAPSODY OF FIRE experimentando con diabólicos bailes de guitarra que se dejan acariciar por tímidos acercamientos orquestales, mientras que “Sea of Fate (orchestral versión)” no solo nos ofrece lo que reza su subtítulo, sino que cambia totalmente la razón de ser del tema que abría el disco para darle una nueva dimensión y, en definitiva, hacer como si estuviéramos escuchando un tema totalmente diferente que casi ni nos suena a aquel. En definitiva, regreso más que correcto de los estos Caballeros del Power Metal. A lomos de sus dragones Turilli y los suyos vuelven a sonreír y gracias a ello creo que los fans del grupo se sentirán más que satisfechos con los más de 60 minutos de música de este “Frozen Tears of Angels”.

TRACKLIST:
01- Dark Frozen World 02- Sea of Fate 03- Crystal Moonlight 04- Reign of Terror 05- Danza Di Fuoco e Ghiaccio 06- Raging Starfire 07- Lost in Cold Dreams 08- On the Way to Ainor 09- The Frozen Tears of Angels Bonus Tracks 10- Labyrinth of Madness 11- Sea of Fate (Orchestral Versión)

Puntuación: 8

Discográfica: Nuclear Blast

Autor: Daniel Velasco Alonso

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